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Rusia busca asegurar su hegemonía en el Ártico desde un astillero en San Petersburgo

En el astillero Baltiyski Zavod, en San Petersburgo, las grúas y los obreros se movilizan para construir cuatro rompehielos gigantes a propulsión nuclear cuyo objetivo es asegurar la hegemonía rusa en el Ártico.

En el astillero Baltiyski Zavod, en San Petersburgo, las grúas y los obreros se movilizan para construir cuatro rompehielos gigantes a propulsión nuclear cuyo objetivo es asegurar la hegemonía rusa en el Ártico.

En esa región estratégica, rica en hidrocarburos, Rusia se propuso convertirse en la primera potencia económica y militar.

Tras reabrir y modernizar varias bases, Rusia espera aprovechar el deshielo causado por el cambio climático para desarrollar una ruta comercial.

Es en Baltiyski Zavod, en la antigua capital imperial rusa, donde se construyen los rompehielos con los que Moscú busca asegurar la navegación en esta ruta en el norte, más corta que por el Canal de Suez.

"La construcción de rompehielos que permitan asegurar la navegación todo el año, los más poderosos del mundo, representa un gigantesco paso adelante en el desarrollo del Ártico y de la ruta del norte", declaró Kirill Miadzouta, ingeniero a cargo de la construcción de los navíos.

Fundado en 1856, el astillero Baltiyski Zavod es el único fabricante de estos mastodontes del mar con motor nuclear, considerados los más potentes de su categoría.

Aquí fueron construidos todos los rompehielos soviéticos salvo el primero, el "Lenin", actualmente amarrado en Múrmansk, más al norte, y transformado en museo.

En el astillero están actualmente los buques "Siberia", "Ural", "Yakutia" y "Chukotka", todos bautizados con el nombre de regiones rusas y que deberán llegar al puerto de atraque de Múrmansk, respectivamente, en 2021, 2022, 2024 y 2026, junto a la flota de la agencia pública rusa Rosatom.

Destinados a operar en las condiciones extremas del Gran Norte, estas imponentes naves miden 173,4 m de largo por 52 m de alto. Según sus constructores, pueden traspasar bloques de hielo de 2,8 m de espesor.

Apostando al impacto económico del desarrollo del Ártico, Rusia no ha escatimado recursos en su flota de rompehielos, cuya construcción tiene un valor de 340 millones de euros (408 millones de dólares) por unidad.

Un millar de personas trabajan en la fabricación de cada embarcación, que demora de cinco a siete años.

- Navíos necesarios -

Hace seis meses que Oleg Chapov, futuro capitán del rompehielos "Siberia", está en Siberia para acompañar la etapa final de la construcción.

"Es un muy buen navío, el segundo del proyecto 22220. Será aún mejor que el 'Arktika', su antecesor, porque el camino a seguir ya es conocido", declaró Chapov a AFP, agregando que ahora deberá empezar a contratar la tripulación.

El "Arktika", presentado como el rompehielos más poderoso del mundo, entró en servicio en 2020 con gran pompa tras su construcción en el astillero Baltiyski Zavod.

"Realmente teníamos necesidad de estos navíos para el Ártico", afirmó el capitán Chapov.

"La parte oriental del Ártico está completamente congelada y sin los rompehielos rusos, la navegación a lo largo del año es imposible", dijo Leonid Grigóriev, especialista de la Escuela Superior de Economía de Moscú.

Para Rusia, el desarrollo de la ruta del norte, que unirá el Atlántico con el Pacífico en un tiempo récord, simplificará la entrega de hidrocarburos al sureste asiático.

El primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, dijo el año pasado durante la inauguración del "Arktika" que estos barcos "permitirán abrir plenamente el potencial de la ruta del norte" y "asegurar la superioridad rusa en el Ártico".

El invierno pasado se alcanzó un nuevo récord cuando los barcos del grupo ruso Novatek lograron recorrer esta ruta marítima sin la asistencia de un rompehielos.

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FUENTE: AFP

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