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"Pajarito" Silveira a Gavazzo: "Que él haga sus cuentos, su vida en su piscina y que sea feliz"

Los dos ex agentes de inteligencia se acusan mutuamente en tribunales militares. El Caso Gomensoro como teatro de operaciones

El excoronel Jorge "Pajarito" Silveira dijo que todos los oficiales de Artillería sabían "de oídas" que su camarada José Gavazzo mató al militante del MLN, Roberto Gomensoro. Este caso -se anunció- será reabierto luego de las confesiones al Tribunal de Honor.

En declaraciones a El Observador, Silveira calificó de "barbaridad" los asesinatos de María Claudia García Irureta Goyena de Gelman (a principios de noviembre de 1976), y del maestro Julio Castro (agosto de 1977).

"Julio Castro no era combatiente, no era nada", comentó.

Silveira se encuentra preso y aceptó responder telefónicamente las preguntas del periodista Leonardo Haberkorn tras haber declarado en el mismo Tribunal de Honor en el que Gavazzo admitió haberse deshecho del cadáver de Gomensoro tirándolo al río Negro.

Sobre la desaparición de la madre de Macarena Gelman, "Pajarito" Silveira dijo no estar seguro de la participación de Gavazzo.

Culpó directamente al exmayor Ricardo Arab, otro de los represores imputados por causas contra los derechos humanos durante la dictadura. También involucró a los expolicías José Sande y Ricardo "Conejo" Medina en el enterramiento del cuerpo.

Según su relato, Arab le pidió "custodia" a quien entonces era su jefe en el Servicio de Inteligencia de defensa (SID), el excoronel Juan Rodríguez Buratti.

"Yo no sé si (Rodríguez Buratti) se quedó o no. Por algo se suicidó, ¿no?", comentó a El Observador.

Según "Pajarito", el propio Rodríguez Buratti contó su versión del episodio en una reunión de militares antes de suicidarse en setiembre de 2006 al aprovechar un descuido de sus captores. Ese día iba a ser conducido al juzgado para ser procesado por las muertes de Alberto Mechoso y Adalberto Soba.

"Pajarito" -un apodo que arrastra desde sus épocas de represor- también calificó como "una gran mentira" las acusaciones que lo señalan como violador de decenas de detenidos, tanto hombres como mujeres. "Las acusaciones en mi contra son por tortura", explicó y aseguró que las publicaciones periodísticas son "un disparate".

Como ha sido norma, "Pajarito" negó su participación en violaciones a los derechos humanos. Solo se responsabilizó "algunas macanas" que no quiso precisar. Dijo nunca haber matado a un detenido. "Incluso le salvé la vida a la mujer de Bidegain", confesó.

Silveira habla de Raúl Bidegain Greissing, uno de los principales jefes militares de los tupamaros.

Gavazzo y Silveira se encuentran distanciados y desde hace mucho tiempo intercambian acusaciones en ámbitos militares. Mientras el primero no ha tenido sanciones en el ámbito militar, el segundo fue pasado a situación de reforma, lo que implica sanciones que involucran al cobro de su jubilación y al uso de uniforme y de su grado militar.

Para aclarar las supuestas contradicciones entre las declaraciones de ambos, Silveira comentó: "Que él (Gavazzo) haga sus cuentos, sus historias, su vida en su piscina y que sea feliz. Yo soy inocente y estoy acá. No me voy a enfermar ni nada por el estilo para irme de acá. Me lo prohíbe mi sentido personal y mi formación".

Luego vuelve a criticarlo por elevación: "Yo no puedo entender que un hombre no pueda decir, fui yo. No lo voy a entender nunca".

A "Pajarito" no le importa haber perdido credibilidad. "No me importa que no me crean ni lo que digan de mí. ¡No me importa nada!".

Más allá de sus diferencias, los excoroneles tienen mucho en común: niegan haber formado parte de operaciones en Buenos Aires, haber estado en centros de tortura allá, y haber participado del llamado "segundo vuelo", entre otras acusaciones.

En otras ocasiones, Silveira acusó a Gavazzo de beneficiarse de las “operaciones económicas surgidas del robo de bienes de desaparecidos y de apropiarse de los inmuebles que pertenecían a militantes políticos secuestrados”.

Uno de los casos claves fue la incautación de los millones de dólares del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) en Buenos Aires, producto de secuestros extorsivos.

Semanas atrás en El País, Gavazzo dijo que el dinero quedó en Argentina y que él recibió 1.3 millones de dólares como "premio a los uruguayos". El contenido de ese maletín lo entregó en el Servicio de Inteligencia de Defensa, señaló.

EL CASO GOMENSORO

Silveira responsabiliza a Gavazzo de la muerte del joven estudiante de agronomía.

Gomensoro fue detenido el 12 de marzo de 1973 y trasladado al cuartel de Artillería con asiento en Paso de los Toros.

Gavazzo niega haberlo matado. Dijo que lo encontró ya muerto, luego de pasar la madrugada en un galpón, atado a una silla.

El extupamaro Mario Blanco, detenido en el mismo lugar, dijo haber visto elementos para dar picana eléctrica.

Según declaró Gavazzo, nunca llegó a interrogar a Gomensoro. Se limitó a deshacerse del cuerpo: lo envolvió en un alambrado y le puso piedras adentro para evitar que saliera a flote.

Ante el tribunal de honor dijo haberlo hecho tras consultar con su comandante, el coronel Alfredo Rubio, y con el jefe de la División de Ejército 1, Esteban Cristi.

Silveira sostiene que Rubio, jefe de la unidad , fue solo a hablar con Cristi. Y que no le hablaba a Gavazzo tras comprobarse la muerte del detenido.

Entonces Silveira era capitán y revistaba en la misma unidad que Gavazzo. Contó que el día de la muerte hubo revuelo en el cuartel.

"Nos dieron la orden de que no podíamos entrar a la sala de interrogatorios. Pero no sabíamos quién era. Después supimos que podía ser ese (Gomensoro) peor no estaba comprobado tampoco", dijo.

Otro que integraba esa formación era Juan Carlos Gómez, quien estuvo tres años y medio preso por la muerte de Gomensoro. Fue sobreseído en 2013 por falta de pruebas.

Lo que se sabe el detenido murió a causa de los apremios físicos y estas lesiones resultaron consistentes con las pericias forenses practicadas en el cadáver muchos años después.

El cuerpo salió a flote seis días después de su detención pero entonces no fue relacionado con el caso.

Fue enterrado como NN en el cementerio de Tacuarembó. Gestiones de Serpaj permitieron exhumar el cadáver en el año 2000 e identificar a quien por entonces estaba desaparecido.

las Fuerzas Armadas habían enviado una declaración a OEA señalando que Gomensoro se encontraba prófugo, tras escapar de sus captores.

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