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El ascenso de Meghan Markle: afro, feminista y descendiente de esclavos

Con su padre a punto de someterse a una intervención quirúrgica cardíaca, la interrogante es quién acompañará a Meghan al altar.

Mientras Meghan Markle hace los últimos ajustes al vestido para su boda con el príncipe Harry, los cortesanos británicos andan con los pelos de punta con la familia de la actriz estadounidense, que no deja de sacarse trapos al sol.

Meghan nació el 4 de agosto de 1981 en Los Ángeles. Tiene 36 años, tres más que el novio. Hija de Thomas Markle, un director de iluminación de televisión ganador de un Emmy, y de Doria Ragland, asistente social y profesora de yoga.

Por parte de madre, desciende de los esclavos de las plantaciones de algodón de Georgia, en el sur de Estados Unidos.

Por parte de padre, es descendiente del rey Roberto I de Escocia, que reinó entre 1306 y 1329.

Meghan se graduó en teatro y relaciones internacionales en la Universidad Northwestern, cerca de Chicago. Luego pasó seis semanas haciendo prácticas en la embajada estadounidense en Argentina.

Las comparaciones con Diana son inevitables, pero Meghan llega con peso propio a la familia real británica, con una robusta carrera en televisión y cine de 16 años, dos títulos universitarios, participaciones en congresos de ONU mujeres, y una nada despreciable fortuna personal.

La madre de Meghan ya está en Londres para la boda, pero una operación cardíaca impedirá que su padre la acompañe hasta el altar.

La relación con su padre y su medio hermano ha dado que hablar.

Thomas Markle había dicho que no asistiría a la boda para no avergonzar a su hija ni a la familia real, tras haber aceptado ser fotografiado en situaciones bastante anodinas: mirando fotos de su hija y Harry -al que no ha conocido personalmente-, leyendo un libro sobre el Reino Unido o tomándose las medidas para el traje.

Las fotos se vendieron a medio mundo por 100.000 dólares, y según familiares, el hombre se sentía "traicionado".

Finalmente definió que no irá a la boda aduciendo problemas cardíacos, que implican que deba someterse a una operación inmediatamente.

Ahora se abre la interrogante de quién acompañará a la nueva integrante de la monarquía británica hasta el altar.

La segunda opción era su medio hermano, pero semanas atrás escribió una carta pública en la que intentaba explicarle al príncipe Harry por qué casarse con su hermana era el peor error en la historia de las bodas reales, así que en principio, estaría descartado.

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