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Exrepresor admite el uso de torturas como el "submarino" en La Tablada durante la dictadura

Enrique Uyterhoeven integró el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) a principios de los 80. Ayer declaró ante juez y fiscal.

Informa La Diaria que Uyterhoeven compareció este jueves ante la jueza penal de 26º Turno, Ana de Salterain, y ante la doctora Graciela Malvarez, de la Fiscalía especializada en Crímenes de Lesa Humanidad.

El exmilitar fue citado como indagado en la causa que investiga torturas en La Tablada y las desapariciones de los militantes comunistas Felix Ortiz, Miguel Mato y Omar Paitta.

Uyterhoeven reconoció la existencia de torturas, apremios físicos y psicológicos en La Tablada.

Los actos -dijo el excapitán- respondían a la cadena de mando. Era “normalmente el comandante” el que daba las órdenes.

Siempre había un oficial de ese rango en todos los interrogatorio, explicó

Sobre la práctica del submarino, Uyterhoeven relativizó su uso. Dijo al respecto que en general los detenidos "hablaban antes" de llegar a esa instancia.

Describió este tipo de torturas como “mojarle la capucha para dar la impresión de que no podía respirar”.

"La idea nunca fue matar a nadie”, afirmó.

Uyterhoeven indicó haber integrado la OCOA desde marzo de 1981 hasta principios de 1982.

Según su declaración, no había médicos en el centro de detención La Tablada. "A lo sumo podría haber un enfermero por si le pasaba algo a la persona”, confirmó.

Cuando se le preguntó en qué circunstancias podría “pasarle algo” a alguien en un interrogatorio, Uyterhoeven dijo: “Podía estar enfermo del corazón y no lo sabíamos”.

El militar retirado negó haber conocido a los militantes comunistas desaparecidos Omar Paitta, Félix Ortiz y Miguel Mato, motivo central de la causa.

La misma fue iniciada en 2011 por la militante comunista Ivonne Klinger y otros 20 presos políticos para investigar hechos ocurridos en La Tablada, un establecimiento clandestino conocido como "Base Roberto".

Luego, a pedido de la Fiscalía especializada en Crímenes de Lesa Humanidad, se le anexó la investigación sobre la desaparición de Mato, Paitta y Ortiz.

También son investigados los militares Juan Pagola, Robert Terra, Juan Esponda y Jorge Grau. Éste último se encuentra prófugo en Paraguay y sobre él pesa una orden de captura internacional.

Miguel Mato, padre de la diputada Verónica Mato, fue secuestrado en 8 de Octubre y Larravide el 29 de enero de 1982. De acuerdo a los testimonios obtenidos fue trasladado a La Tablada. Aún se desconoce si murió a causa de la tortura o fue acribillado en un intento de fuga, señala La Diaria.

Omar Paitta fue secuestrado el 21 de setiembre de 1981 y murió como consecuencia de la tortura en La Tablada el 1º de octubre de 1981. Según la versión dada a la Comisión para la Paz, sus restos fueron enterrados en el Batallón 14 y luego desenterrados y exhumados.

Félix Ortiz fue detenido en la mañana del 16 de setiembre de 1981, en la esquina de José Belloni y San Cono. Habría muerto como consecuencia de torturas en La Tablada.

La indagatoria judicial continuará con la declaración de Jorge "Charleta" Gundelzog el lunes 26 de octubre. Además, fue citado Wellington Sarli, uno de los tres militares uruguayos condenados por el asesinato de Eugenio Berrios, ex agente de la Dirección de Inteligencia Nacional de la dictadura de Augusto Pinochet. Sarli se encuentra radicado en Chile.

COLABORACIONES DE DETENIDOS

La expresa política Hilda Diez denunció ante la justicia que Uyterhoeven tuvo conocimiento de la muerte de Miguel Mato, algo que el exoficial niega.

Diez estuvo detenida en La Tablada y allí conoció a Uyterhoeven. Ambos tuvieron una relación y a partir de ella la mujer colaboró dando información a la OCOA sobre la estructura de la Unión de Juventudes Comunistas.

El exmilitar negó que en ese centro se practicaban violaciones, tal como denuncia su expareja.

También dijo que Diez colaboró con los militares sin que mediaran apremios físicos.

“Cuando yo comencé a hablar con ella, que empezó a colaborar, yo le di las razones para [hacer] lo que estaba haciendo, de colaborar y entregar gente, era la opción cero. Eliminar todo lo que estaba en la estructura de la UJC [Unión de Jóvenes Comunistas] para hacer una estructura nueva y con gente no conocida. Esa fue la excusa que le di para que ella comenzara a hablar conmigo. Incluso escribió a máquina un informe que yo controlaba”, aseguró

Uyterhoeven reconoció que no se realizaban visitas a La Tablada y que los familiares de los detenidos no tenían conocimiento de que estaban allí, aunque dijo desconocer las causas por las que el lugar funcionaba como centro clandestino.

El militar se negó expresamente a hablar de los otros militares acusados en la causa y rechazó dar a conocer los alias de los indagados.

Lo que se sabe es que en muchos casos esos alias coincidían en su primera inicial con los apellidos; Uyterhoeven -por ejemplo- era “Ulises” y Robert Terra, otro de los indagados, era “Tomás”.

Al preguntarle por qué utilizaban alias respondió: “Para que no se supiera el nombre, para conservar la privacidad de las personas, es lo mismo que usaba el MLN [Movimiento de Liberación Nacional] y el Partido Comunista [...] esos apodos se usaban cuando se estaba delante de algún detenido, no se usaban en conversaciones nuestras. Había algunos como ‘Ariel’ que no voy a decir a quién pertenecía”.

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