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El programa nuclear iraní en entredicho luego del incidente en el complejo nuclear de Natanz

¿"Accidente" o "sabotaje israelí? ¿Qué ocurrió exactamente el 2 de julio? Teherán señala que allí no había material radioactivo ni personal.

La noticia de un "accidente" que dañó "uno de los hangares en construcción en (el recinto) del sitio de Natanz", a unos 250 km al sur de Teherán, se anuncia el 2 de julio en comunicado bastante confuso de la Organización iraní de energía atómica (OIEA).

"Era un depósito sin material" radiactivo, "no había mano de obra en el lugar y no hubo víctimas" declara a la televisión el portavoz de la OIEA, Behruz Kamalvandi.

La OIEA publica una foto: se ve un edificio de ladrillo, con escasas aperturas, y una parte del muro exterior ennegrecido como por un incendio, una parte del techo derrumbado, y una doble puerta exterior con parte de sus goznes reventados.

La televisión estatal muestra algunos planos, pero ninguna imagen del interior.

El domingo por la noche, Kamalvandi admite a la agencia oficial Irna que hay "daños importantes financieros", sin más precisiones.

El portavoz admite sobre todo que el recinto dañado estaba concebido para producir en un futuro "centrifugadoras avanzadas", cuyo ensamblaje podría haberse iniciado antes del "accidente", según da a entender.

¿Qué es Natanz?

El complejo Mártir-Ahmadi-Rochan de Natanz es uno de los principales centros del programa nuclear iraní, colocado bajo estrictas medidas de seguridad

En virtud del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní suscrito en Viena en 2015, la República islámica aceptó producir en este lugar solamente uranio enriquecido a un máximo del 3,67%, con un número limitado (5.060) de centrifugadoras de primera generación (IR-1).

Pero desde mediados de 2019, Irán produce en Natanz uranio enriquecido a 4,5% (pero lejos de más del 90% necesario para una utilización con fines militares), en el marco de su política de desprenderse progresivamente desde mayo de 2019 de sus compromisos del acuerdo de Viena, en represalia por la decisión de Washington, tomada una año antes, de denunciar unilateralmente el pacto y reintroducir duras sanciones contra Teherán.

En su último informe de control de las actividades atómicas iraníes publicado en junio, el Organismo internacional de energía atómica destaca que Irán hace funcionar en Natanz cinco centrifugadoras más modernas que las IR-1, no solamente para probar estos modelos sino también para producir y almacenar uranio enriquecido, en contra de lo que prevé el acuerdo de 2015.

¿Accidente, sabotaje, ciberataque?

El viernes, el Consejo supremo de la seguridad nacional anunció que las "causas del accidente" de Natanz habían sido establecidas "con precisión" pero que "por ciertas razones de seguridad" nada sería revelado al público mientras no llegue el "momento oportuno".

El mismo 2 de julio por la noche Irna publicó un despacho en forma de editorial, lleno de sobreentendidos, destacando que "ciertas cuentas del régimen sionista" habían "inmediatamente atribuido el accidente a un sabotaje israelí". El articulo advertía asimismo a Israel y Estados Unidos contra cualquier atentado contra "la seguridad" y los "intereses" de Irán.

Un hecho sorprendente es que una cuenta Twitter atribuida a un analista israelí, publicada el 1 de julio por la noche, afirmaba en árabe que Israel había atacado una fábrica de enriquecimiento de uranio en Irán.

BBC Persian, el servicio en persa del grupo británico, afirma por su parte haber recibido "varias horas antes" de que salieran las primeras noticias sobre el "accidente", un comunicado de una organización desconocida, los "Guepardos de la Patria", que se presenta como un grupo de "disidentes en el seno del aparato de seguridad iraní" y que reivindica un "ataque contra el centro nuclear de Natanz".

El "accidente" de Natanz se produjo al cabo de una semana marcada por dos explosiones en Teherán, una de ellas cerca de un centro militar. Estos hechos fueron presentados oficialmente como accidentes pero varios iraníes los consideran como resultado de acciones clandestinas israelíes.

El ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, aboga por la ambigüedad: "Irán quiere (la bomba) nuclear, y nosotros no podemos dejar que lo consiga" pero "no estamos necesariamente vinculados con cualquier acontecimiento que se produce en Irán" afirmó el domingo por la noche.

Teherán siempre ha desmentido que busque dotarse del arma atómica

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