Tony Fernández, de productor discográfico a propietario de "AirAsia"

De estilo austero, acorde con la imagen low-costo de su compañía, el empresario malasio supo ser un buscador de popstars.

 

En 2001, el otrora ejecutivo de la industria musical Tony Fernandes compró la endeudada compañía AirAsia por unos simbólicos 25 centavos de dólar.

Una década después, la empresa estaba primera en los rankings de pasajeros en la región. En 2013, AirAsia vendió casi 8 millones de asientos para sus aviones Airbus 320 que cubren más de 30 rutas en Tailandia, Malasia, Indonesia, Singapur y Australia.

Fernandes -a quien los medios llaman el “Richard Branson de Malasia”- proyecto y perfeccionó el concepto de low-cost para los viajes internacionales.

No obstante, siempre ha sido hábil en la manera como maneja su mensaje de mercadeo con los medios.

Hasta el domingo, la compañía no habría sufrido ningún accidetnte fatal. Pero la desaparición del vuelo QZ8501 entre Indonesia y Singapur con 162 personas a bordo, la bajó del pedestal de éxitos que pacientemente fue tejiendo a lo largo de la última década.

Aunque es uno de los hombres más ricos de Malasia, Fernandes proyecta una imagen sencilla, poco ostentosa, algo que de algún modo refleja el modelo de vuelos económicos de su empresa.

Tony Fernandes casi siempre viste de jeans y un gorro con la marca AirAsia, cuando habla en público.

Cuando la BBC lo entrevistó en 2007 en su hogar en Kuala Lumpur, el magnate aparentaba ser más de clase media que un multimillonario, con sus hijos en el fondo mirando televisión.

Manteniendo el nombre de marca original, creó la primera aerolínea de bajo costo en la región, compitiendo

Fernandes, que casi siempre viste de jeans y un gorro de AirAsia cuando da entrevistas, es visto como símbolo de la nueva ola de empresarios desconstracturados de las industrias emergentes.

De la misma manera que el dueño de de Virgin Récords, Richard Branson se enfrentó al dominio de British Airways, Fernándes luchó y ganó a grandes rivales como Malaysia Airlines y Qantas de Australia.

Su plan, en 2001, fue empezar la aerolínea con solo dos aviones. Y 14 años después, bajo el eslogan "Ahora todos pueden volar", la empresa cubre unos 100 destinos a lo largo de más de 15 países en la región, aunque muchos de sus vuelos son manejados por empresas asociadas o subsidiarias que utilizan el nombre de la compañía.

Precisamente, una de esas compañías asociadas, Indonesia AirAsia, operaba el vuelo QZ8501 que viajaba de Surabaya a Singapur cuando perdió contacto con el control de tráfico aéreo el domingo en la mañana.

Las naves de AirAsia llevan entre 150 y 180 pasajeros y es reconocida por sus características alas, diseñadas para economizar combustible.

No tiene primera clase ni clase ejecutiva, y el precio promedio de un pasaje es de US$48.

En el tercer trimestre de 2014, el grupo AirAsia tuvo unos beneficios de US$7,6 millones antes de impuestos.

La desaparición de la aronave supuso para el gerente general Fernandes es una verdadera “pesadilla”.

Aún así, ya se encuentra en Surabaya, al lado de los funcionarios de la subsidiaria Indonesia AirAsia.

Tras la desaparición del QZ8501, no tardó en tuitear un mensaje de apoyo a las familias.

 

 

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