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Josep Bartomeu renuncia a la presidencia de Barcelona presionado por escándalos de corrupción y mala gestión

Enfrentado con Messi, denunciado por campañas de enchastre pagas con dinero del club, humillado por resultados adversos históricos y pésimas compras.

Encumbrado para sorpresa general en 2015 y odiado en 2020: entre deudas, escándalos y amago de salida de Messi, el presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, cierra un mandato mediocre, tras anunciar su dimisión este martes, a las puertas de un voto de censura.

El año 2020 habrá sido el del declive del Barça y más aún de su presidente. Y no sólo porque dejó LaLiga al Real Madrid, porque perdió los dos clásicos contra el máximo rival blanco (el último el sábado en casa 3-1) y por la humillación 8-2 frente al Bayern de Múnich.

Desde enero de 2020, Bartomeu, de 57 años, es objeto de todas las críticas: la designación de Quique Setién para sustituir a Ernesto Valverde no fue del todo entendida por la afición culé, que se ilusionaba con el regreso de la leyenda Xavi Hernández.

Desde entonces, el empresario catalán, socio del Barça desde los once, y antiguo directivo del club, acumula caceroladas en su contra.

En febrero, el club tuvo que salir a desmentir que se hallaba detrás de una campaña de desprestigio en las redes sociales hacia las figuras del club, con el objetivo de mejorar la imagen del propio presidente.

El Barça también pagó un millón de euros en seis facturas distintas a la empresa I3 Ventures para evitar tener que pasar por el voto de los socios, que deben validar todo contrato superior al millón de euros. Todavía sigue en curso una investigación judicial por sospechas de corrupción, puesto que el monto acordado es seis veces superior al precio de mercado...

En marzo, en plena pandemia de coronavirus y con el club haciendo frente una grave situación económica, seis miembros de la directiva presentaron su dimisión por sus discrepancias con Bartomeu.

- Llegado desde el básquet -

Hasta este martes, Bartomeu supo lidiar con anteriores crisis sin claudicar y asegurando hacer prevalecer el interés del Barça, como con Messi.

Fue otra vez el caso este martes, en que rechazó plegarse a la voluntad de sus opositores, que querían organizar el voto de censura el 1 y 2 de noviembre como marcan los estatutos del club en lugar del 15 y 16 de noviembre, como quería la junta actual por razones sanitarias.

El dirigente catalán tropezó varias veces en su gestión y en la comunicación, ya fuera hacia los jugadores (Messi afirmó que el presidente "no le prestó atención" y que "no mantuvo su promesa") o hacia la masa social (como cuando acusó a los jugadores de no querer bajarse sus salarios durante el confinamiento, antes de que ellos mismos anunciasen que aceptaban ayudar al club).

Director general de la multinacional ADELTE, especializada en ingeniería de puertos y aeropuertos, Bartomeu dio sus primeros pasos en la dirección del Barça en las secciones de baloncesto y balonmano, cuando formaba parte junto a su amigo Sandro Rosell del equipo del presidente Joan Laporta.

Una primera experiencia más bien breve, ya que Bartomeu dimitió dos años después, en 2005, a causa de desacuerdos con el presidente.

Pero en 2010, cuando Rosell montó una lista con Bartomeu como número 2, y ganó las elecciones con el 61% de los votos, se convirtió en nuevo vicepresidente culé.

- Investigación judicial -

En enero de 2014, Rosell, bajo una investigación judicial por el traspaso ilícito de Neymar procedente del Santos en verano de 2013, optó por dimitir, y Bartomeu asumió la presidencia de forma interina.

En julio de 2015 fue elegido con el 54% de los votos, superando al propio Laporta. Fue el epílogo de un año 2015 triunfal en el que el Barça del tridente Messi-Neymar-Suárez logró el triplete Liga-Copa-Champions.

Pero desde entonces el Barça se estrelló en cuatro ocasiones en cuartos de final de la Champions, y una vez en semifinales (3-0, 4-0 contra el Liverpool en 2019). Una situación que disparó la tensión en la grada, y en el vestuario, con Messi al frente.

Bartomeu trató de iniciar la revolución del Barça: destituyó al incomprendido Quique Setién, hizo volver al héroe de la Champions-1992 Ronald Koeman, y adelantó las próximas elecciones a la presidencia del club, de junio a marzo de 2021.

