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"Uruguay es peor que Guantánamo", dice la esposa del refugiado Jihad Diyab

Entrevistada por Brecha en Estambul, la mujer cuenta la pesadilla que ha sido su vida en estos catorce años.

Desde Turquía Yusra Al Hasne, esposa de Jihad Diyab, dijo que Uruguay "es peor que Guantánamo" y dijo que el exrecluso acusado de terrorismo no es aceptado en ningún país por mandato de Estados Unidos.

"Puede que (el obstáculo) sea Uruguay, puede que sea Estados Unidos", dijo en entrevista con Brecha.

Ella cree que hay un acuerdo confidencial entre ambos gobiernos para que el destino del recluso sea decidido por el país actualmente gobernado por Barack Obama.

Se enteró por la BBC que su esposo dejó la huelga de hambre y podría tener destino asegurado en un país árabe. Ella lo llamó pero ni Diyab sabe qué país será.

Tras todas estas idas y venidas, dice Al Hasne, preferirían no reunirse en Uruguay. "Su situación es muy precaria allí".

Por otra parte, agregó, irían a cualquier lado con tal de estar otra vez juntos.

Al Hasne es presentada en la nota como una mujer que habla un árabe "estándar" pero que revela un buen nivel cultural. Lleva un burka al estilo afgano y fue acompañada por su hijo menor y un primo. El encuentro tuvo lugar en un lugar público.

CANCILLER NO DICE (TODA) LA VERDAD

La esposa de Diyab contó una versión que contradice al canciller Rodolfo Nin Novoa respecto a las recientes negociaciones para que Diyab viaje a Turquía o a otro países árabe, como ha pedido el refugiado.

En setiembre, Nin Novoa dijo que estaba prevsta una reunión el día e de junio en la embajada uruguaya en Estambul, pero que la esposa de Diyab no concurrió.

Nin Novoa precisó que una persona llamó en su nombre pára señalar que no podría concurrir por los siguientes 15 días en virtud del Ramadán

El funcionario de gobierno, dijo que se le ofreció una nueva fecha, pero que la familia declinó el ofrecimiento, señalando que Diyab resolvería el problema desde Montevideo.

Ella cuenta otra versión de los hechos: fue a una reunión que la convocaron, pero no la dejaron entrar al consulado.

Al Hasne relató que un diplomático uruguayo que trabaja en la sede de Teherán (Irán) estaba en Turquía y les comunicó que tenía los visados listos para entregárselos.

Brecha explica que en la capital iraní está el consulado distrital del que depende administrativamente el consulado en Turquía.

Cuando llegó a la sede diplomática, un guardia le impidió el ingreso y le comunicó que debía llamar "otro día".

También intentó cursarle "una invitación" a Turquia en momentos en que Diyab estaba en Venezuela. Como estaba detenido e incomunicado nunca pudo concurrir a la embajada turca en Caracas. Fue embarcado a Uruguay sin escalas.

Ella reconoce que un un gesto simbólico, porque su situación económica familiar le impediría sustentarlo económicamente.

La mujer dijo que nunca ha tenido problemas para viajar a Uruguay, por más su marido preferiría otra cosa.

Cuando se le pregunta sobre por qué señala que Uruguay es peor que Guantánamo, dice que eso es lo que le señala su marido.

Un primo de Yusra, presente en la entrevista, aclara el punto; "Porque en la cárcel está claro que no puede ver a sus hijos. pero estando fuera es más difícil humanamente. No puede ser que esté fuera, libre y sin embargo no pueda ver a sus hijos".

En declaraciones a la corresponsal Valentina Viettro, Al Hasne contó su trágico periplo por Pakistán, Siria y Líbano antes de recalar en Turquía en calidad de refugiada.

Se enteró de la "salida uruguaya" al conflicto seis meses antes de que Diyab fuera liberado.

"Desde que el abogado nos llamara y nos dijera 'si Dios quiere viajarán a Uruguay', y tengo todo listo. Luego llegó Jihad a Uruguay y to estaba contenta con la idea de ir. Pero solo fueron promesas: tal vez este mes, tal vez el mes que viene. Nos han mentido mucho. Ya no me fío de ninguna promesa".

PAKISTÁN, SIRIA, LÍBANO, TURQUÍA

Dijab fue apresado en 2002 en Pakistán mientras trabajaba en el rubro transportes. Según su relato, fue detenido- por la inteligencia pakistaní en asociación con miembros de las fuerzas estadounidenses.

Nunca encontraron pruebas de que formara parte de Al Qaeda, dijo la esposa. Las sospechas surgieron de su férrea práctica religiosa y au anterior pasaje por Afganistán, del que no tenían muchos datos.

Ella pensó, en principio, que Diyab estaba preso por no tener papeles de residencia y que la situación se reolvería en pocas semanas.

Pero un tiempo después, a través de Media Luna Roja (el correlato de la cruz Roja en países musulmanes), se enteró que su marido estaba en la cárcel militar de Guantánamo.

Para entonces ya había comenzado una ofensiva contra su familia.

Siete meses después dejó Pakistán y volvió a Siria, el lugar del que era oriunda la pareja.

Ella pensó que sus problemas iban a disminuir, pero se equivocó. Fue detenida en el aeropuerto junto a sus hijos.

"Desde que volví se trazó una linea roja entre el gobierno sirio y yo. Se acabó: soy la esposa de Diyab y somos terroristas".

El gobierno sirio la apresó y le impidió viajar con sus hijos. Los chicos comenzaron a sufrir discriminación en la escuela cuando sus compañeros se enteraron que el padre estaba en Guantánamo.

En 2008, Al Hasne fue detenida y juzgada por una sede especializada en terrorismo. Se la acusó precisamente de integrar células integristas y enfrentó un juicio que duró tres años.

Estuvo en prisión preventiva y finalmente pudo probar su inocencia.

En ese lapso de tiempo, un informe del Departamento de Estado de los EE.UU. determinó que Jihab Diyab era un acto importante de Qaeda, y así consta en sus informes.

La "revolución" de Assad tampoco mejoró las cosas.

A sugerencia de su abogado se mudó a Líbano y luego a Turquía. La idea era facilitar la reunión familiar.

UN MARIDO "CON BUEN CORAZÓN"

Cuando Jihab cayo preso, los Diyab eran una familia feliz, dice Al Hasne. Tenía tres hijos, dos varones y una mujer.

Uno de los hijos, de 14 años, murió durante un bombardeo en Siria el 9 de mayo de 2013 cuando su padre todavía estaba preso en Guantánamo.

"Mi esposo es inocente", afirma la mujer. "Lo aislaron de sus hijos durante 14 años. Para nosotros según lp aceptable en el Islam, no se puede alejar a las personas de sus progenitores, eso es grave. Él era libre, lo encarceló Estados Unidos, y desde ese momento es terrorista".

Recordó las ansias de su hijo ya fallecido por ver a Diyab, y dijo que su esposo "tiene buen corazón".

"Mi otro hijo piensa en qué salvajadas le hicieron. Este niño crece en la enemistad hacia América", se pregunta.

Al Hasne todavía no entiende cómo su esposo fue a parar a un país tan lejano como Uruguay, en donde tampoco puede verlo.

"¿Hasta cuándo se quedará la pesadilla de Guantánamo en nuestras vidas?", concluye.

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