PolicialesPolicía | Mario Layera

Director de Policía apocalíptico en su análisis de la lucha contra la delincuencia

Layera es crítico con las reparticiones del Estado que "no colaboran", y con la efectividad de los planes sociales para atender la marginalidad.

El Director Nacional de Policía, Mario Layera, expresó que “hemos caído en una anomia social en la que no se cumplen las leyes y nadie quiere hacerlas cumplir”, y acusó al Mides de dificultar el trabajo del Ministerio del interior al no dar información por considerarla “reservada”.

En una entrevista realizada por el periodista Gabriel Pereyra, publicada por el Observador este sábado, el Director Nacional de Policía explica algunas razones por las que se dificulta el combate al delito y la delincuencia va ganando terreno.

Una de ellas es el propio Estado que está "compartimentado": "La Policía no accede a determinada información que tiene el Mides porque dicen que es reservada", afirmó. Como consecuencia, no pueden cruzar datos para llegar adonde está "el mayor nivel de reproducción" del delito.

“No accedemos a información del BPS ni a la de Secundaria o Primaria que nos permitiría contextualizar y ver el perfil de la gente con la que estamos tratando. Saber cuántos estudian, cuántos están registrados en el BPS y podemos saber cuántos están afuera del sistema. No quiere decir que todos sean violentos, pero nos da una idea del crecimiento, pero eso no funciona. Allí hay problemas en el primer nivel de socialización, que es la familia. Luego no van a estudiar. Tienen generaciones de familiares con antecedentes. Y allí está el mayor nivel de reproducción. Un día los marginados van a ser mayoría. ¿Cómo vamos a contenerlos?", se preguntó el jerarca.

Layera expresó que hay una sociedad que tiene un lenguaje y una cultura común pero hay sectores a los que "no les entendés las palabras, ya tienen otro idioma, tenés que preguntarles qué están diciendo. Es como hablar con un chino. Es la parte más extrema de una decadencia que ya la veíamos venir y que comenzó en las cárceles con los extranjeros. Todo empieza en las cárceles. Hay una transmisión de conocimiento permanente con mucha maldad".

Otra razón está en la forma en la que operan las bandas: sin una estructura organizada y sin líderes, "sino que se mueven en la anarquía que no permite saber quién es el líder actual, y de pronto aparece uno de 16 años matando a uno de los líderes y la cosa cambió", afirmó Layera.

En otro pasaje de la entrevista el jefe nacional de Policía dio otra explicación: la Policía solo trabaja con los delincuentes que son detenidos en el momento en que cometen el delito (es decir en flagrancia) y que "es difícil" llevar una investigación a largo plazo "porque hay un lío en la Fiscalía que no lo permite".

Además afirmó que las intervenciones telefónicas caducaron con la publicidad del programa El Guardián y con el Whatsapp y su codificación. A esto se suma que no hay presupuesto para pagar a informantes.

En cuanto a los homicidios, dijo que se diseñó un despliegue con más policías en la calle, pero el homicidio es una cosa difícil de prevenir. La mayoría, entre 50% y 67% de los homicidios se da entre personas vinculadas a la delincuencia. En cuatro meses estamos en 62% cuando hasta el año pasado era 34% el conflicto criminal.

El jefe de policía afirmó que Casavalle sigue con los mismos problemas, y que la intendencia o el Mides tienen pendiente un censo en la zona pero no lo han hecho. Ante la pregunta del periodista: ¿Está la decisión política? Layera respondió; “Sí, pero creo que no se animan”.

Por último el jerarca avisora para el futuro un escenario como El Salvador o Guatemala. El Estado se verá superado, la gente de poder económico creará su propia respuesta de seguridad privada, barrios enteros cerrados con ingreso controlado y el Estado disminuirá su poder ante organizaciones pandilleras que vivan de los demás, cobrando peaje para todo.

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