Robo cinematográfico, atraco de película o, en este caso, uno que no llegará a la gran pantalla. En Ciudad Vieja, la Policía frustró un plan que parece salido del cine: un grupo que habría pasado meses excavando un túnel desde un local alquilado, en un punto donde confluyen el área financiera y el puerto. Mientras el caso sigue bajo investigación, vale repasar algunos robos reales o de ficción que sí terminaron filmados.
Después de Ciudad Vieja, robos y planes bajo tierra: cuando la realidad se mezcla con la ficción
El intento de robo frustrado en Ciudad Vieja vuelve a poner en primer plano una vieja obsesión del cine: túneles, golpes planificados y delitos reales que cruzan la frontera entre la realidad y la ficción. Por Christian Font.
La situación remite de forma casi automática a una tradición cinematográfica fascinada por los túneles y los golpes meticulosamente planificados. Es inevitable pensar en la argentina El robo del siglo, inspirada en el asalto al Banco Río de Acassuso en 2006. La lógica es similar en cuanto a la preparación, aunque en aquella historia la banda ingresó por la puerta del banco y el botín fue trasladado por un túnel hacia las alcantarillas, antes de la huida de los ladrones. Los personajes centrales, Araujo y el uruguayo Vitette, fueron interpretados por Diego Peretti y Guillermo Francella.
Mucho antes, en 1960, la francesa El boquete retrató un intento de fuga real ocurrido en 1947 desde una prisión, luego narrado en un libro. La película se convirtió en un clásico y tiene una particularidad: el director Jacques Becker convocó como asesores técnicos a tres de los exreclusos que intentaron escapar, y uno de ellos terminó actuando en el film.
Qué se sabe hasta el momento del intento de robo a un banco que llevó a delincuentes a cavar un túnel en Ciudad Vieja
Desde Inglaterra, y con una mezcla de thriller y acción, en 2008 se estrenó The Bank Job (El gran golpe), también basada en un caso real: el robo a un banco en 1971 en Baker Street, en el centro de Londres. El ingreso fue a través de un túnel y el dinero, junto con documentos y objetos de valor de las cajas de seguridad, nunca apareció. Los ladrones fueron detenidos y, con el tiempo, se habló de un pedido del gobierno a la prensa para no difundir detalles, debido a material sensible que podría comprometer a un integrante de la familia real británica.
El delito también fue abordado desde la comedia. En Small Time Crooks (Ladrones de medio pelo), de Woody Allen, estrenada en 2000, la historia juega con la torpeza de quienes creen tener el plan perfecto. El paralelismo es claro: se alquila un local comercial como fachada mientras se prepara el robo, pero el negocio de pantalla —venta de galletitas caseras— termina siendo un éxito y pone en riesgo toda la operación.
El episodio local recuerda que muchas de estas historias no pertenecen solo a la ficción. La diferencia es evidente: aquí no hay montaje, música ni elenco estelar, sino una investigación que cerró la bóveda antes de que empezara la película.
Por Christian Font.
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