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Temer busca reconciliar a Brasil tras salida de Rousseff

Acusado de "golpista", el nuevo jefe de Estado enfrenta el desafío de ganar rápidamente legitimidad para resolver los agudos problemas económicos.

Brasil escribió ayer una nueva página en su historia. En un polémico juicio político por manipulación de las cuentas públicas, el Senado destituyó por amplia mayoría a Dilma Rousseff, líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) y la primera mujer presidenta del país, y confirmó en el poder a su vice, Michel Temer, del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Acusado de "golpista", el nuevo jefe de Estado enfrenta el desafío de ganar rápidamente legitimidad para resolver los agudos problemas económicos.

En total, 61 de los 81 senadores votaron a favor de la destitución de la ahora ex presidenta. Sin embargo, de manera sorpresiva, Dilma no fue finalmente inhabilitada para ocupar cargos públicos por ocho años como estaba previsto.

Temer gobernará por el resto del mandato actual, que vence el 31 de diciembre de 2018. Se trata de un país en recesión y con altos índices de desempleo e inflación.

No bien asumió de manera efectiva la presidencia, Temer viajó a China para participar de la cumbre del G-20, donde buscará recuperar la confianza internacional y atraer inversiones.

Antes de partir, dejó como pedido a sus ministros que busquen apoyos en el Congreso para aprobar cuanto antes una ley que ponga un techo al gasto público.

Repitió el mensaje en la primera cadena nacional que dejó grabada y fue transmitida anoche. Además, les exigió que desmonten la tesis del golpe argumentada por Dilma, el PT y otros grupos de izquierda.

"A quienes les digan golpistas, respondan: «Golpistas son ustedes, que están en contra de la Constitución. Nosotros no promovimos una ruptura constitucional»", afirmó el flamante presidente, que resaltó que todo el proceso cumplió las leyes brasileñas y estuvo supervisado por el Supremo Tribunal Federal (STF), cuyo titular, Ricardo Lewandowski, dirigió personalmente la última etapa final del juicio político.

“No podemos ver hacia delante con los ojos al pasado. Mi único interés, que enfrento con honor, es entregar a mi sucesor un país reconciliado, pacificado y en ritmo de crecimiento. Un país orgulloso de sus ciudadanos”.

 

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