Política Policía | Patricia Rodríguez | Larrañaga

Presidenta del Sindicato Policial: "Larrañaga deja la vara altísima"

La dirigente no recuerda a un ministro con mayor llegada al personal . Dijo que el jerarca fallecido "se había ganado el honor y el corazón de sus subalternos"

La presidenta del Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo-Uruguay (Sipfom), Patricia Rodríguez, señaló en Radio Universal que los funcionarios lo despidieron “como a un compañero”. En relación a su posible sustituto, consideró: “la vara queda altísima”.

Consultada sobre si la baja en las denuncias de delitos, tiene que ver con esa personalidad y cercanía, consideró: “Estoy segura que influyó".

Y agregó: "Como trabajadores policiales venimos de mucha estigmatización de la tarea”.

La contribución del ministro fue hacer que el Policía se sienta respaldado, no solo en la parte técnica. "Lo llevó también al terreno humano, eso no lo hace cualquiera. Se había ganado el honor y el corazón de sus subalternos”.

“Cuando decimos respaldar, es muy importante decir eso, en un ámbito como el nuestro, donde se sale a trabajar y se da la vida por el trabajo” puntualizó.

Una prueba de ello fue la despedida que realizaron varios móviles policiales prendiendo sirenas en las afueras del Palacio Legislativo, "Fue espontáneo y se lo ganó", dijo.

Consultada sobre si recuerda una relación así con otro ministro del Interior, explicó: “Estoy desde Stirling, en esa época no había sindicato. No recuerdo, de lo que he leído, alguien que en tan poco tiempo, se haya ganado la admiración, el cariño y confianza del personal”.

Rodríguez contó que Larrañaga había logrado amalgamar un ministerio como el del Interior que es complejo, que tiene muchas unidades y manejo asuntos extremadamente delicados.

“Había armado un equipo de trabajo muy sólido. En un Ministerio tan complejo, con tantas unidades diferentes, aprender a conocerlo. Lo había hecho muy bien y se venía desarrollando una tarea muy buena. Y eso se veía en los resultado”.

Durante los 14 meses de trabajo, el ministro estuvo atento a los reclamos, sugerencias y planteos del sindicato. Larrañaga tenía un equipo de gente que trabajaba diariamente con el gremio.

“Teníamos una relación prácticamente cotidiana. Reuniones formales tuvimos cinco. Pero nuestra conexión con ellos era de todos los días. Estaba permanentemente, y uno sabía que podía contar con él permanentemente”.

Uno de los puntos altos de Larrañaga, dijo la gremialista, es que revisaba las decisiones con gran poder de autocrítica.

“Era una persona que si veía que algo estaba mal, no tenía problema en ir para atrás y solucionarlo", comentó. "Por ejemplo, con la ley de presupuesto, casi el 80% lo modificamos con él. Terminaba la reunión siempre con un chiste, decía: ‘Yo quiero al policía, que esté bien, siempre lo voy a apoyar en su buen accionar’.

Rodríguez contó que Larrañaga solía reflexionar con los policías sobre el tema del abuso de poder y las limitaciones que imponen las leyes en defensa de la libertad de los ciudadanos.

"Nunca dio a entender que quería una Policía abusiva, quería que fuera justa” dijo la dirigente.

“Lo que hay es una profunda tristeza por un hecho que nos descolocó a todos, que fue tan inesperado”, indicó Rodríguez.

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