InternacionalesVenezuela

Venezuela, escenario de las aspiraciones de ejércitos mercenarios

Esta nueva "guerra fría" se expresa en la aparición en escena de los grupos Wagner (Rusia) y Blackwater (Estados Unidos)

La crisis en Venezuela es escenario de intereses que trascienden a los propios venezolanos.

Ahora el enfrentamiento entre fuerzas maduristas y de la oposición se ha convertido en un asunto de mercenarios extranjeros.

Ya se sabe que Estados Unidos viene trabajando desde hace meses en la caída de Nicolás Maduro, y que Rusia sostiene al régimen a su pesar porque lo considera estratégico.

Venezuela se ha convertido así en teatro de operaciones de una renovada guerra fría, tal como se conoció hasta los años 80.

En las últimas horas, el presidente Vladimir Putin en persona ha influenciado al mandatario chavista para que se mantenga firme en el poder.

Versiones encontradas señalaban que el presidente estaba planeando irse a Cuba para preservar su integridad y la de su familia.

Sin embargo, a última hora de la víspera Maduro ha aparecido para dar la cara y anunciar que derrotará a los golpistas "con la ayuda de Dios".

Desde hace largos meses Maduro ya no confía ni siquiera en la policía política, el mítico servicio de inteligencia bolivariano SEBIN.

De hecho, algunos intersticios generados en los últimos tiempos determinaron la renuncia del director Manuel Christopher Figuera, un condecorado oficial chavista que había asumido en octubre de 2018 y ahora pasó al bando del presidente encargado Juan Guaidó.

Por eso no es casual que la guardia pretoriana de Maduro se haya nutrido de personal de inteligencia de Cuba y del grupo Wagner, un ejército privado ruso muy cercano a Putin, que desarrolla actividades de seguridad interna, invasiones, entre muchos trabajos quirúrgicos.

Y ahora, la contrafigura, Donald Trump, piensa utilizar la plataforma colombiana para deslizar un servicio similar otorgado por la empresa Blackwater.

Erik Prince, fundador de la empresa, es un hombre muy cercano al gobierno.

Creó Blackwater en 1997, tras haber servido en los SEAL, la unidad de élite de la Armada de EEUU, que alcanzó fama mundial en 2010 cuando sus miembros asesinaron a Osama bin Laden en Afganistán.

Tras obtener miles de millones de dólares en contratos -buena parte de ellos secretos- del Pentágono, la CIA, y el Departamento de Estado, vendió la empresa a un grupo de inversores en 2010, aunque sigue al frente de su directorio.

Prince tiene excelentes contactos, tanto a nivel político como familiar en la Casa Blanca. Por un lado su hermana es Betsy DeVos es la secretaria de Educación de Estados Unidos.

Y está bajo sospecha por participar de la "trama rusa" que llevó a Trump a la presidencia de Estados Unidos con la ayuda de hackers de esa procedencia, con apoyo oficial, toda una paradoja considerando las relaciones entre los dos líderes mundiales.

Ahora lleva meses tratando de organizar un ejército de 5.000 mercenarios para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, según admite la Casa Blanca.

Una invasión "no se descarta", dijo Mike Pompeo, secretario de Estado de Trump.

En enero, el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, también había anticipado la necesidad de enviar "5.000 hombres" a Venezuela, muy en coincidencia con el plan de Blackwater.

Maduro viene denunciando desde hace tiempo esta posibilidad, pero su credibilidad se encuentra en entredicho desde que ha comentado que habló con pájaros en los que reencarna el excomandante Chávez, o cuando señala -sin más detalles- que va al futuro y vuelve para acreditar su permanencia en el poder por muchos años más.

No sin amargura los analistas señalan que es un enfrentamiento de malos contra peores.

Blackwater tampoco tiene una gran reputación. Por las dudas, el presidente encargado Juan Guaidó trata de apartarse de su sombra. Específicamente ha dicho que no aprueba esto, y que prefiere que sea un asunto a arreglar entre venezolanos, por más que haya participado de encuentros recientes con el departamento de Estado en Bogotá.

