Tras las elecciones, Alemania empieza complejas negociaciones para formar gobierno

Tras las elecciones del 26 de septiembre en Alemania, los socialdemócratas, los más votados, y los conservadores de Angela Merkel, que sufrieron un revés electoral, empezarán cada uno por su lado a negociar para intentar hacerse con la cancillería.

Tras las elecciones del 26 de septiembre en Alemania, los socialdemócratas, los más votados, y los conservadores de Angela Merkel, que sufrieron un revés electoral, empezarán cada uno por su lado a negociar para intentar hacerse con la cancillería.

Estas negociaciones se auguran complejas para la primera potencia económica europea, que en 2017 ya necesitó más de seis meses para formar gobierno, lo que provocó una parálisis en la Unión Europea.

Después de ser el más votado con 25% de los votos, el SPD de Olaf Scholz parte en la "pole position" para líderar el futuro objetivo.

Este domingo se reunirá con los liberales del FDP y con los Verdes, dos agrupaciones claves para la formación del próximo gobierno.

El objetivo de Scholz es suceder a Merkel al frente de la cancillería gracias a una coalición tricolor, con liberales y ecologistas.

- "Partida de póquer" -

"Está claro en todos los sondeos que la gente no quiere que la CDU-CSU forme parte del próximo gobierno", dijo Scholz el sábado en una entrevista para el semanario Der Spiegel, que lo presentaba como el probable nuevo canciller.

Pero la coalición conservadora de la CDU-CSU, que obtuvo menos de 30% de los sufragios por primera vez desde 1949, no renuncia a liderar el próximo ejecutivo.

Los democristianos del impopular Armin Laschet también se reunirán el domingo con el FDP y el martes con los Grünen (Verdes).

Según Der Spiegel, se trata de una situación digna de una gran "partida de póquer".

La opinión pública prefiere claramente un gobierno liderado por Scholz, actual ministro de Finanzas.

El 59% de los alemanes prefiere una coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales, mientras que el 24% apuesta por una alianza "jamaiquina" entre la CDU, el FDP y los Grünen, según un sondeo de la cadena pública ZDF.

Tres cuartas partes de los electores quieren a Scholz como canciller, experimentado pero con poco carisma, y solo 13% a Laschet.

No obstante, las negociaciones con verdes (centro-izquierda) y liberales (derecha) no serán nada fáciles, dadas las diferencias ideológicas entre ambas formaciones, pero ambos partidos comparten su voluntad de estar presentes en el próximo consejo de ministros.

Los liberales no ocultan que hubieran preferido tratar con los conservadores, pero parecen dispuestos a hacer concesiones, cuatro años después de renunciar a entenderse con Merkel.

Los Verdes, en cambio, están cerca de acceder a formar un "gobierno progresista" con el SPD, e incluso dejaron de insistir en imponer un límite de velocidad en autopistas como requisito para participar en un gobierno.

Los dos partidos, los más votados por los electores jóvenes, coinciden también en reclamar el fin de la criminalización de la publicidad por el aborto, la cual defienden los conservadores.

En ese contexto, el copresidente del SPD, Norbert Walter-Borjans, se mostró optimista el sábado: "nosotros podríamos iniciar las negociaciones formales de coalición en octubre y terminarlas en diciembre".

- "Naftalina" -

Pero los conservadores se niegan a renunciar al poder después de ejercerlo continuamente desde 2005.

"Jamaica es una opción", dice el secretario general del partido conservador bávaro CSU, Markus Blume.

Sin embargo, la situación en el partido de Merkel parece oscilar entre los ajustes de cuentas y las disputas de ego.

Laschet, cuya imagen parece un poco dañada por su negativa a reconocer su derrota, parece cada vez más amenazado.

"Él está como alguien que se aferra a su puesta de jefe de partido de la manera más indigna posible, y que quiere acceder a la cancillería con toda su fuerza bruta aunque casi nadie más lo desea", resumió el sábado el diario Süddeutsche Zeitung.

Friedrich Merz, un enemigo íntimo de Merkel que aspiró sin éxito a presidir el CDU meses atrás, dice estar listo para dirigir un partido "que se ha vuelto perezoso en su forma de pensar".

A su vez, el actual ministro de Salud, el ambicioso Jens Spahn, llamó a un rejuvenecimiento para sacar al partido de la "naftalina".

mat/eb/mas/lm

FUENTE: AFP

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