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Caso Lola Chomnalez: nuevo fiscal hizo relectura del expediente y ubicó al "Cachila" en la escena del crimen

Este martes la jueza de Rocha deberá decidir sobre los argumentos esgrimidos por Jorge Vaz. Mira cuáles son.

Este martes, la jueza de Rocha Rossana Ortega Montero se expedirá sobre la responsabilidad en el asesinato de Lola Chomnalez de A.E.M.M., conocido como "El Cachila", un cuidacoches riverense de 33 años.

El fiscal Jorge Vaz invoca un pedido de procesamiento como coautor para el sujeto conocido como "El Cachila" ya que su relato lo ubica en la escena del crimen de Lola Chomnalez.

Pide la coautoría porque la sangre encontrada en el cuerpo de la joven no coincide con la de él. Sin embargo, Jorge Vaz -el cuarto fiscal a cargo del caso- no tiene dudas que este riverense, que reside en el balneario, formó parte de los hechos.

El detenido A.E.M.M. es imputado por el delito de homicidio muy especialmente agravado en calidad de coautor. Ahora falta que "El Cachila" diga quién estaba con él aquel domingo 28 de diciembre en la playa.

Este hombre ya había sido indagado cuatro años atrás. Después de ser liberado volvió a Rivera, y desde hacía un tiempo estaba de regreso en Valizas. No obstante cuando comenzaron a sonar las alarmas de la reactivación del caso Chomnalez "El Cachila" se había ido a Rivera y allí fue a buscarlo la Policía.

Desde que asumió en febrero, Vaz tomó el caso Chomnalez como una prioridad a partir de una relectura de los expedientes.

ESTAMPITAS DEL AMOR

A su vez, los padres de la víctima agitaban en Buenos Aires por un nuevo envión para la causa. Se entrevistaron con autoridades en Uruguay y trajeron nuevas pruebas que se sumaron a las que ya estaban. "Los culpables están en Valizas", dijo Adriana Belmonte, la madre de Lola.

"El Cachila" siempre fue la base de la explicación que ellos encontraban a lo que pasó.

En 2015, él admitió que se encontró con Lola en la playa a eso de las tres de la tarde.

Venía de Aguas Dulces y ella caminaba hacia allá. ""Hola miga, tengo estampitas".

Por entonces, "El Cachila" vendía lo que el llamaba "estampitas del amor", según dijeron algunos de sus allegados.

Luego el relato entra en una serie de inconsistencias. Señaló que Lola se sintió mal e intentó llevarla debajo de un árbol. Como se desmayó, él se asustó y se fue del lugar.

En otra ocasión sostuvo que volvió, le tomó el pulso y se dio cuenta que ya muerta.

"El Cachila" no sabe explicar por qué no hizo la lógica: arrimar a Lola a un lugar con más gente, buscar ayuda médica. Estaba a unos 1.400 metros en línea recta de Valizas.

El dictamen del fiscal sostiene que uno o más individuos obligaron a Lola a salir de la playa hacia la zona boscosa. Presume que no necesariamente hubo intención de matar. Pero de lo que no tiene dudas es que detrás de la intimidación física hubo un móvil sexual.

Las pruebas señalan que había dos cortes en el brazo derecho, una herida cortante y otra punzante". También presentaba un golpe en la cabeza.

El fiscal Vaz cree que "El Cachila" no estaba solo allí. A pesar de su juventud la víctima era más alta y tenía una condición atlética superior a la del detenido.

En esta nueva hipótesis había una o dos personas más. El ADN encontrado en el pareo de Lola sigue siendo parte del rompecabezas que se intenta completar.

La no coincidencia con el ADN "El Cachila" lo dejó libre. Su endeble relato estaba explicado por su condición personal y por el maltrato policial que dijo haber recibido en su momento.

Vaz entiende que no es condición suficiente que no haya rastos suyos ni en el pareo ni en la documentación hallada al lado de la joven.

