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¿Qué está pasando en el convulsionado Paraguay?

Para Lugo y los suyos, el poder económico pagó una milicia para provocar la tragedia de Curuguaty. Economía en alza, cultura autoritaria y alianza política débil

 

El presidente paraguayo Fernando Lugo instaló su "gabinete de restauración" esta mañana, a la misma hora que su ex vicepresidente Federico Franco jura la constitución y asume como nuevo jefe de Estado. Muchos se preguntan por qué Lugo se fue con una sonrisa en la boca, y sin resistirse. El depuesto fue concreto: "afuera había francotiradores y este presidente no iba a avalar la muerte de paraguayos inocentes".

A pesar de todo, conforme van pasando las horas, la situación se tensa más en el país que en el siglo XIX supo ser el más avanzado de América Latina, el primero en incorporar el ferrocarril y la luz eléctrica, pero también una nación marcada por las tendencias autoritarias.

Los 43 años de dictadura del general Alfredo Stroessner, entre 1954 y 1989, marcó definitivamente la cultura política paraguaya, y dejó fuertes secuelas en una sociedad endogámica, en la que se entremezclan el poder económico y político.

Lugo, nacido en 1951, ex Obispo de San Pedro, con estudios de sociología en el Vaticano y militante de la corriente "Teología de la Liberación", apareció como un interesante out-sider de izquierda en un concierto de países progresistas que estaban llegando al poder.

Así lo vio el Partido Liberal Radical Auténtico, que decidió volcarse hacia su candidatura presidencial, algo que fue apoyado por sus líderes históricos como Domingo Laíno. A la coalición Alianza Patriótica por el Cambio también se sumaron pequeños partidos de izquierda y la gran mayoría campesinado, que tiene vínculos muy cercanos con Lugo.

El 66% de los 706.000  votos con los que el ex sacerdote llegó al poder pertenecieron al PLRA, y por ende a su vicepresidente, Federico Franco, un cirujano de 49 años, ex concejal municipal, intendente de Fernando de la Mora y gobernador del departamento Central, la poblada área metropolitana de Asunción que alberga cerca de 1.500.000 habitantes.

Las peleas entre Lugo y Franco empezaron antes de los dos meses de gobierno. Durante estos casi cuatro años, lo sustituyó 71 veces en la presidencia y cada vez que lo hizo dejó entrever que su forma de gobernar sería radicalmente diferente. Para empezar, condenó su alianza con el presidente venezolano, Hugo Chávez.

"Yo no creo que Chávez sea un ejemplo (de gobernante) digno de citar. El pueblo está hastiado de autoritarios que coartan la libertad", dijo Franco a la agencia France Press.

Las cosas entre ambos terminaron de romperse el viernes 15 de junio luego de la masacre de Curuguaty

La Policía se enfrentó a un supuesto grupo de campesinos sin tierra, quienes ocupaban el predio de uno de los grandes latifundistas del país. Este empresario sojero pertenece al selecto 2 % de la población que posee 80% de las tierras en Paraguay.

El saldo de la batalla fue devastador: 17 muertos y más de 80 heridos.

Lo llamativo es que hasta ahora nunca se había visto a campesinos con tal poder de fuego. Las cámaras de Tv mostraron a francotiradores, que no parecían integran el grupo "Sin Tierra",  disparándole a los policías.

El ministro del Interior, Carlos Filizzola, miembro del partido radical, debió renunciar luego de una infortunada rueda de prensa en la que lamentó las muertes del lado policial, pero no del lado campesino.

Para los opositores al gobierno, fue un golpe de la guerrilla Ejército Paraguaya de los Pobres (EPP) financiada por las FARCs de Colombia.

Los partidarios de Lugo, y el propio Filizzola, advirtieron que detrás del episodio había un escuadrón armado financiado por las grandes corporaciones que ven afectados sus intereses por el gobierno.

Según el ex presidente, desde hace tiempo hay un "plan golpista" dirigido por la Asociación Rural, la Unión Industrial, el sector más reaccionario del Partido Colorado, y lo que el imaginario paraguayo llama "los barones de Itaipú", los dueños del país que crecieron a la sombra de los 40 años de dictadura stroessneriana.

El nuevo presidente defiende la destitución sumaria de Lugo por "mal desempeño de sus funciones", cuyo trámite demoró poco más de 30 horas.

No es nuevo este mecanismo en el sistema político paraguayo. El ex presidente colorado "oviedista" Raúl Cubas (1998-1999) fue depuesto por el mismo motivo luego del asesinato de su vicepresidente Luis Argaña y denuncias de corrupción que determinaron el mecanismo del juicio político.

Más allá de la crisis institucional, el país pasa hoy por uno de sus mejores momentos económicos gracias al fuerte desarrollo de la ganadería y el cultivo de soja, tal como ocurre con el resto de la región desde que a principios de 2000 aumentaron progresivamente los precios de las materias primas.

La economía paraguaya podría crecer un 8,5% en el año 2013, registrando un fuerte repunte tras la contracción esperada para este año, siempre que el clima favorezca la producción agrícola, ha vaticinado este viernes el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El organismo prevé una contracción de 1,5% para este año, una estimación que coincide con la del Banco Central de Paraguay (BCP), debido a la caída en el sector agrícola por una severa sequía que afectó la producción de soja, uno de los motores de la economía.

Paraguay cerrará el año con una inflación de 5 por ciento, tras la moderación de los precios locales de los alimentos y de los precios internacionales de las materias primas, destaca el FMI La desocupación ronda el 7,1%, a tono con el resto de la región.

En todo caso, el flanco débil del gobierno es la disciplina fiscal. El FMI estimó que la administración central tendrá un déficit de 2,5% del PIB.

Antes de abandonar el poder, Lugo proyectaba financiar el desbalance con la emisión de bonos en el mercado interno y con la obtención de créditos de organismos multilaterales.

Muchos se preguntan ahora si el gobierno de Franco sobrevivirá al aislamiento internacional, el cerco diplomático que le impusieron sus vecinos de Unasur.

 

 

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