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Las imágenes que permitieron imputar a la mujer que quemó y descuartizó a su madre

Rebeca Hersztain, tenía 75 años, y desde hacía 20, vivía en Israel. Su hija la engañó para comprarle la casa en la que vivía, y la terminó asesinando.

La mujer que mató, descuartizó y quemó a su madre en Pocitos, engañó a la víctima para comprarle la casa en la que vivía. Es uno de los crímenes que más conmoción causó en los últimos años, producto de varios componentes: lazos familiares truncos, un padre y una madre ausentes, reclamos económicos, herencias pendientes y la compra de una casa, que como resultado, termina con una muerte violenta.

Rebeca Hersztain, tenía 75 años, y desde hacía 20, vivía en Israel. Tenía dos hijas: una que vive en Buenos Aires, Argentina, y otra que se radicaba en una casa del barrio Pocitos, concretamente en la esquina de José Scosería y Berro. Ese inmueble, fue la discordia familiar.

La primer semana de abril, un hombre tocó a la puerta de la vivienda, consultando por la compra de la misma, aduciendo que la había visto a la venta, por un aviso en el diario. Su moradora, de 43 años, hija de la mujer que se encontraba en Israel, desconocía que la propiedad estaba a la venta a través de una inmobiliaria.

Aduciendo que no quería vender la casa, pues debajo de ella estaba el negocio en el que trabajaba diariamente, la mujer creó un plan, en el cual su pareja fue partícipe. Este último, director de teatro y docente, recibió todos los ahorros de su pareja, fue a la inmobiliaria e inició los trámites para la compra.

Fue así, que la propietaria, viajó a Uruguay con el fin de vender el inmueble, a quien fuera su yerno, aunque ella no lo supiera.

En la tarde del 20 de mayo, la compra se concretó por unos 200.000 dólares aproximadamente, de los que le quedaron 80.000 en letras de cambio, debido a una deuda con la Intendencia de Montevideo. Esa misma tarde hubo un quiebre en la relación.

Según las pruebas recabadas por la Policía, a las que accedió Subrayado, Rebeca Hersztain recibió un golpe fuerte en la cabeza. Su hija, luego declaró que en realidad se cayó y se golpeó.

El resto de la historia fue lo más llamativo. La ahora homicida, arrastró el cuerpo de su madre a la azotea, la metió dentro de una bañera, la roció con querosene, y posteriormente la prendio fuego durante varias horas.

Según el registro fílmico de diferentes cámaras de seguridad de la zona, la mujer terminó descuartizando el cuerpo y posteriormente tirándolo en bolsas de basura por diferentes contenedores del barrio.

Finalmente, pocas horas después, terminó entregándose a la Policía, y llevada a la Justicia donde fue imputada por Homicidio muy Especialmente Agravado.

ABOGADO HOMICIDIO

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