Pero no ha sido suficiente y no podrá ver el fin de la reconstrucción de su club.

Antes de irse

Horas antes de dimitir Bartomeu dejó atado un proyecto polémico.

El Barcelona aceptó participar en una futura Superliga europa, anunció este martes el presidente dimisionario, convirtiéndose en el primer equipo que aprueba oficialmente este proyecto, favorable a los gigantes europeos.

"La junta directiva ayer (lunes) aprobó la aceptación de los requerimientos para participar en una futura Superliga europea de clubes de fútbol", afirmó Bartomeu en una rueda de prensa en la que anunció su dimisión del cargo.

"Un detalles de estos requerimientos estará a disposición de la próxima junta y la decisión de la participación en esta competición deberá ser ratificada por una junta de compromisarios", añadió Bartomeu.

Este anuncio sorpresa constituye una primera confirmación en torno a este culebrón futbolístico, fuente de continuas especulaciones, las últimas de la cuales fueron difundidas por medios británicos la pasada semana.

Sky Sport reveló el 20 de octubre que había negociaciones para crear esta nueva Superliga, que sería rival directo de competiciones ya existentes como la Champions y la Europa League.

Esta Superliga reuniría a los 18 mejores equipos de los principales campeonatos europeos, con play-offs a final de temporada, similar a la final a ocho de la Liga de Campeones disputada en Lisboa en agosto.

- 'Proyecto de barra de bar' -

Este proyecto podría sin embargo chocar con la UEFA, garante de un sistema más basado en los méritos en el que los clubes tienen que clasificarse para las competiciones europeas a través de su propio campeonato nacional.

También podría tener en contra a los aficionados más tradicionales o los defensores de los clubes pequeños y medianos, que pueden verse excluidos de la élite continental, o que no podrían aguantar el ritmo de un calendario más cargado.

En agosto, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin había desechado esta idea de 'Superliga' en una entrevista con la AFP: "Cualquier Superliga de 10, 12, 24 clubes sería problemática. Cuando oyes el himno de la Liga de Campeones, sabes de que se trata... No veo como eso puede tener éxito, incluso aunque intenten hacerlo", dijo entonces.

Misma posición por parte del presidente de LaLiga, Javier Tebas, quien había afirmado en una entrevista con AFP el miércoles que "parece una idea de barra de bar a las cinco de la mañana, ahí todos escondidos y con dos copas de más".

En la misma noche de este martes, Tebas reaccionó a las declaraciones del exdirigente barcelonista: "Desafortunado Bartomeu, anunciando el último día la participación en una competición fantasma, que sería la ruina para el Barcelona, y ratifica su ignorancia en la industria del fútbol. Triste final de un presidente que tuvo aciertos y últimamente errores", dijo en Twitter.

- 6.000 millones de dólares -

Denostado por los grandes dirigentes de ligas existentes desde hace decenios, este proyecto constituiría, no obstante, un suculento aporte económico para unos clubes que han visto sus presupuestos apretarse tras el confinamiento la primavera pasada.

Según Sky Sports, este nuevo proyecto estaría dotado de una financiación bancaria de 6.000 millones de dólares garantizada apoyándose en los futuros derechos de televisión de la competición. Cada club participante podría así recibir "centenares de millones de libras esterlinas", adelantó el medio británico.

"La Superliga europea de Clubes garantizará la sostenibilidad económica del Club y que siga siendo de los socios. Nunca una sociedad anónima deportiva. Nunca", añadió Bartomeu.

"Nuestra singularidad hace que no tengamos que repartir dividendos entre nuestros socios y que los cerca de 200 millones (de euros, 235 millones de dólares), de beneficios acumulados por esta Junta desde el año 2010, los beneficios más altos de la historia del Club conseguidos por una Junta Directiva, hayan podido destinarse a inversiones deportivas y patrimoniales", insistió Bartomeu este martes.

El fútbol europeo ha vivido polémicas regulares en estos últimos meses en torno a la reforma de las Copas de Europa de la UEFA al término del contrato actual de derechos televisivos en 2024, con algunos clubes presionando para la instauración de una liga semi-cerrada criticada por numerosos otros clubes y los campeonatos nacionales.

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