Un nuevo caso de negligencia terminó con la vida de Bilbo, un perro de seis años que nunca salió del hotel para mascotas en el que lo dejó su familia. Murió, la familia fue notificada tardíamente y tras una necrosis en Facultad de Veterinaria, la denuncia policial y ante el INBA, el dueño del lugar recibió una sentencia con imposición de una multa económica.
Dejaron a su perro en un hotel para mascotas, murió y demoraron varios días en avisarles; INBA sancionó el lugar
Desde el Instituto Nacional de Bienestar Animal dan recomendaciones para la hora de elegir el lugar donde dejar a las mascotas. Dos abogadas hablan sobre cómo proceder si se registra un caso de maltrato o negligencia en estos espacios.
"A Bilbito lo adoptamos hace seis años, más o menos, en abril del 2020, junto a su hermano Mincho. Lo vimos en redes sociales por una publicación de una amiga que estaba en Parque del Plata en ese momento, no dudamos ni un segundo, tampoco queríamos separarlos así que nos trajimos a los dos. Tenían sarna, enfermedades bien de cachorros que viven en la calle. Bilbo particularmente era muy enérgico, muy juguetón, muy ansioso, muy cariñoso, de esos que te dan besos infinitos, lamidas infinitas, y muy compañero, muy fiel", contó Victoria Coto, una de sus dueñas, en diálogo con Subrayado.
Victoria está viviendo en el exterior, y fue en Colombia que recibió la llamada inesperada.
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"No podía creer lo que me estaba diciendo. Me había llamado para decirme que Bilbo había muerto y no entendíamos qué había pasado, por qué. Sin poder abrazar a nadie que lo haya conocido. Tratando de recordarlo con todo el amor posible, y con los momentos lindos, pero cuando me fui, la mayor culpa que me quedó fue haberlos dejado acá, por unos meses, y al final sucedió", expresó.
Soledad es la madre de Victoria, fue quien llevó a Bilbo al hotel y quien tomó acciones inmediatas.
"Llevamos a Bili y Mincho a un hospedaje de una persona que también entrenaba. Lo llevamos, lo dejamos ahí una semana, y a la semana me llama este dueño del lugar diciéndome que Bili había muerto y que lo había enterrado. Nos trajimos a Minchi, pero a Bilbo no lo desenterró, así que esa misma tarde nos fuimos a la Policía, hicimos la denuncia, y enseguida también hicimos la denuncia al INBA. Al día siguiente, logramos por el INBA y por la Policía, poder retirar el cuerpo de Bili, que lo que hicimos fue llevarlo a la Facultad de Veterinaria para poder hacer la necrosis. La necrosis dio que en realidad, que fue lo que más nos dolió y nos indignó muchísimo, que Bili no murió el día que él me avisó. Bili había muerto entre cinco o seis días antes", narró Soledad.
"Cuando me llamó el muchacho de la Facultad me dijo que Bili tenía impresionante la cantidad de garrapatas, y cuando yo lo llevé no tenía garrapatas, que realmente llamó mucho la atención ese deterioro, que calculamos que más o menos pasaron cuatro días de la fecha que lo dejamos a cuando él murió", agregó.
Soledad llegó a ese pensionado de mascotas por recomendación de allegados de confianza, y tuvo que aprender de la peor forma que no es suficiente.
"Aprendí en todo este tiempo que hay un reglamento, que tienen que tener determinadas condiciones, y tenemos que animarnos a pedirlas", afirmó Soledad.
La familia de Bilbo pide que siempre se haga la denuncia para que estos casos no queden impunes y sobre todo, para que no se repitan.
"Los pasos no son difíciles. Policía, INBA, para poder hacer, como en el caso de Bili que estaba muerto, una necrosis, pero si realmente hay un maltrato, conseguir un informe de un veterinario de confianza, para poder actuar. Son básicamente las tres cosas que me parece que fueron necesarias para que hoy tengamos como tenemos una sentencia del INBA, donde determinó que esto fue una falta grave", aseguró Soledad.
La familia también decidió hablar como homenaje a su pequeño Bili, para que su muerte no haya sido en vano.
"No es fácil. Bili realmente ocupaba un lugar en nuestra vida muy importante", aseguró la mujer. "Yo creo que esto en realidad que pasó con Bili, que nadie nos va a devolver la vida de Bili, lo que estamos haciendo es para que ninguna familia tenga que pasar por esto. Que sepa qué tiene que hacer y qué tiene que pedir, qué tiene que exigir", remarcó.
Actualmente no hay un estimativo de la cantidad de los casos de maltrato y negligencia contra animales, pero el INBA recibe unas 500 denuncias, principalmente por parte de oenegés.
El registro en el que deben estar inscrpitos todos los especialistas relacionados con animales es el de Prestadores de servicios (Repse), y se puede consultar en www.gub.uy.
"Es muy importante que se verifique que esté inscripto en los registros y en caso de que exista una negligencia por omisión o acción, se puede hacer la denuncia en la seccional, y la denuncia en el INBA. El INBA tiene competencia administrativa, lo que va a poner es una multa a este incumplidor, en el caso por ejemplo de estas situaciones de omisión por el cuidado", explicó Mauren Núñez, abogada animalista.
Aun así, la denuncia es clave para sentar precedente. "Hace la diferencia porque muchas veces sabemos que pasan cosas pero no hacen las denuncias y parece que todo está bien, pero no todo está bien. Porque en sí no hay denuncias.
"En este caso tenemos la suerte de que la familia procedió con mucha rapidez, y lo principal, generó prueba. Es lamentable hablarlo así, cuando estamos hablando de la pérdida de un ser querido. Con esa prueba también puede actuar el INBA y también podemos ir al Colegio Veterinario. Si la persona es colegiada, tiene un mecanismo para llamar la responsabilidad. Y en el caso de que eso no prospere, siempre la familia va a tener la opción de ir por la vía civil", dijo la también abogada animalista, Verónica Alonso.
A pesar del dolor, la familia de Bilbo logró una sentencia. "Tenemos una resolución firme del INBA, en la persona ha sido multada por la comisión de un delito grave a una infracción grave a la ley 18471", subrayó Alonso.
Las facultades del INBA están limitadas por su carácter administrativo y la falta de personal: tiene 21 funcionarios a nivel nacional para atender unas 500 denuncias mensuales.
"Tenemos que preguntar si están inscriptas en el INBA. Eso es muy importante porque ahí uno ya tiene un resguardo para saber que cumple con todos los requisitos de bienestar animal. No miremos el precio, son mascotas, pero son parte de nuestra familia, y al igual que con un hijo, cuando vamos a elegir un lugar para dejar, observemos todo el entorno para verdaderamente dejarlos en un lugar confiable, donde no les suceda nada", explicó Esteban Vieta, presidente del INBA.
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