El investigador astrónomo Gonzalo Tancredi se alejó de la Dirección de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación y Cultura, debido a que un artículo del Presupuesto estableció el cierre de la entidad y la formación de una secretaría en el ámbito de Presidencia de la República.
Tancredi cuestiona nueva institucionalidad que creó el gobierno para la ciencia y la investigación y se aleja como jerarca
Gonzalo Tancredi era desde el inicio de este gobierno el director de Innovación, Ciencia y Tecnología del MEC. Esa dirección pasa a Presidencia, cambia de nombre y tendrá un nuevo jerarca al frente.
Tancredi hizo pública una carta donde cuestiona esta resolución y en diálogo con Subrayado, explicó que con esto se está "creando una doble institucionalidad que es el programa Uruguay innova, y la Secretaría de ciencia y Valorización del conocimiento. El primer problema que señalo en la nota es que estamos creando una institucionalidad bicéfala o con dos instituciones, que abarcan la innovación por una parte y por otra la investigación. Me parece que separar la investigación de la innovación es un error. Tienen que estar integradas".
El astrónomo dijo que fue propuesta esa integración pero que "no se termina de concretar" y que esperaban un acuerdo en el sistema político para "una institucionalidad que perdure más allá de un período del gobierno. Hemos pasado los últimos 15 años en cambios institucionales en la conducción de las políticas de Ciencia y Tecnología, que nunca han perdurado".
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LA CARTA
“Al inicio de este período de gobierno fui convocado para estar al frente de la Dirección Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación y Cultura (DICYT- MEC). En la Ley Presupuestal se resolvió la supresión de la DICYT, y la creación de la Secretaría de Ciencia y Valorización del Conocimiento en la órbita de Presidencia. Gran parte de los cometidos de la DICYT pasan a la nueva institucionalidad; pero se ha resuelto discontinuar lo que se venía realizando, y el cargo de Director de DICYT será reemplazado por el de Secretario de Ciencia”, escribió el reconocido astrónomo.
“Los que me conocen saben que no callo mis opiniones. Digo y milito por lo que pienso. Si no seguiríamos teniendo 9 planetas en el Sistema Solar y no 8 como a partir del 2006. Por tanto, hago pública mi opinión”, dice Tancredi, y agrega: “Durante los 9 meses de gestión al frente de la DICYT, se logró dar gran visibilidad al organismo. Se llevaron adelante multiplicidad de iniciativas que le han dado a la DICYT una fuerte presencia institucional, tanto a nivel nacional como internacional. Se hicieron contribuciones relevantes al proceso de reorganización de la CTI. Con el aporte de los funcionarios, elaboré un informe de todo lo actuado, que se puede encontrar aquí. Me voy a referir a continuación a la situación que se genera a partir de la aprobación de la Ley Presupuestal: la nueva gobernanza que se está creando”.
“La Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) tomó importante relevancia en el período presente, colocando a las políticas de investigación e innovación en un ámbito central del Gobierno. Un paso muy favorable. Sin embargo, el tratamiento de los artículos de CTI no han logrado los amplios acuerdos que hubiéramos esperado en este tema; tanto por parte de la oposición, como de sectores del partido de Gobierno y de amplios sectores académicos. En Diputados los artículos de CTI fueron aprobados con tan solo 55 votos en 99 (y con comentarios muy críticos aún de los diputados de la oposición que dieron su voto). Además, han habido fuertes declaraciones contrarias de varios referentes académicos como Udelar e InvestigaUy, así como manifestaciones de muchos investigadores. Se perdió la oportunidad de hacer de las políticas de CTI, una política de amplio acuerdo nacional, una política de estado de largo aliento”, escribió.
La ley de presupuesto “formaliza el Programa Uruguay Innova (U+I), y crea una Secretaría de Ciencia y Valorización del Conocimiento. Una estructura bicéfala, que separa la innovación de la investigación, y que en la práctica deja subsumida la investigación a visiones productivistas, acotando su contribución a la mejora de la competitividad. Al ser un programa, U+I no tendrá continuidad y es muy posible que se borre de un plumazo próximamente; y la Secretaría de Ciencia se crea debilitada, sin demasiada institucionalidad, repitiendo el error de la creación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología del anterior gobierno del FA. No voy a ahondar en las razones que llevaron a esta formulación, pensada en función de las personas y no de las instituciones. El producto es una institucionalidad débil, con muy poco acuerdo político y social”, alertó Tancredi.
“¿Cuál es el problema principal del nuevo diseño?”, se pregunta, y responde: “No estamos creando una institucionalidad que perdure más allá de un período de gobierno. Gran parte de la comunidad académica era partidaria de la creación de un Ministerio de Investigación e Innovación, tal como lo propusimos desde la asociación InvestigaUy. Pero sabíamos que era una propuesta que no había logrado los consensos del sistema político y no estaba incluido en el programa de Gobierno. Por eso en lo personal, me pareció que, como una solución transitoria, se podría crear una Secretaría de Investigación e Innovación, que le dé articulación y conducción a todo el ecosistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. Noten la denominación que entendía se debería haber utilizado: Secretaría de Investigación e Innovación. En cambio, se crean dos estructuras con una jerarquía indefinida, en consonancia con modelos de gobernanza que planteaban sectores del anterior gobierno”.
“El nivel de desacuerdo generado con esta institucionalidad quedó de manifiesto con el artículo 73 de la Ley Presupuestal, incorporado a último momento en la Cámara de Senadores. En el referido artículo, se encomienda al Poder Ejecutivo y al CONICYT “la elaboración en conjunto de un proyecto de ley integral sobre el diseño institucional del Sistema de CTI”, en un plazo de 120 días, prorrogable por 60 días más. O sea, los cambios introducidos se revisarán en el correr de 2026”, adelantó Tancredi.
“Este cambio abre la puerta para repensar un diseño institucional que logre articular y conducir a todo el sistema de investigación e innovación, y que perdure más allá de un período de gobierno. Se debe lograr un equilibrio entre la promoción de la innovación y de la investigación. Debemos integrar estos ámbitos, creando una institucionalidad única con iniciativa propia y capacidad de conducción, con agenda, con reconocimiento y respaldo de quienes hacen la investigación y la innovación en el país: las y los investigadores, sus instituciones y las empresas”, reclama el experto.
Tancredi firma la carta pública como ex Director Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación y Cultura.
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