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En la ciudad donde ganó Uruguay, masacraron a la familia imperial rusa

Nicolás II, la zarina Alejandra, sus cinco hijos y sus asistentes fueron masacrados en la casa Ipátiev.

Ekaterimburgo será para los uruguayos la ciudad donde la Selección Uruguaya debutó con triunfo en el mundial de fútbol 2018. Para los rusos, es la ciudad donde fusilaron a todos los miembros de la familia imperial.

Tras la llegada de los bolcheviques al poder, el zar, su familia, y sus sirvientes más fieles, fueron arrestados y transportados a Ekaterimburgo, donde los recluyeron en la casa de un comerciante llamado Ipátiev.

Los Romanov estaban bajo custodia del Ejército Rojo, pues los bolcheviques tenían intenciones de juzgarlos. Pero la guerra civil continuaba, y con ella el temor de que el Ejército Blanco rescatara a la familia imperial.

En la medianoche del 16 de julio de 1918, el comandante Yurovski ordenó al médico de los Romanov que los despertara y les ordenara vestirse para su traslado a un nuevo centro de reclusión.

El zar Nicolás II, la zarina Alejandra, sus cinco hijos y sus asistentes, fueron conducidos al oscuro sótano de la casa Ipátiev.

Minutos después llegó un escuadrón de ejecución de la Cheka, la policía secreta soviética, y el comandante Yurovski leyó en voz alta la orden de ejecución: “Nicolás Romanov: en vista del hecho de que tus parientes continúan con su ataque a la Rusia Soviética, el soviet de los urales ha decidido ejecutarte”.

El escuadrón disparó a mansalva y Nicolás fue el primero en caer. Sus hijas Anastasia, Tatiana y María tenían 1,3 kilos de diamantes cosidos en su ropa, que actuaron como protección contra las balas. Según versiones, debieron ser ultimadas a bayonetazos.

Aquí nació la leyenda de Anastasia, la princesa que habría logrado escapar, malherida, con la protección de algunos guardias. Con el paso de los años, varias mujeres aseguraron ser la princesa sobreviviente, pero las pruebas de ADN concluyeron lo contrario.

Una semana después de la masacre, el Ejército Blanco tomó Ekaterimburgo.

La casa del comerciante Ipátiev fue demolida en 1977 para evitar que se convirtiera en un lugar de culto de los zaristas.

Quince años después, tras la canonización del zar y su familia, se presentó un proyecto para levantar una catedral en el lugar donde habían sido ejecutados.

Desde 2003, la Iglesia Sobre Sangre se alza en el fatídico lugar donde tuvo lugar la masacre, y domina el paisaje de Ekaterimburgo.

Allí una lápida con los nombres de los Romanov y un museo dedicado a la familia, conmemoran la noche de la caída definitiva del zarismo, pero también la noche en la que doce personas fueron brutalmente asesinadas.

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