Prometió que reconquistaría los bastiones obreros británicos perdidos ante los conversadores de Boris Johnson. Pero al líder laborista, Keir Starmer, serio y poco carismático, le está costando seducir en las propias filas de una centro-izquierda que le achaca falta de pasión.
Starmer, exabogado de derechos humanos en dificultades para reconstruir la izquierda británica
Prometió que reconquistaría los bastiones obreros británicos perdidos ante los conversadores de Boris Johnson. Pero al líder laborista, Keir Starmer, serio y poco carismático, le está costando seducir en las propias filas de una centro-izquierda que le achaca falta de pasión.
Elegido a las riendas de la formación en abril de 2020, en el mismo inicio de la pandemia, Starmen se dirige este miércoles por primera vez en persona a la conferencia anual de su Partido Laborista, celebrada el año pasado en línea debido al covid-19.
Con los sucesivos confinamientos en el Reino Unido, nunca logró conectar realmente con el electorado, no despega en los sondeos y entre sus propias filas muchos le atribuyen falta de pasión.
"La pasión tiene diferentes formas y tamaños", se defendió durante una entrevista en junio. Y, negando ser un robot sin alma, recordó el día que pasó horas bebiendo con el actor George Clooney, marido de la abogada británica de derechos humanos Amal Clooney, de quien es amigo desde desde que trabajaron juntos hace años en el mismo bufete.
Hace año y medio, este político de 59 años, cabello canoso perfectamente peinado y traje siempre impecable, afirmó asumir con decisión la tarea del devolver al poder a un Partido Laborista que no lo ocupa desde 2010.
"Entré en política para cambiar vidas, no para estar en la oposición", afirmaba aún este agosto en declaraciones a The Observer.
Pero las próximas legislativas están previstas en 2024 y para entonces, Starmer, mucho más moderado y eurófilo que su predecesor Jeremy Corbyn, debería haber logrado unificar a una formación profundamente fragmentada entre centristas y izquierdistas radicales, pro y antieuropeos.
También, cerrar las heridas abiertas por el antisemitismo crónico del que se acusa al partido. Y encontrar el modo de recuperar las decenas de circunscripciones tradicionalmente obreras del norte de Inglaterra que Johnson le arrebató en 2019 con la promesa del Brexit.
Pero con su imagen de "burócrata competente", según el politólogo Steven Fielding de la Universidad de Notthingham, Starmer ve su capacidad inspiradora puesta en duda semana a semana en cada enfrentamiento en el Parlamento con un primer ministro mucho más carismático e informal.
Nacido en Londres el 2 de septiembre de 1962 en el seno de una familia de cuatro hijos, con un padre --tornador-- y una madre --enfermera-- que rescataban burros abandonados, de niño estudió violín junto a Norman Smith, el exbajista del grupo Housemartins que después se convirtió en DJ Fatboy Slim.
Apasionado por el fútbol, solía jugar cada semana con los amigos y es seguidor del Arsenal.
Estudió derecho en las universidades de Leeds y Oxford y una vez graduado se dedicó a las causas de la izquierda radical.
Defendió a sindicalistas y activistas, incluidos dos empleados demandados por el gigante de la comida rápida McDonald's por distribuir textos en los que criticaban sus prácticas.
"Me he pasado la vida luchando por la justicia, defendiendo a quienes no tienen poder contra los poderosos", afirmó.
Pero poco a poco fue pasando a trabajar con el "establishment", primero colaborando con la policía en cuestiones de derechos humanos y después convirtiéndose en responsable de la fiscalía en Inglaterra y Gales.
Entre 2008 y 2013 supervisó las acusaciones contra diputados por abusar de sus gastos profesionales, contra periodistas por pinchar teléfonos y contra jóvenes por participar en protestas y disturbios.
Su trabajo fue reconocido por la reina Isabel II haciéndolo caballero y en 2015 fue elegido miembro de la Cámara de los Comunes.
Un año después, en el referéndum sobre el Brexit se opuso a la salida de la Unión Europea. Y denunció la ambigüedad de Corbyn, incapaz de definirse a favor o en contra de la cuestión más divisiva en la historia moderna del país.
También se declaró abiertamente a favor de organizar una segunda consulta, una propuesta que satisfizo a los proeuropeos pero pudo contribuir a la dramática debacle del laborismo, que ahora se esfuerza sin éxito por superar.
acc/es
FUENTE: AFP
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