Omar Faraj, de 39 años, fue acusado por su esposa Fátima, una uruguaya convertida al Islám, por violencia doméstica.
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Refugiado quedó en libertad, pese a denuncias de vejaciones de su expareja
Fátima declara que era sometida a palizas y violaciones desde que se casó, hace siete meses, y que los vecinos escuchaban los gritos.
El viernes estuvo detenido pero fue dejado en libertad porque la fiscal no encontró pruebas suficientes para pedir su procesamiento.
El sábado su esposa fue sometida a un examen forense que ya fue entregado a la justicia, que deberá determinar si hay evidencias físicas que confirmen la denuncia.
Por el momento, Faraj tiene orden de alejamiento de la mujer.
La medida regirá por cuatro meses, en tanto la justicia toma una decisión.
En nota con Subrayado este domingo, Fátima dijo que la violencia comenzó apenas casarse, hace siete meses.
En una nota con el diario La República, el Profesor Christian Mirza, designado por el gobierno como delegado para tratar con los seis ex presos de Guantánamo que llegaron a Uruguay en diciembre de 2014, dijo que “hay que esperar el final del proceso. Si fuera procesado, si hay condena, habría que analizar si mantiene su calidad de refugiado”.
Aclaró que en tanto no haya una resolución de la justicia, no la pierde.
La organización Mujeres de Negro considera que el caso del ex preso de Guantánamo denunciado por violencia doméstica no es diferente a las demás denuncias que ocurren en Uruguay, sólo que éste tomó notoriedad pública por tratarse de una persona pública y controvertida.
La organización recuerda que este no es un caso aislado a pesar de la relevancia pública por tratarse de una persona conocida. Que el año pasado murieron en Uruguay 34 mujeres víctimas de violencia de género.
La representante de Mujeres de Negro, Jenny Escobar, alienta a tener en cuenta los antecedentes de los hombres antes de vincularse con ellos, “las mujeres tienen que tener cuidado”.
Fátima, como se llama desde que se convirtió al Islám, denunció a su esposo, el expreso de Guantánamo, Omar Faraj, por violencia doméstica y violaciones sistemáticas desde que se casó.
Declara que el hombre le decía que dentro de la casa ella era una mujer siria, y que "la mujer musulmana olvida todo".
La sometía a vejaciones sistemáticas, y cuando ella se negaba, era objeto de brutales palizas. "Cuando yo decía no, ahí recibía el castigo, y era siempre en la madrugada", declara.
Fátima también dice que no duda que los vecinos escucharan sus gritos en la madrugada. "Yo sé que los vecinos escuchaban los gritos, (...) eran gritos espantosos. Si hubo gritos, los gritos eran míos. Hubo lesiones en mi piel, y yo no me las causé. A mí me violó" dijo a Subrayado.
El hombre estuvo detenido en la seccional de Piedras Blancas hasta que el viernes en la tarde fue puesto en libertad.
La mujer, una uruguaya que se volvió musulmana antes de casarse con Faraj, hizo fue en la mañana del sábado al Instituto Técnico Forense para que un médico certificara los daños en su cuerpo, que, presuntamente le provocó su esposo.
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