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Puerto británico de Portsmouth avanza en medio de complejo rompecabezas logístico

"En 30 años de oficio no he visto nada igual" en la cadena de suministro, exclama Mike Sellers, director del puerto internacional de Portsmouth, en la costa sur de Inglaterra, ante una montaña de contenedores de carga bien alineados.

"En 30 años de oficio no he visto nada igual" en la cadena de suministro, exclama Mike Sellers, director del puerto internacional de Portsmouth, en la costa sur de Inglaterra, ante una montaña de contenedores de carga bien alineados.

El responsable describe en cuatro pinceladas el complejo momento que atraviesan los puertos británicos: pandemia del coronavirus, Brexit, reactivación económica tras los confinamientos, crisis en el canal de Suez y cierre y posterior reapertura de las fronteras en China.

Una combinación de factores extraños, según él, que juntos y de forma paradójica han logrado que este puerto siga avanzando y ganando dinero.

Hace más o menos un año que la situación es muy tensa en los puertos, explica a la AFP Mark Simmonds, de la Asociación de Puertos británicos, debido a los retrasos de entregas que se han acumulado desde el inicio de la pandemia. Pero desde hace algunas semanas, la situación ha empeorado aún más.

La falta de conductores de camiones, debido a las dificultades para contratar personal por las estrictas reglas migratorias británicas, impide que las mercancías lleguen a su destino final e incrementa los costos finales y los atascos.

En Felixstowe, el mayor puerto británico de transporte de mercancías, algunos barcos echan el ancla y esperan durante días antes de poder acostar y descargar.

Otros, tienen que ser desviados a puertos europeos para que su carga se transfiera a barcos más pequeños que sí pueden llegar a puertos británicos de menor capacidad, como Portsmouth.

- Ganar en la adversidad -

En este puerto, los atascos y los problemas en la cadena de suministro han tenido un efecto irónicamente positivo.

"Portsmouth se benefició del atasco al repatriar contenedores vacíos de Felixstowe o Southampton (...) En total unos 10.000", calcula Sellers, que han sido devueltos a Asia vía Europa.

Es un granito de arena en el desierto, ya que un navío de los que llega al gran puerto británico de Southampton puede transportar 20.000 contenedores.

Pese a todo ello, Portsmouth, por el que transitan muchos productos frescos, carne, cereales y frutas, no opera al máximo de su capacidad, debido sobre todo al Brexit, que ha perturbado mucho las importaciones y exportaciones hacia la Unión Europea.

Según Sellers, el puerto está a un 90% de su capacidad comparado con los niveles prepandemia.

El Brexit entró en vigor el 1 de enero cuando Reino Unido dejó la unión aduanera y el mercado único europeos. Desde entonces ha habido escasez de productos como agua embotellada, carnes, frutas y vegetales.

Además, el miedo ante posibles fallos en el suministro de combustible provocó una corrida en las gasolineras, que quedaron desabastecidas.

- Habrá pavo y juguetes en Navidad -

Y el Brexit aún no se ha dejado sentir del todo en Portsmouth ya que las formalidades aduaneras aprobadas en la salida de la UE solo entrarán en vigor en julio de 2022.

En este puerto británico, un edificio, nuevo y reluciente, que albergará a los servicios de aduanas, está casi listo.

Antes del Brexit, bastaban unos minutos para autorizar una descarga pero ahora los tiempos serán otros, vaticinan los responsables, lo que causará retrasos y perturbará mucho el funcionamiento.

Sellers confía en que la automatización pueda agilizar los procesos, pero no espera que el tráfico recupere rápidamente su nivel previo a la pandemia y el Brexit.

Esta crisis generalizada en la cadena de suministro durará, según él, "todavía doce meses".

Pese a todo, el director del puerto es optimista. "La llegada de bienes de primera necesidad, alimentos y productos frescos continúa. Basta ir al restaurante o a las tiendas para ver que no hay de todo pero que tampoco estamos en una situación crítica", dice.

La prensa británica ha especulado sobre el impacto de esta situación a corto plazo cuando falta poco para las fiestas de Navidad. Productos como el tradicional pavo podrían escasear por la ausencia de trabajadores temporales en los mataderos, por ejemplo. Incluso el costo de los árboles de Navidad podría subir debido a los costos de importación y el encarecimiento de materias primas.

En 2020, las restricciones sanitarias limitaron los encuentros familiares y el gobierno británico no quiere ser visto de nuevo como un enemigo de las fiestas .

"Celebraremos la Navidad, estarán disponibles los productos que usamos en nuestras cenas y habrá juguetes", garantiza Sellers.

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FUENTE: AFP

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