La empresa de Prince es una marca a la que nadie quiere asociarse. En círculos políticos se recuerda las violaciones de derechos humanos llevados a cabo por esa empresa, entre ellas la matanza de la Plaza de Nisour, en Bagdad, cuando mercenarios de esa compañía asesinaron a 17 civiles iraquíes en un atasco en 2007.

Frontier Services Group (FSG), el grupo económico que lidera Prince, habló por el empresario en un comunicado que dio a conocer la agencia Reuters.

Allí se dice que el empresario "tiene una solución para Venezuela, igual que la tiene para otros muchos sitios".

Según el diario español El Mundo, FSG está constituida en el paraíso fiscal de Bermuda, pero cotiza en la bolsa de Hong. Kong

Entre sus socios está el fondo chino CITIC, en el que BBVA llegó a tener hasta el 9,9% del capital, aunque en la actualidad ha vendido por completo su participación.

Prince lleva a cabo todo tipo de actividades: desde inversión indirecta hasta construcción de obras públicas y fábricas, pasando por la venta de armas y la construcción de bases del Ejército chino.

Según Reuters, el plan de Prince es crear un ejército privado que opere desde Colombia, primer en tareas de inteligencia y espionaje, y en una segunda etapa para derrocar a Maduro.

El presidente Iván Duque, de Colombia, se ha opuesto hasta la fecha a actuar como base para cualquier tipo de acción armada contra Venezuela, a pesar de las malas relaciones entre los dos países y de que Bogotá está cargando con el grueso del coste de la huida masiva de venezolanos de su país.

El plan también es extraño desde el punto de vista militar, ya que, para invadir y estabilizar Venezuela serían necesarios muchos más de 5.000 soldados, señalan analistas militares.

Usando su poder de lobby, Prince actuó de intermediario entre el equipo del entonces candidato Donald Trump y las monarquías de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en el verano de 2016.

Prince también está involucrado en la controvertida relación entre Donald Trump y Vladimir Putin. En el informe del fiscal especial de la 'trama rusa', Robert Mueller, se detalla una reunión que Prince organizó en las Seychelles en enero de 2017, 9 días antes de que Trump jurara el cargo de presidente.

Participaron de la misma el príncipe heredero de los Emiratos, Mohamed Bin Zayed al Nahyan (conocido en EEUU como "MZB"), y el consejero delegado del fondo soberano ruso, Kirill Dmitriev, en representación de Vladimir Putin.

Prince conoce a MZB porque ha fundado en los Emiratos la empresa de mercenarios R2 y ha entrenado allí a miles de somalíes en operaciones destinadas a combatir la piratería en el Océano Índico.

LOBBY Y BUENOS NÚMEROS

Se trata de gente con capacidad financiera y muy buenos contactos con los centros de poder.

El fondo soberano ruso, RNWF según sus siglas en inglés, tenía en febrero de 2018 activos de 66.400 millones de dólares (59.200 millones de euros) y es el principal vehículo a través del cual el Estado ruso lleva a cabo sus inversiones. El objetivo de la reunión fue, según el informe, establecer un canal de cooperación extraoficial entre Moscú y Washington.

Sin embargo, en diciembre de 2017, Prince declaró ante el Congreso de EEUU que la reunión había sido fortuita, y que él no tenía ninguna relación "ni oficial ni, de verdad, extraoficial" con la campaña de Trump.

En el Congreso recomiendan al Departamento de Justicia que lleve a cabo una investigación penal contra Prince por obstrucción a la Justicia.

El uso de una fuerza militar extranjera privada sería un duro golpe a la legitimidad de la oposición venezolana, tanto dentro como fuera del país. Hay 50 países que apoyan a Guaidó en la disputa, pero muchos no estarían dispuestos a hacer la vista gorda en caso que se concretara una invasión.

Dejá tu comentario