Algo que lo convenció es la notable descripción que hizo del lugar donde fue hallada muerta Lola Chomnalez. También sus otras descripciones coinciden: la mochila, las pertenencias.

Otro dato esclarecedor es que él narra que la joven cayó de rodillas antes de perder el sentido un dato consistente con los rastros encontrados en la escena. Es un dato importante ya que las pericias indican que Lola ya estaba sangrando en ese momento.

La defensora de "El Cachila", Yesica Biquez, explicó al programa radial "Todo Pasa" que este hombre, que hoy tiene 33 años, estaba muy enfermo entonces. Estaba siendo tratado por tuberculosis, factor al que hay que sumarle su adicción a las drogas.

"El Cachila" amenazó con suicidarse. Según su abogada, en el momento de su declaración original estaba confundido. Un dato que le juega a favor, dijo Biquez, es que pudo haberse escapado a Brasil con facilidad y no lo hizo.

"Él permaneció en el país, vive en Rivera, podría haber cruzado. No nos da la impresión (que tenga algo que ver con el homicidio) porque uno está acostumbrado a trabajar con este tipo de individuos; no nos da la impresión que esté encubriendo a nadie, creemos que no lo sabe (quién fue el homicida). Nosotros consideramos que ni siquiera estuvo ahí".

Biquez se quejó de que no tuvo acceso fácil a su defendido. También señaló que "no hay nada nuevo" en el caso. Prefirió no calificar al detenido como un "chivo expiatorio", aunque ella tiene la convicción de que no pudo haberlo hecho.

Contó que otro de los indagados apuntó a "El Cachila" en base a -según dijo- "una investigación particular" que él llevó a cabo.

La abogada dijo que "hasta el fiscal entiende" que no fue el autor material del asesinato. "De lo contrario, hubiera pedido el procesamiento como autor", aseguró.

ABOGADA CACHILA

De todos modos para la fiscalía está claro que tenía absoluto conocimiento del hecho. Participó en forma directa, o al menos fue cómplice. Vaz tiene la convicción de que por lo menos vio morir de Lola.

Existe una testigo anónima que vio a "El Cachila" vender todas sus pertenencias -un televisor incluido- horas después del incidente.

Según esta mujer, A. se presentó en Barros Blancos -donde alquilaba una casa- y esgrimió urgencia por un "problema que había tenido con una muchacha en Rocha".

"CONOCE LAS NORMAS" Y "NO ES VERAZ"

Su novia de entonces declaró ante la justicia . Ella convivió con él en esa casa y luego se reencontró con "El Cachila" en Rivera, un tiempo después de conocerse la muerte de Lola.

Según ella, estaba distinto a como era antes. No hablaba con nadie, pasaba horas aislado, y ciertamente se había vuelto menos agresivo.

"Cuando él estaba violento empezaba a gritar y nos golpeábamos mutuamente", contó la mujer.

De la primera pericia psiquiátrica se dictamina que "El Cachila" sabía lo que estaba haciendo. "Es posible advertir un nivel intelectual que clínicamente se infiere como acorde con adecuada capacidad funcional. Conoce las normas".

Tampoco se advirtieron trastornos de conciencia ni alteraciones del humor ni del pensamiento. Siempre fue una persona que comprendió la naturaleza de sus actos

La pericia también señala que es una persona con tendencia "a perder el control de sus impulsos", mostrando una "tendencia reactiva".

Se observa además "escasa capacidad reflexiva, desconfianza, tendencia a la mitomanía".

Buscando nuevos parámetros, el fiscal incorporó el trabajo de una semióloga para juzgar la declaración del sospechoso.

La experta en signos y lenguaje corporal entendió que su forma de proceder "no fue veraz", en relación con preguntas del caso. En cambio sí fue veraz con otros aspectos, dice el fiscal.

Vaz negó haberlo procesado por el informe semiológico, aunque destacó en Montevideo Portal: "es la frutilla de la torta ".

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