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Teoría matemática dice que Gardel es uruguayo, piden ADN

Un profesor universitario en Montevideo, experto en probabilística y matemáticas, hizo cálculos y concluye que Gardel es uruguayo. 

 

Las probabilidades y las matemáticas son los últimos ingredientes en incorporarse a la vieja disputa entre Uruguay y Argentina por el origen del cantante de tangos Carlos Gardel, gracias a un curioso libro del profesor uruguayo Eduardo Cuitiño, titulado "Gardel: el muerto que habla".

En la obra, presentada esta semana en Montevideo, este profesor de 38 años que imparte Probabilidad y Estadística en la Universidad ORT de Montevideo, argumenta que el autor de "Volver" o "El día que me quieras" nació en Uruguay a partir de la "lógica probabilística", según explicó en una entrevista con Efe.

Analizando los rasgos físicos de Gardel y comparando imágenes, defiende hechos como que el artista fue fruto del incesto entre su abuelo-padre, el coronel Carlos Escayola, y la supuesta hija de este, Maria Leila.

Esta no es una teoría nueva: el presidente de la Fundación Carlos Gardel de Tacuarembó (Uruguay), Heber Moreira, explicó hace unos años a Efe que Gardel podría ser fruto de ese incesto.

Cuitiño también realizó minuciosas comparaciones caligráficas con diversos documentos y escritos de Gardel y llegó a la conclusión de que su testamento, en el que afirmaba ser francés, fue en realidad falsificado.

"El tamaño y la forma de las letras no concuerda; además, la firma de Gardel es de trazado continuo, y la firma del supuesto testamento no", manifestó.

A lo largo de 200 páginas Cuitiño repasa los principales hechos de la vida del intérprete, compara decenas de fotografías, documentos oficiales, cartas y escritos, en un esfuerzo de más de dos años de trabajo.

Gracias a la "infalibilidad matemática", el profesor apuesta por la llamada "teoría uruguayista", que señala el origen del intérprete en Tacuarembó, a unos 390 kilómetros al norte de Montevideo, y se opone rotundamente a la teoría "francesista", que lo sitúa en Toulouse (Francia) y es defendida por Argentina.

Una de las técnicas clave para concluir el origen y fecha de nacimiento de Gardel fue el uso de la campana de Gauss, una fórmula matemática de distribución de errores.

Cuitiño analizó con esta fórmula diversas fotos del cantante de pequeño con una niña, cuya identidad defiende como la de Francisca Franchini, hija de Rosa C. Franchini, quien se había hecho cargo de la educación del cantante durante varios años.

Fijándose especialmente en las diferencias que ambos niños presentaban entre sus respectivos antebrazos y distintas partes del cuerpo, mediante cálculos y proporciones, el autor estima que el futuro cantante tenía "7 años y ella 11".

"Teniendo en cuenta la fecha en la que se realizó la fotografía (1894) medí la diferencia entre porcentajes de uno y otro y me quedaron varias campanas, y de ahí calculé varias probabilidades. La opción más probable era que Gardel tuviera 7 años y, por tanto, había nacido en 1887, hijo de Carlos Escayola y Maria Lelia Oliva", especuló.

También el profesor pide, al final del libro, a las autoridades uruguayas que autoricen realizar una prueba de ADN a los restos mortales de Escayola y Oliva, enterrados en Tacuarembó, con lo que se podría demostrar definitivamente la validez de su tesis.

Según la misma, en la Casa Museo de Gardel de Buenos Aires, "hay evidencias de pelos en cepillos y ropas del cantor", y de ahí "se puede obtener el ADN mitocondrial" del mítico artista para compararlo con el de sus supuestos padres.

El autor dice que su intención no es enfrentarse con Argentina y habla de una teoría "rioplatencista" frente a la "francesista".

"Gardel fue rioplatense: nació en Uruguay, pero se nacionalizó argentino. Le cantó a Buenos Aires, ciudad que amaba, y también a Uruguay", destacó.

"Lamentablemente, los corazones del Río de la Plata están divididos; existe un Muro de Berlín en este río, un muro mental que separa a los uruguayos y argentinos", agregó.

Una división que parece inmortal, como el propio Gardel, cuya inconfundible voz se apagó para siempre en un inesperado accidente aéreo en Medellín (Colombia), en 1935.

 

EFE. Francisco Javier Lama.

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