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El consejo de Mujica para los eventuales refugiados afganos: "que les miren las manos"

Tras el fracaso de la adaptación de sitios en Uruguay, durante su período del gobierno, el expresidente señala que hay que buscar gente que trabaje la tierra

Como se sabe, Shai Foundation presentó a la cancillería un plan para acoger a 15 familias afganas que buscan refugio tras la toma de poder de los talibanes en ese país.

El planteo cuenta con el respaldo del diputado Gerardo Amarilla, integrante de la llamada "bancada evangelista".

El ministro de Relaciones Exteriores Francisco Bustillo tomó nota del pedido y trasladó el tema al presidente Luis Lacalle Pou.

Según trascendió el presidente y el canciller coincidieron en que hay que tomar con cautela este tipo de mecanismos. En ese sentido, pesan las experiencias pasadas como la compleja adaptación de 42 familias sirias en 2014, durante el gobierno de José Mujica, a través de ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para las migraciones.

Este lunes, Mujica habló en el programa radial "Punto de Encuentro" de radio Universal, de la posibilidad de traer a Uruguay familias afganas. "Primero miren las manos de esas personas", dijo Mujica, a modo de recomendación.

Uno de los problemas de adaptación que observó Mujica, más allá del evidente cambio cultural, es que las personas seleccionadas no tenían experiencia en trabajo agropecuario, una de las salidas laborales que estaban previstas en el proyecto de inserción social. La mayoría provenían de ciudades.

"La recomendación que yo haría siempre con respecto a la inmigración, es que antes de hablar con los candidatos primero le miren las manos, el tamaño de los dedos, porque eso va a expresas si trabajó o no la tierra".

Sobre las familias sirias, dijo que quedó "tremendamente molesto" ya que n cumplían con las condiciones que él había solicitado: que spieran trabajar la tierrra y estuvieran dispuestos a radicarse en el campo.

En ese momento, por Uruguay el tema se canalizaba a través de la secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura, cuyo director era Javier Miranda.

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