El miedo se apoderó de los habitantes de la aldea Sudafricana de Shayamoya tras el descubrimiento del cuerpo de una mujer decapitada.
Se entregó a la policía porque estaba “cansado de comer partes humanas”
Esas fueron las palabras de un curandero, que fue detenido en Sudáfrica porque daba partes humanas de comer a sus clientes.
Tenía una particularidad: le faltaba una mano y ambas piernas.
Poco antes de eso, un curandero se había entregado a la policía declarando que estaba “cansado de comer carne humana”, según recoge la BBC.
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La policía no creyó en sus palabras hasta que se presentó con una mano y un pie como prueba de su canibalismo.
Una vez en la choza del curandero, los agentes policiales encontraron ocho orejas humanas en una olla. Ya habían sido cocinadas, y creen que iba a servirlas a sus clientes, que creían que las partes humanas que les daba el hombre tenían propiedades mágicas.
Por ello, a sabiendas, sus clientes habían comido distintas partes de cuerpos humanos, que él guardaba en una valija.
El hombre confesó haber dado a sus clientes el hígado y el corazón de la mujer.
Alquilaba la choza en la que se desempeñaba, y sus vecinos se habían quejado por el olor a carne podrida que salía del lugar.
Cuatro hombres más fueron detenidos por estar involucrados en este caso.
El curandero había convencido a ladrones de ganado de que las partes humanas los hacían invencibles, y que las balas de la policía no los lastimaría.
Los locales ahora temen por sus vidas y las de los suyos, porque saben que aún queda caníbales en el área.
Fuente: BBC
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