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Movimiento San Isidro, la oposición de los artistas contra el gobierno de Cuba

La promesa de un diálogo entre el gobierno cubano y artistas que piden más libertad de expresión, parece ahora estancada, luego de que las autoridades comunistas endurecieran el tono y denunciaran un complot fabricado por Estados Unidos.

Estaba previsto que las discusiones, inéditas en la historia reciente de Cuba, comenzaran esta semana entre el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, y representantes de los artistas, pero hasta ahora no se fijó un comienzo.

Los manifestantes se movilizaron a través de las redes sociales en solidaridad con los miembros del llamado Movimiento San Isidro (MSI), que fueron expulsados de su sede y apresados temporalmente tras iniciar la huelga para exigir la liberación de unos de sus integrantes, el rapero Denis Solís.

El Movimiento San Isidro cobró notoriedad en las últimas semanas a raíz de estas protestas. Catorce miembros o simpatizantes del grupo se refugiaron durante diez días en una casa de La Habana Vieja, algunos en huelga de hambre, antes de ser desalojados por la policía el jueves por la noche.

La prensa oficial de Cuba consideró que el rapero Denis Solís tenía "vínculos con terroristas" en Florida" y aseguró que el desalojo fue una medida de seguridad para evitar la propagación de la covid-19.

Este sábado, el presidente Miguel Díaz-Canel se refirió por primera vez a las protestas, a las que calificó de "injerencias" y "show mediático".

"Cuba soberana no acepta injerencias. Algunos se empeñan en protagonizar shows mediáticos contra la Revolución, envenenando y mintiendo en las redes. El pueblo revolucionario cubano dará el combate", escribió en Twitter.

A partir del sábado, el tono del gobierno cambió. El Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al encargado de negocios estadounidense, Timothy Zuñiga-Brown, acusándolo de "injerencia flagrante y provocadora".

El domingo se organizó un mitin de varios cientos de jóvenes en defensa de la revolución socialista, con la presencia del presidente Miguel Díaz-Canel, vistiendo una camiseta con los colores de la bandera cubana.

Si hay diálogo, se relacionará sólo con "todo lo que sea con el socialismo", advirtió el mandatario. "Intentaron engañarnos, montaron un circo mediático", agregó. Es "el último intento" de la administración Trump para "derrocar la revolución cubana".

La apuesta por el diálogo es uno de los principales acuerdos alcanzados durante la noche de viernes a sábado, al término de una movilización espontánea e inusual de alrededor de 15 horas de unos 300 artistas frente a la sede del ministerio.

Extremadamente raro, porque en Cuba el derecho a manifestarse solo se otorga excepcionalmente. Más extraño aún: tomado por sorpresa, el ministerio acordó recibir una representación de 30 manifestantes.

Sus demandas incluyeron libertad de creación y expresión, derecho a disentir y el fin de la represión y el acoso contra los artistas independientes.

En un comunicado publicado a través de las redes sociales, los participantes -principalmente jóvenes- indicaron que se reunían en protesta contra lo que consideraron "violaciones de derechos humanos" en la isla .

"Eso fue un momento histórico (...) desde el mismo instante en que una institución como el Ministerio de Cultura de un país representado por un partido único (... ) recibe a un grupo de jóvenes que disienten", dijo a la AFP el cineasta Juan Pin Vilar, de 58 años, quien participó en la delegación para "ayudar a que esos muchachos puedan tener un futuro mejor".

En este grupo, "habían verdaderos opositores al gobierno cubano" y fue "un ejemplo de cómo se puede construir un país".

Por supuesto, recuerda Michael Bustamante, profesor de la Universidad Internacional de Florida, "durante mucho tiempo, el gobierno estadounidense ha pagado dinero por lo que llaman la promoción de la democracia cubana" y "estos son programas controvertidos".

Pero "es demasiado simplista decir que tan pronto como alguien tiene solicitudes relacionadas con la sociedad civil, Washington las organiza", agrega.

- "Un futuro mejor" -

"Lo que sucedió fue algo inédito, en el sentido de que hubo toda una comunidad artística que incluso está mas cercana a la institución, que se solidarizó", subrayó Camila Lobon, artista plástica de 25 años.

"Lo que realmente movió a la manifestación fue el reclamo, el pedido, la voluntad de esa comunidad del cese absoluto del hostigamiento a los artistas, a los intelectuales, a los periodistas, en sentido general a los ciudadanos que disienten de las políticas del Estado en Cuba", añadió.

Y fue "un pedido de respeto y de reconocimiento de la libertad de expresión", dijo.

Importantes nombres de la cultura se han sumado ahora a su impulso, como Jorge Perugorría, protagonista de la famosa "Fresa y chocolate", el cineasta Fernando Pérez o, a través de internet, los cantantes Leoni Torres y Cimafunk.

En este país, donde apenas hace dos años llegó la 3G, internet ha jugado un papel clave, tanto para difundir ampliamente en la red la acción del Movimiento San Isidro, como en la convocatoria a cientos de artistas jóvenes para unirse al ministerio el viernes.

Si bien las redes sociales ofrecen más visibilidad a las voces críticas, en los últimos días muchas de ellas han denunciado extraños cortes que impiden el acceso a Facebook, Twitter y Whatsapp.

Al mismo tiempo, los medios estatales han desmontando ampliamente la "farsa de San Isidro".

Para Camila Lobon, el cambio de tono oficial es "una estrategia que siempre ha usado la institución para decir que ellos sí dialogan y luego subvierten mediáticamente lo que pasó".

"La respuesta pública, en los medios gubernamentales, es dura y no estoy de acuerdo con ella", confiesa Juan Pin Vilar, para quien "este diálogo debe continuar".

FUENTE: AFP

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