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El alto déficit fiscal, el convidado de piedra en el debate electoral uruguayo

La agencia AFP analiza la irrupción de un tema que suele quedar sepultado por otras demandas,pero que condiciona todas ellas.

Es año electoral en Uruguay y la oposición incluyó en la campaña un tema menos previsible que la educación, la seguridad o el desempleo: el déficit de las finanzas públicas se disparó, y los aspirantes a Presidente y economistas debaten cómo hincarle el diente.

Con la economía estancada, y probablemente en recesión, un desempleo que orilla el 10%, y tras casi 15 años de gobiernos del Frente Amplio (izquierda), Uruguay debe recurrir sistemáticamente al endeudamiento para financiar el rojo de las cuentas.

El último dato oficial disparó las alarmas: el déficit en las cuentas públicas alcanzó en abril el equivalente a 4,8% del PIB. La cifra se compara con el 1,7% de marzo de 2005, cuando la coalición gobernante llegó al poder de la mano del presidente Tabaré Vázquez, o con el 3,7% de marzo de 2015, cuando el mandatario asumió por segunda vez el gobierno, con un PIB in crescendo desde 2003.

"Al gobierno del Frente Amplio no hay plata que le alcance. Le das 10 y gasta 11, le das 20 y se gasta 21, le das 100 y se gasta 105", lanzó Luis Lacalle Pou, el candidato opositor que más suma en las encuestas, del Partido Nacional (centro derecha).

"Cuando uno no puede financiar algo y pide prestado por mucho tiempo la película termina mal", dijo de su lado el aspirante por el Partido Colorado (liberal), Ernesto Talvi, un economista que propone eliminar "sobrecostos" en el Estado para bajar combustibles y electricidad.

El favorito en el oficialismo, el exalcalde de Montevideo Daniel Martínez, señaló que debe ser una "regla" que "el gasto público crezca menos de lo que crece el país".

El propio ministro de Economía, Danilo Astori, reconoce el problema.

"Uruguay tiene un desequilibrio fiscal alto que tenemos que combatir", declaró Astori para quien el "principal desafío" es incrementar "el nivel de actividad" para mejorar la recaudación.

El gobierno de Vázquez ha recurrido a varios aumentos de tarifas públicas e impuestos sobre salarios y empresas para tratar de acortar la brecha entre lo que ingresa al Estado y lo que gasta el sector público, sin éxito.

- El porqué -

"Uruguay tiene una política social vinculada a pasividades, salud y algunas prestaciones a grupos más vulnerables (...) que pesan de forma importante en el presupuesto", explicó a la AFP la economista Gabriela Mordecki, del Instituto de Economía de la Universidad de la República.

Para la economista Mordecki, si bien la "trayectoria (del déficit fiscal) muestra un deterioro creciente", a "corto plazo no representa un problema porque Uruguay tiene crédito" para financiarlo con "endeudamiento", pero si la situación se extiende en el tiempo puede serlo por lo que "hay que corregirlo".

¿La solución? "Que Uruguay vuelva a crecer".

De su lado, el economista independiente Aldo Lema explicó que el guarismo es "resultado de una trayectoria y tendencia tanto en ingresos como en gastos de varios años", en un país que no tiene la cultura de ahorrar durante la época de "vacas gordas".

"El mayor deterioro fiscal se produjo durante el período 2010-2014 (ndlr: durante la presidencia de José Mujica) que fue un ciclo de buenos ingresos", ejemplificó. A pesar del crecimiento de la recaudación en esos años, el déficit se profundizó por la expansión del gasto, que siguió creciendo durante el actual período de gobierno a pesar de la desaceleración económica.

Para Aldo Lema, el problema tiene consecuencias más allá de la propia brecha entre ingresos y egresos: genera "incertidumbre".

"En la medida que esté latente un alza de impuestos que pueda recaer sobre el consumo o sobre factores productivos, como el capital y el trabajo, las perspectivas de crecimiento en corto y mediano plazo se pueden ver resentidas" y se "condiciona la inversión actual", subrayó.

El endeudamiento necesario para cerrar la diferencia, "a la larga condiciona el desempeño económico" porque el país debe destinar recursos a pagar obligaciones, señaló. A esto se suma el riesgo siempre presente de un corte de financiamiento externo en la región.

- Desafío que viene -

Lema descarta que este año electoral se produzca un ajuste del gasto público o se modifique sustancialmente la trayectoria del déficit. Por ello, "estabilizar la situación fiscal" debería ser una de las prioridades del próximo gobierno que resultará de las elecciones de octubre y asumirá en marzo de 2020.

Para este economista, en función del contexto global y regional, con Argentina camino a elecciones de incierto final, Brasil tratando de recuperar su economía, y de las leyes presupuestales de Uruguay, el plazo para reordenar será de un año y medio. Es un tiempo que debería eliminar toda posibilidad de gradualismo en favor de medidas de impacto inmediato.

FUENTE: AFP

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