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La hipnosis clínica es una herramienta útil para recuperar el olfato tras el covid

Tras contraer covid, Joaquín sentía olor a podrido en la comida. Se trata de una secuela común de la enfermedad.

01 de marzo de 2022, 20:18hs

La parosmia es una de las secuelas que deja el covid-19 y genera una percepción alterada de los olores. Frente a la aparición de varios casos, en el Centro de Hipnosis del Uruguay realizan tratamientos para atacar este problema.

“Lo que se está viendo en aquellos que no recuperan completamente el olfato, en un gran porcentaje desarrollan la parosmia”, indicó Alejandra Sención, doctora en medicina, pediatra y co-directora del Centro de Hipnosis Uruguay.

Las personas que pasan por esto perciben “olor a podrido, a crudo, a rancio”.

Joaquín Slinger tuvo covid-19 en agosto. Cuenta a Subrayado que la parosmia en él comenzó tres meses después de que se recuperó.

“Me empecé a dar cuenta en los asados. Me pasaba que salía un pedazo de carne y lo empezaba a oler o a comer y le sentía gusto a podrido. De ahí fue exponencial. O le sentía un olor diferente o gusto a podrido, como a ácido, metálico”, relató Joaquín, quien atravesó unas dos semanas sin poder comer, por lo que le generaba el olfato. Los únicos alimentos que consumía eran jugo de naranja, leche sola, galletitas saladas y miel.

La médica explicó que es habitual que este tipo de padecimiento afecte al apetito y, por ende, la alimentación de las personas. Pero también la vida social, y recordó que hay estudios que indican que la parsomia puede aumentar la ansiedad y la depresión. “Como no se conoce o no se sabe, no se les puede brindar una orientación”, añadió Sención.

Joaquín primero fue a un otorrino, luego a un neurólogo, y de nuevo con un otorrino.

La hipnosis clínica, que para la especialista hay que diferenciarlo de lo esotérico, aparece como una herramienta en estos casos. Además, se utiliza en ansiedad, depresión, dolor.

“En esto particularmente, la hipnosis lo que busca es que el paciente conecte con lo que es su memoria. De que le gustan estos alimentos, de que como lo comía antes, puede hacerlo ahora. Hacer una especie de conexión con sus recuerdos”, dijo la médica.

Joaquín, que no conocía el procedimiento, contó que mejoró “ampliamente”. “Ya estoy comiendo todo, no me privo de nada”, indicó.

“No puedo decir que es la cura mágica, pero sí es esperanzador”, concluyó Sención.

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