PolíticaEduardo Bonomi

Textual: lo que dijo Bonomi sobre custodia a mujeres amenazadas y el cruce con Abdala

La versión taquigráfica de la Comisión da cuenta de la discusión que se generó por un artículo en la Rendición de Cuentas sobre la violencia de genero.

La Rendición de Cuentas a estudio del Parlamento incluye -entre tantos artículos- uno propuesto por el Ministerio del Interior sobre los policías afectados a la custodia de mujeres víctimas de la violencia de género.

El artículo propone que la víctima debe aceptar y cumplir las condiciones en que será custodiada por la Policía. De lo contrario, si no cumple con las condiciones para que sea efectiva su custodia, la misma será retirada.

A tales efectos se propone en ese artículo que haya un informe previo del Ministerio del Interior acerca de las características que tendrá la custodia para que sea realmente efectiva.

Este artículo fue el que generó una discusión entre el ministro del Interior Eduardo Bonomi y el diputado del Partido Nacional Pablo Abdala en oportunidad de que el secretario de Estado fuera a la Comisión de Presupuesto a explicar el articulado correspondiente a su inciso.

Bonomi dijo que hay ejemplos de mujeres víctimas de violencia de género que por su comportamiento dificultan la tarea de los policías que deben custodiarlas y evitar que sus agresores las lastimen o incluso las maten.

En ese sentido puso el ejemplo de mujeres que, aún con la custodia policial, se fueron a “bailes” u “hoteles” para encontrarse con su agresor.

En ese caso, dijo el ministro, la custodia no tiene sentido y debería ser retirada, que es lo que se busca legislar con este artículo introducido en la Rendición de Cuentas.

Este punto fue el que despertó la polémica con el diputado Abdala. Lo que sigue es el dipalogo completo entre Bonomi y Abdala, tomado de la versión taquigráfica de la Comisión de Presupuesto del jueves 26 de julio.

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- Lo que está planteado acá sigue el mismo criterio que el artículo anterior, que es perfeccionar la actuación de la Justicia.

Acá tenemos dos situaciones: víctimas de violencia doméstica y testigos protegidos para participar en el proceso penal. Esa segunda categoría es manejada por la Fiscalía, que creó un protocolo de actuación que trata de establecer, antes que nada, qué riesgo se corre y, después, toma medidas de acuerdo con el riesgo. La medida ante el riesgo puede ser la custodia personal, cambiarlo de casa e, incluso, sacar a la persona del país. También hay medidas menores de protección, pero mide el riesgo.

Cuando nosotros empezamos con la tobillera por situaciones de violencia doméstica, estaba muy claro que la persona que hacía la denuncia ‑generalmente, la mujer‑ claramente se consideraba víctima y cuando el juez tomaba la medida, era una colaboradora de su propia protección. Al principio, los jueces eran reacios a disponer esta medida y lo hacían pocas veces, pero funcionó bien y fue creciendo la aplicación de la tobillera. Siguió funcionando bien y ahora estamos en una situación en que se pone la tobillera o se dispone custodia a quien no se considera víctima. Entonces, no se midió el riesgo, ni la actitud de la víctima.

Por eso, lo primero que se establece es la aceptación de la víctima de la protección que se le va a dar. Eso incluye, obviamente, que no va a salir por la puerta del fondo y dejar al custodia en la puerta de adelante, para encontrarse con el victimario, y que la custodia no la va acompañar a bailar, ni a un hotel a encontrarse con el victimario. Además, esto desestimula totalmente al policía, que dice: "¿Qué estoy haciendo? La estoy protegiendo de Fulano y ella se va a encontrar con él para ir a bailar o a un hotel". Si esto ocurre, la protección no funciona. Por eso la medida; la protección tiene que ser aceptada, y si no se cumple con los requisitos, se retira.

Esto lleva a otra discusión. Hace poco se generó una situación clara. Una mujer hizo la denuncia y se le brindó protección, y cuando fue a una comisaría a solicitar que le fuera retirada, como la hicieron esperar un ratito para completar el trámite, se fue porque se aburrió de esperar. Se dio cuenta a la Justicia, se decidió su detención y que fuera a la sede a renunciar a la custodia. El lugar dónde renuncia a la custodia es cuestión de instrumentación.

Eso tiene que ser así; si no, estamos disponiendo policías para proteger gente que no quiere protección; se decidió que la persona tiene que ser protegida, pero resulta que continuamente evade la protección.La razón de este artículo es porque así no puede funcionar.

SEÑOR ABDALA (Pablo).- Las explicaciones que dio el ministro aumentan nuestra preocupación inicial; ya no solo me resultan insuficientes, sino que también me generan un poco de alarma. Cuando el ministro nos dice que con esto quiere perfeccionar la actuación de la Justicia, me preocupo mucho. La Policía es auxiliar de la Justicia. En un gobierno republicano, como en el que vivimos, el principio de separaciones de Poderes implica que el Poder Judicial custodia y protege los derechos de las personas, básicamente, los previstos en el artículo 7º de la Constitución: vida, honor, seguridad, libertad, trabajo y propiedad. En esa perspectiva la Policía y el Ministerio del Interior que tienen a su cargo el orden interno, actúan como auxiliares de los jueces cuando, precisamente, disponen resoluciones y providencias con la finalidad de proteger los derechos de los ciudadanos.

El ministro nos tiene acostumbrados a explicar los problemas, algunas dificultades ‑que las tiene; dije antes que entiendo que a la Policía Nacional esto le debe estar generando dificultades desde el punto de vista operativo‑, desde lo patológico; no sé si con el afán de sensibilizar a los interlocutores ‑en este caso, a los legisladores o a la población‑, pero escoge determinados ejemplos que rompen los ojos por su desproporción o por la patología que representan.

