La ola de infecciones por ómicron en el Reino Unido, que el martes superó su récord de 200.000 casos diarios, desató el temor a una grave escasez de personal en unos hospitales en "pie de guerra", así como en las escuelas y en otros servicios públicos.
Variante ómicron provoca crisis de efectivos en servicios públicos británicos
La ola de infecciones por ómicron en el Reino Unido, que el martes superó su récord de 200.000 casos diarios, desató el temor a una grave escasez de personal en unos hospitales en "pie de guerra", así como en las escuelas y en otros servicios públicos.
El Reino Unido, con 67 millones de habitantes, es uno de los países más castigados de Europa por el covid-19, con 148.941 muertos confirmados desde el inicio de la pandemia, incluidos 48 registrados el martes, según cifras del gobierno.
Ese mismo día se alcanzó un nuevo récord de casos positivos en 24 horas: 218.724, una cifra que recoge "casos registrados con retraso" de un largo fin de semana pero que también pudo ser impactada a la baja por la escasez de test de antígenos gratuitos.
En un país con altos porcentajes de vacunación, los ingresos hospitalarios (unos 2.000 el martes) no han alcanzado ni de lejos los picos de olas anteriores -pese a que en aquellas nunca se superaron los 100.000 nuevos casos diarios- y el número de personas que requieren respiración artificial (883) se mantiene estable.
Pero el servicio público de salud NHS registra problemas debido a la gran cantidad de personal que se encuentra en cuarentena tras dar positivo. Unos 50.000 de sus empleados se ausentaron del trabajo la semana pasada por estar enfermos o en aislamiento, informó el Sunday Times.
Y al menos seis centros hospitalarios han declarado "incidentes críticos", lo que significa que algunos servicios cruciales pueden verse en peligro.
"Nuestro NHS se pone en pie de guerra", aseguró el primer ministro Boris Johnson en una rueda de prensa televisada.
Pero Johnson descartó proponer más restricciones en la reunión del miércoles de su consejo de ministros, más allá de las actuales recomendación de teletrabajo, la obligatoriedad de usar mascarillas en interiores y la exigencia de pases sanitarios para eventos multitudinarios, vigentes desde mediados de diciembre y que prevé prolongar en enero.
Bajo fuerte presión de buena parte de su Partido Conservador para eludir nuevas medidas, subrayó: "tenemos una oportunidad de sobrevivir a esta ola de ómicron sin volver a cerrar nuestro país" y "podemos encontrar una manera de vivir con este virus".
La escasez de efectivos afecta también al servicio de ferrocarriles que el martes, primer día de plena actividad tras un lunes feriado, se vio obligado a cancelar numerosos trenes imponiendo largas esperas a quienes volvían al trabajo.
"Se ha demostrado durante las navidades que mucha gente se ha contagiado, la variante ómicron es muy transmisible, pero es una buena noticia que no parezaca provocar enfermedades graves como algunas de las otras variantes", afirmó la secretaria de Salud Pública, Maggie Throup, al canal Sky News.
Según normas recientes, la cuarentena de 10 días tras un positivo al coronavirus puede reducirse a 7 a condición de dar negativo dos días seguidos.
Para aliviar lo que Johnson calificó el lunes de "presión considerable" sobre los hospitales, se ha pedido que esta regla se flexibilice más para el personal sanitario, pero el gobierno duda de su pertinencia.
El martes, los alumnos regresaron a la escuela, pero también se enfrentan a la perspectiva de ausencias masivas de profesores y de la fusión de clases, hasta tal punto que las autoridades inglesas llamaron a personal jubilado para reforzar el servicio.
Pese a todo, "la educación en persona seguirá siendo la norma", aseguró el ministro de Educación, Nadhim Zahawi, en Twitter.
Johnson reconoció que "las próximas semanas serán difíciles" pero consideró que las perturbaciones serán "menos graves que un confinamiento nacional, con sus efectos devastadores".
acc/js
FUENTE: AFP
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