condenado

Robó varios comercios y cayó tras insólita persecución con un palo de amasar: fue a prisión y esta es su historia criminal

El delincuente que rapiñó una panadería en La Blanqueada estaba siendo investigado por cuatro rapiñas más en la zona. Ahora fue enviado a prisión.

Oliver tiene 53 años y cuatro antecedentes penales, entre ellos por rapiña y hurto. Su actuación quedó registrada en cámaras de seguridad de varios comercios de La Blanqueada y Jacinto Vera.

Había ingresado sobre las 11 de la mañana a una panadería ubicada en Garibaldi y 8 de Octubre con un corte carcelario de 30 centímetros de hoja. Amenazó a empleados y clientes y robó 2.650 pesos de la caja registradora. El dueño del comercio y un panadero lo persiguieron fuera del local.

Durante esa persecución, policías de Investigaciones de la Zona Operacional IV observaron la situación, intervinieron y lo detuvieron.

Oliver era conocido por investigadores de la Zona Operacional II, que lo venían siguiendo por al menos cuatro rapiñas cometidas en distintos comercios: el 3 de diciembre, el 6 de enero, el 9 y el 22 de ese mes.

El 3 de diciembre, alrededor de la una de la tarde, entró a un comercio en 8 de Octubre y José Batlle y Ordóñez y, mediante amenazas, se llevó 2.000 pesos.

El 6 de enero, cerca de las siete de la tarde, ingresó a la misma panadería que rapiñó el jueves y robó 20.000 pesos. La situación quedó registrada en una cámara de seguridad a la que accedió Subrayado, donde se lo ve amenazar con un arma a tres empleados.

Tres días después, el 9 de enero, rapiñó un comercio en Luis Alberto de Herrera y Asilo. El 22 de enero ingresó a una farmacia ubicada en General Flores y Luis Alberto de Herrera, vestido de barrendero. Allí volvió a amenazar a las empleadas con un arma y les exigió que colocaran el dinero de la caja en una bolsa.

El jueves 5 de febrero, tras ser enfrentado por el dueño del comercio y un panadero, fue puesto a disposición de la Justicia, que lo envió a prisión por seis años y medio por cuatro rapiñas, dos de ellas en grado de tentativa.

El de Oliver no es el único caso en el que un rapiñero termina detenido y condenado luego de ser enfrentado por comerciantes.

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