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¿Quién es Jairo, el detenido por anunciar que iba a matar al sociólogo Gustavo Leal?

Se lo buscaba por una acusación de homicidio. Es el hijo de "la Moni". líder de Los Chingas.

El joven detenido por amenazas de muerte contra Gustavo Leal (coordinador de Convivencia y Seguridad del Ministerio del Interior) asesinó a su abuelo en abril del año pasado y es investigado por la Fiscalía como presunto autor de un homicidio ocurrido en Casavalle hace pocas semanas. La última vez que ingresó a prisión fue procesado por disparar un arma de guerra en plena calle.

Jairo Nicolás Sosa tiene 22 años. Nació el 11 de febrero de 1996 y desde siempre ha vivido en la zona de Los Palomares, en Casavalle.

Es el hijo mayor de Mónica Sosa, una de las cabecillas del grupo “los Chingas” que la semana pasada fue enviada a prisión preventiva a la espera del juicio por extorsionar a vecinos y correrlos de sus casas en Los Palomares.

Jairo tiene tres antecedentes penales y unas cuantas anotaciones policiales más. Sus antecedentes son por hurto y tráfico de armas: un procesamiento en 2015, otro en 2016 y otro en 2017.

Su último procesamiento fue por un delito de porte de arma de fuego en lugares públicos. Ocurrió el 16 de diciembre pasado, dos días antes del Operativo Mirador 1 que realizó la Policía.

Ese día, el arma que portaba Jairo era una de guerra: un Subfusil M1 marca Under Wood y una gran cantidad de cartuchos encamisados.

Por ese delito estuvo preso hasta hace pocos días. La tarde en que fue liberado su madre Mónica ingresó a prisión preventiva por el delito de extorsión. Fuentes de la investigación relataron a Subrayado que madre e hijo se cruzaron en los pasillos de Jefatura.

ABUELO

La historia de Jairo carga con hechos de suma violencia como el homicidio de su abuelo, Waldemar Ross Techera, de 67 años y primer jefe del clan de “los Chingas”, a quien asesinó en presencia de su abuela y su tía.

Este crimen tuvo lugar el 7 de abril del año pasado. El homicidio se originó luego de una fuerte discusión entre abuelo y nieto.

Jairo consideraba, y así lo decía en su círculo íntimo, que su abuelo era “blandito” y que se oponía a la estrategia de desalojos masivos de Los Palomares.

Cuando fue sometido a la Justicia, su abogado pidió que se le practicara una pericia psiquiátrica. Las idas y vueltas judiciales terminaron con Jairo internado en el Vilardebó como inimputable. Allí permaneció tan solo un mes y salió en libertad.

Es en ese momento, mediados del año pasado, que la banda de “los Chingas” comienza a tomar ribetes más violentos, con el joven Jairo comandando el grupo de delincuentes y enfrentándose con la banda vecina rival, “los Camala”.

Ahora, el fiscal Juan Gómez lo investiga por el homicidio de hace pocas semanas en Casavalle y por las amenazas de muerte contra el jerarca del Ministerio del Interior, además de ser el principal sospechoso del homicidio de su abuelo.

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