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Brasil bajo presión internacional por los incendios en la Amazonía

La región está en llamas hace más de 15 días, lo que ya cobró resonancia a nivel internacional.

La Amazonia está en llamas desde hace más de 15 días, incendios que se deben a las quemas provocadas para deforestar un terreno, con el objetivo de convertirlo en área de pastoreo.

Los incendios cobraron resonancia internacional, con llamados de la ONU y de líderes mundiales para "proteger" el pulmón del planeta y con convocatorias a manifestaciones en varios países contra el presidente brasileño Jair Bolsonaro, que denuncia una "psicosis ambiental".

"Estoy profundamente preocupado por los incendios en la Amazonía. En medio de la crisis climática mundial, no podemos permitirnos más daño a una gran fuente de oxígeno y biodiversidad. La Amazonia debe ser protegida", tuiteó el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

El presidente francés Emmanuel Macron afirmó que el mundo estaba confrontado a una "crisis internacional" y citó a los miembros del G7 de las principales economías mundiales para "hablar de esta urgencia" que golpea la cuenca del Amazonas, una zona 7,4 millones de km2, con el 60% en Brasil.

Perú decretó el alerta, ante la probabilidad de que se propague un incendio que desde hace más de dos semanas consume la selva de su vecino. También se registraron incendios.

El viernes, grupos ambientalistas llamaron a protestas en todo el mundo por el cuidado de la selva. El movimiento de la joven sueca Greta Thunberg, promotora de un movimiento mundial de lucha contra el cambio climático, llamó a concentraciones frente a embajadas y consulados de Brasil.

Entre enero y el 21 de agosto, el organismo de observaciones espaciales INPE registró en Brasil 75.336 focos de incendio, un 84% más que en el mismo periodo de 2018. Este número muestra un aumento de 2.493 focos respecto al lunes.

De acuerdo con especialistas, la multiplicación de los siniestros se da en un marco de avance rápido de la deforestación en la región amazónica, que en julio se cuadruplicó respecto al mismo mes de 2018, según datos del INPE.

El exministro de Medio Ambiente de Perú y actual director de Clima y Energía de la oenegé ambientalista WWF, Manuel Pulgar-Vidal, atribuyó la proliferación de incendios a "la laxitud de la política de control de la deforestación el dia de hoy en Brasil".

Bolsonaro, un escéptico del cambio climático, remite en cambio los siniestros a la sequía y acusó a oenegés de tratar de crear una "psicosis ambiental", después de haber insinuado que algunas de ellas pudieron haber provocado intencionalmente algunos incendios.

"Esa psicosis ambiental no deja hacer nada. Yo no quiero acabar con el medio ambiente. Yo quiero salvar a Brasil", declaró el mandatario de ultraderecha, que preconiza la apertura de reservas indígenas y de zonas protegidas a actividades agropecuarias y a la minería.

En Salvador (noreste), donde se realiza una conferencia internacional sobre el cambio climático, un alto funcionario brasileño sostuvo que Brasil tiene un uso racional de la tierra y cumple con las disposiciones del Acuerdo de Paris contra el calentamiento global.

"Le estamos enseñando al mundo cómo producir (...) En todo el mundo, el promedio del uso de la tierra para la agricultura supera el 50%. Nosotros solo usamos el 29%", afirmó el secretario de Relaciones Internacionales del ministerio de Medio Ambiente, Roberto Castelo, copiosamente abucheado por grupos ambientalistas.

Miembros y aliados del gobierno denunciaron en redes sociales la utilización de numerosas fotos de otros lugares o de otras épocas para ilustrar los incendios o las humaredas.

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