No creo que los cientos de mujeres agredidas respecto de las que la Justicia dispuso custodia personal vayan a los moteles y arrastren a los policías. No creo. Deben ser casos que preocupan, pero supongo que no dejarán de ser minoritarios; en todo caso, excepciones a la regla general. No le hago ese agravio a las mujeres que eventualmente abusen de la circunstancia de tener una custodia personal, o que se vayan a bailar. No creo que sea la mayoría de los casos; supongo que el ministro lo sabe.

Si hay un problema abordémoslo, pero no necesariamente la solución pasa por una modificación de carácter legal. Los Poderes se relacionan entre sí; el Poder Judicial tiene que interactuar en forma permanente y cotidiana con el Ministerio del Interior, y supongo que lo hace.

Ayer asistimos a una comparecencia común del ministro del Interior, el titular de la Fiscalía General de la Nación y uno de los titulares del Poder Judicial, donde entre otras cosas se insistió con que había dificultades en el relacionamiento entre el Ministerio y los actores judiciales. |Este artículo parece abonar esa tesis. Parecería, entonces, que hay dificultades, que cuando el ministro discrepa con determinadas soluciones de los jueces penales, en lugar de ver de qué manera puede solucionarlas conversando, viene por el atajo de introducir un artículo en la rendición de cuentas. Nosotros no tenemos más remedio que concluir en estos términos, señora presidenta, porque si eventualmente un juez se equivocó ‑que puede haber pasado y, seguramente ocurrió- a la hora de disponer determinadas custodias, vigilancias a mujeres agredidas, por ejemplo ‑porque son situaciones en las que se cometen abusos de parte de las supuestas víctimas‑, el ministro puede tomar el teléfono y llamar al Poder Judicial para ver de qué manera se puede solucionar eso. Entonces, el juez que dispuso esa custodia, inmediatamente, puede revocarla.

Yo creo que esto es temerario; lo digo con toda franqueza. Entiendo que parte de una razón atendible, pero que es siempre accesoria a la vigencia de la ley, a la separación de Poderes y a la protección de los derechos de las personas.

Entonces, ¿de qué vale aprobar leyes contra la violencia de género, tan profusas y avanzadas, si después aparecen medidas o disposiciones de estas características? Yo no tengo más remedio que trasmitir lo que estoy manifestando y lo hago con absoluta honestidad intelectual. Me parece un antecedente gravísimo y creo que va en el camino, reitero, de afectar la propia vigencia del Estado republicano en el que estamos inmersos.

Si hay que modificar la ley ‑como decía el diputado Posada‑, yo no descarto que eso se haga, pero tendremos que hablar entre todos los actores y no en el plazo acotado de la rendición de cuentas. De esto tendrá que opinar el Poder Judicial, la Fiscalía General de la Nación. Me parece muy grave que una decisión de estas características se tome por esta vía sumaria y tangencial y haciendo uso de las mayorías, que legítimamente tiene el Gobierno, por un camino bastante tortuoso y, sobre todo, muy peligroso. Gracias.

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- Estoy acostumbrado a que, generalmente, cuando yo digo algo, el diputado Abdala elige una interpretación que tiene dos características: es la peor posible y la más alejada a lo que expresé; además, eso es lo que después sale en la prensa. Yo no dije que se trate de perfeccionar… Ah, y además es eso lo que después sale en la prensa.

(Interrupción del señor representante Abdala)

—No, no: yo dije que hacer más efectiva…

(Interrupción del señor representante Abdala)

—No: la justicia actúa, pero después tiene que ser efectiva la actuación. La resolución tiene que hacerse más efectiva. Eso es lo que dije. Y no es que yo elija ejemplos; son los casos en los cuales hay que tomar medidas para que eso sea efectivo.

El artículo dice dos cosas: que la víctima tiene que aceptar las condiciones que se le disponen, y que si no las cumple, se le retire la custodia. Y hay otra cuestión que no dije, pero que está: que haya informe del Ministerio del Interior, porque ha pasado que disponen custodias en lugares que la víctima, aunque se sienta víctima, dice: "Yo no quiero custodia en la puerta de mi casa, porque la custodia en la puerta de mi casa" ‑en determinados barrios‑ "me genera un problema con el entorno, que es todavía más grande que el que me llevó a hacer la denuncia". En esos casos no es efectivo; entonces, se toma una decisión que no se puede cumplir.

Acá se dice tres cosas: que la víctima acepte la medida que se aplica; que si no cumple con las disposiciones se le retira la custodia, y que haya un informe del Ministerio del Interior. Eso es lo que dice; y eso no tiene nada que ver con el republicanismo…

SEÑOR ABDALA (Pablo).- ¡Tiene que ver, sí!

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- ¡No! ¡No tiene nada que ver! ¡Usted lo transforma en algo que tiene que ver…

SEÑOR PRESIDENTA.- Perdón: la Mesa pide que no dialoguen.

(Interrupción del señor representante Abdala)

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- ¡No: no tiene nada que ver! Lo que pasa es que usted después elige lo que va a decir y distorsiona totalmente lo que se habla acá.

(Interrupción del señor representante Abdala)

—¡Esa es la dinámica!

SEÑORA PRESIDENTA.- Señor diputado Abdala: por favor, está interfiriendo el trabajo de los taquígrafos.

(Interrupción del señor representante Abdala)

—Pida la palabra y después usted contesta.

(Interrupción del señor representante Abdala)

—Puede continuar el señor ministro.

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- He finalizado.

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