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Pablo dirigió un video sobre los desaparecidos: a su padre lo detuvieron en 1977 y nunca más lo vio

En la previa de la 28ª Marcha del Silencio, la banda Cuatro Pesos de Propina estrenó la canción "Como un río", dirigida por Pablo Sobrino, hijo de Guillermo Sobrino.

El 22 de diciembre de 1977 era el día del cumpleaños número 7 de Pablo Sobrino, pero esa fecha quedó marcada por la desaparición de su padre, Guillermo, durante la dictadura.

“Él militaba en el partido socialista y se tuvo que ir de acá porque estaba complicada la cosa. Pensaron que en Buenos Aires iba a estar seguro. Estuvo un tiempo en Chile también. Se fue a Buenos Aires y siguió militando allá. Tenía una imprenta, él estaba en la imprenta y cayeron los militares. Ese día yo estaba llegando a Buenos Aires con mis abuelos, para ir a verlo y cuando llegué al puerto no estaba”, relata Pablo.

Ahora hay una canción, un cuadro que guarda una carta, los recuerdos, el relato de los demás y la ausencia.

“Como para salvarme un poco, para protegerme, no me contaban mucho. Me decían que mi padre estaba preso por política. Estábamos en dictadura, un niño hablando de eso era medio peligroso. Y cuando terminó la dictadura en Argentina, yo estaba esperando que lo liberaran y viniera. Yo tenía como 12 años u 11 años, y me cayó la ficha de que estaba desaparecido”, dice.

En la previa de la Marcha del Silencio que se realizará este sábado desde las 19:00, la banda Cuatro Pesos de Propina estrenó la canción "Como un río", que habla de las personas desaparecidas en la dictadura.

La dirección del video lo realizó Pablo, que es artista y realizador audiovisual. En el video también participaron sus hijas. “Siempre les conté bien qué había pasado”, comparte Pablo y dice que cuando les dijo a las niñas el proyecto en el que estaba, estas le respondieron: “Bueno, ta, cuándo nos filmás”.

“Lo que descubrimos con esto que está pasando en esta marcha es que están tomando parte los nietos. Habla de eso también un poco, de cómo esto no se corta. Va a seguir mientras haya falta de información”, reflexiona.

Pablo creció con la ausencia de su padre: “Mucha época oscura, de soy hijo de desaparecidos, estoy triste. Es la imagen que se te crea a vos mismo. Queda todo congelado, porque te sacaron algo y quedaste esperando. Entonces quedás todo paralizado”. Y el recuerdo que persiste es el de un padre “superamoroso”, un padre “superatento”, las manos y la voz. Y las cosas que le cuenta su madre, como que “inventó un sistema para lavar los pañales un día cada uno. Esas cosas en esa época, era la mujer que lavaba los pañales”.

La carta la escribió Guillermo antes de desaparecer y se la mandó a su hijo junto con un libro de cuentos, “El bichito de luz sin luz”. A Pablo no se la dieron hasta que fue adulto, hace unos 18 años. Sin embargo, la pudo leer recién hace tres años.

Esta carta es ahora parte de un cuadro que el artista hizo sobre su padre para una exposición sobre desaparecidos llamada “Encontrarse con ellos”.

“A mí me pasó mucho que yo era terrible adulto, y me sentía un niño todavía. Fue cuando pude leer la carta que me empecé a sentir como un adulto”, dice. “Si la leía no me quedaba nada. Y como me sentía hijo de desaparecidos estaba en ese lugar oscuro y si leía eso capaz que me movía algo y la sacaba de ese lugar, hasta que en un momento dije me tengo que sacar de ese lugar, y fui y la leí”, agrega.

La carta, comparte Pablo, habla sobre que su padre “quería construir un mundo de colores, y que era muy difícil y daba mucho trabajo, pero lo hacía por mí y los niños. Él estaba luchando por lo que él creía que era un mundo mejor. Me enseñó mucho lo que él hizo. Qué hacer y qué no hacer. Yo siempre supe que mi lugar es con mis hijas”.

CARTA SOBRINO

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