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Tope de 40 "porros" y el registro de fumadores en tela de juicio

El plan del gobierno, que se encuentra en etapa de borrador pese al anuncio, tiene detalles inacabados, que generan polémica dentro del propio gobierno

 

¿Los fumadores de marihuana provista por el Estado deberán presentar cédula? ¿Deberan devolver las colillas? ¿Los cigarros tendrán una identidad que permitirá la trazabilidad del cultivo y del consumidor? 

Es muy prematuro todavía saberlo La noticia de la legalización de la venta de marihuana y su instrumentación todavía siguen generando dudas y controversias.

El presidente José Mujica había hablado este jueves, en Río de Janeiro, sobre el proyecto oficial para legalizar la venta de marihuana.

Dijo a la prensa uruguaya que solo podrán comprar quienes presenten cédula de identidad y que los consumidores deberán devolver las colillas (los restos del cigarrillo de marihuana).  La cifra máxima de provisión por persona no debería superar los 40 cigarrillos por persona.

"No es consumo libre, sin cédula no se va a poder comprar", dijo el presidente.

Para comprar habrá lugares de venta aún no determinados (podrían ser las farmacias) y allí mismo habrá que devolver las colillas, dijo el presidente.

Sin embargo, el diario Últimas Noticias publica hoy otra versión -de fuentes del Ministerio del Interior- , la cual asegura que se esta analizando al más alto nivel no topear el consumo para evitar el mercado negro, una de lastantas críticas que se le hizo al proyecto.

El líder opositor colorado, Pedro Bordaberry, fue uno de los primeros en preguntarse qué pasaría si alguien decide vender sus 40 cigarros en el mercado negro avalado por el escenario de legalización.

Ahora, el Ministerio del Interior está estudiando la posibilidad de no poner el tope mensual para evitar "la venta paralela".

El proyecto tiene otros aspectos polémicos como la creación de un registro de fumadores, algo que el propio ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, consideró que la idea tiene un "rasgo fascista" que habría que corrregir.

Mujica dijo que el Estado no va a plantar cannabis, pero sí va a controlar la producción y va a ser el encargado de distribuir (vender) la marihuana.

El presidente destacó que el gobierno estará a lo que resuelva en última instancia el Parlamento y recordó que en Uruguay hay unas 130.000 personas que consumen marihuana de forma esporádica.

Mujica aseguró que la marihuana y los cigarrillos tendrán una especia de trazabilidad para poder hacer el seguimiento del producto y diferenciarlo de cualquier otra mercadería que será ilegal.

El presidente dijo que el gobierno rechaza los proyectos de ley que habilitan el autocultivo porque allí el Estado no puede ejercer controles.

"Cuando Batlle y Ordoñez legalizó la prostitución también se armó un gran debate, lo mismo pasó con el alcohol y la ley seca en Estados Unidos", comentó.

Ante las críticas que recibió del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, (dijo que Uruguay adopta una decisión unilateral que no es positiva), Mujica dijo que su gobierno promoverá la discusión regional para coordinar políticas en el sentido de la legalización.

"Nos cortamos solos en el tema, al igual que con las ceibalitas", dijo Mujica, en referencia al Plan Ceibal (una computadora gratis por cada niño de la escuela pública) que instauró el ex presidente Tabaré Vázquez en 2007.

Mujica también habló de su idea de internar de forma compulsiva a los adictos a la pasta base, que no fue incluida en el paquete de 15 medidas que este miércoles presentó el gobierno para combatir la delincuencia y mejorar la convivencia ciudadana.

"La internación compulsiva sería con autorización judicial", comentó el mandatario.

Mujica también dio una entrevista al diario O Globo de Brasil en la que defendió la decisión de su gobierno. "Alguien tiene que ser el primero", dijo el presidente.

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