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"Vivimos con el corazón en la boca": vecino del Marconi denuncia balaceras diarias y pide más patrullaje

Los investigadores creen que los delincuentes recibieron armas y están mostrando su poder de fuego. Un vecino dio su testimonio.

“Es un barrio que está continuamente a los disparos, no tiene horario”, afirmó un vecino del barrio Marconi al describir la situación que se vive en la zona. Según dijo a Subrayado, “son ametralladoras de todo tipo, hay niños jugando en la calle y no hay presencia policial”.

El hombre cuestionó la respuesta de las autoridades y los tiempos. “Un disparate lo que demora la Policía. La Policía se va y actúan de vuelta, como si nada hubiera pasado”, expresó. Y agregó: “No podemos salir a hacer mandados, no podemos disfrutar. Nadie puede salir a trabajar tranquilo, si salimos, salimos con el corazón en la boca”.

En su reclamo, pidió mayor presencia policial en el barrio. “Precisamos presencia policial”, sostuvo, y apuntó a Carlos Negro: “Lo que le pedimos al señor ministro del Interior es que se ponga un poquito los pantalones y que cuide a la gente del barrio, porque no todos vendemos droga, no todos somos narcotraficantes ni asesinos”.

El vecino —que aceptó dar una nota pero sin ser identificado por temor— aseguró que la situación se agravó en los últimos meses. “Esto hace como tres o cuatro meses empezó así, no era así el barrio. Ahora se nota más miedo, los niños no pueden andar en la calle”, señaló. “Que la Policía ande en la calle”, reclamó.

En tanto, la Policía reforzó en los últimos días el patrullaje en el Marconi, especialmente en las calles Enrique Castro, Burgueño y Guarapirú. En esa zona se registraron la semana pasada intensas balaceras, con casi 300 disparos contabilizados en dos días.

Al patrullaje habitual se sumó la Dirección General de Operaciones Especiales, una nueva repartición preparada para situaciones de alto riesgo y violencia extrema. El despliegue incluye recorridas a pie, en patrulleros y en vehículos blindados, de forma rotativa.

El lunes, sobre las 14:30 horas, un almacén ubicado en el epicentro de las balaceras fue atacado a tiros. La fachada recibió varios impactos y algunos proyectiles ingresaron al local. El comercio era atendido por una pareja con una niña de dos años. No hubo heridos, pero la familia decidió cerrar el almacén y retirarse del barrio.

Las balaceras están siendo analizadas mediante pericias balísticas. La hipótesis que manejan los investigadores es que grupos criminales incorporaron armas nuevas y han estado mostrando poder de fuego, con disparos realizados desde el fondo de algunas casas.

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