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Uno de los asesinos del taxista tenía arresto domiciliario y debía usar una tobillera

Sin embargo, el dispositivo no se le pudo colocar porque estaba colgado a la red eléctrica. Y, por lo tanto, no se controlaba si cumplía la orden judicial.

Tanto Núñez como su primo, Caril Alejandro Núñez Tasara, de 23 años, fueron formalizados por un delito de homicidio muy especialmente agravado, y como medida cautelar se dispuso la prisión preventiva para ambos por 150 días.

La investigación llevada adelante por el fiscal de Homicidios, Juan Gómez, logró vincular a Núñez con la desaparición de su compañero de trabajo Federico Olivera, de 22 años.

Según detalles de la investigación que este jueves publica El País, el joven desapareció de cerca de la casa del imputado, hasta donde llegó luego de recibir mensajes de una mujer que lo invitaba a tener un encuentro.

El fiscal Gómez había solicitado que se le imputara a Miguel Núñez un delito de privación de libertad y se dispusiera la prisión preventiva. Sin embargo, el juez del caso dictó arresto domiciliario y la colocación de una tobillera electrónica.

La Fiscalía recurrió la decisión del juez, pero un Tribunal de Apelaciones avaló el fallo del magistrado en primera instancia.

Cuando los funcionarios fueron a colocarle la tobillera a Núñez notaron que el hombre estaba colgado a la red eléctrica y no le conectaron el dispositivo, ya que la reglamentación requiere conexiones legales para su funcionamiento, según detalla El País.

Fuentes judiciales dijeron al matutino, que tras ese episodio, el imputado desapareció hasta que fue ubicado y detenido el martes de mañana por dos policías que debieron luchar con el hombre para poder reducirlo.

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