"EL MIEDO ME HABITA"

"Viví la violencia en el cuerpo", el relato de Fiorella, que hace 22 años está en silla de ruedas tras ser baleada en el liceo

"Yo siento que el miedo me habita", aseguró la directora de la Asesoría para la Igualdad de Género de la Intendencia de Montevideo sobre el accidente ocurrido cuando tenía 12 años en el liceo 13.

En momentos donde la atención está centrada en las decenas de amenazas de tiroteos realizadas en centros de estudio, que derivó en la intervención de la Policía y la Fiscalía, resurge una historia que causó conmoción.

Es el caso de Fiorella Buzeta. Hace 22 años, ella fue baleada por un compañero del liceo 13 de Maroñas, dentro del salón de clases. Tenía 12 años y desde ese momento quedó en silla de ruedas.

Fiorella dice que las amenazas de tiroteos en los liceos le devolvieron el miedo y la angustia. En diálogo con Subrayado, recordó el día en el que todo ocurrió.

Cree que su caso fue un accidente, porque considera que fue fortuito. Con su compañero se conocían desde hace poco, iban cuatro semanas de clase.

Fiorella situó su caso dos años después de la crisis de 2002, cuando había urgencias, necesidades y desigualdades en su barrio.

Reconoció que atravesó el miedo. "Yo siento que el miedo me habita", aseguró.

En 22 años, pasó por situaciones de frustración, enojo, rabia, angustia y duelo de caminar a pasar a una silla de ruedas. Su familia y su entorno la apoyó en el proceso de convertir dolor en amor. Pasó por dolor y negación, y que durante diez años esperaba volver a caminar; hoy la silla es parte de su vida.

Fiorella fue consultada sobre las amenazas surgidas en la actualidad en los centros de estudio. "Cuando empecé a ver esos carteles y esas frases; viví la violencia en el cuerpo. Fue como una sensación de ser consecuencia de esas amenazas. Yo soy consecuencia de eso y visibilicé a nuestros adolescentes expuestos a esa violencia", sostuvo.

Además, analizó cuáles pueden ser las formas de abordar el tema de las amenazas de tiroteos. Para ella, no hay una única solución a este problema, pero destacó la necesidad de hablar y escuchar a los adolescentes.

Expresó preocupación por los estudiantes, profesores y padres que sienten miedo a lo que pueda ocurrir en el salón de clases.

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