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Padres de Charlie Gard deciden "dejarlo ir" tras últimos estudios médicos

El bebé británico de 11 meses sufre una enfermedad terminal. La familia estaba luchando para llevarlo a EE.UU para un tratamiento experimental

Los padres del bebé británico Charlie Gard, que sufre una enfermedad terminal, abandonaron este lunes su batalla legal para llevar a su hijo a Estados Unidos para un tratamiento experimental.

Un abogado que representa a los padres, Connie Yates y Chris Gard, explicó al juez Nicholas Francis que “se acabó el tiempo” y que tomaron la decisión tras haber visto los últimos escáneres cerebrales de su hijo, que tiene 11 meses de edad.

Charlie sufre una extraña enfermedad genética, y su caso despertó gran controversia en Gran Bretaña. Los médicos que trataron al bebé desde su nacimiento aconsejaron a los padres que dejaran morir al niño, y la Justicia les dio razón, lo que llevó a los padres a presentar el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El juez Francis tenía que decidir en la audiencia si las pruebas médicas permitían a los padres sacar al niño del país para llevarlo a Estados Unidos, donde hubiera sido sometido a una terapia experimental, hasta ahora no probada con humanos.

Sin embargo, Grant Armstrong, el abogado de la familia, anunció al juez que ante las últimas evidencias médicas “continuar con este tratamiento ya no beneficia a la salud de Charlie”. “Charlie ha sufrido atrofia muscular severa” y “el daño que han sufrido sus músculos es irreversible”, explicó el abogado según informan hoy agencias internacionales.

La madre del pequeño afirmó en el transcurso de esa audiencia judicial que ésta había sido “la decisión más dura” que habían tenido que tomar.

La pareja se lloró en la sala de audiencias. Los padres lucharon durante las últimas semanas para que su hijo fuera trasladado a EE.UU. y protagonizaron una campaña internacional para lograr que su hijo pudiera seguir siendo tratado, para la que contaron con el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump, y el Papa Francisco.

Alcanzaron a reunir medio millón de firmas en apoyo de su causa y 1,5 millones de euros para financiar el tratamiento del niño en el extranjero. Pero ahora, decidieron abandonar la lucha.

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