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Primo de Macri y la coimas: se pagaban para que el gobierno kirchnerista "bajara la presión"

Angelo Calcaterra contó por qué se presentó ante la justicia cuando no figuraba en la causa. Cómo justificó el pago de los empresarios.

Ángelo Calcaterra, primo del presidente argentino Mauricio Macri, explicó por qué se pagaron coimas por obras a los gobierno kirchneristas: "Decidimos poner dinero para que aflojaran la presión".

Calcaterra, empresario y arquitecto, reconoció que fue "un error" pero explicó que si las empresas no pagaban las coimas se hundían y, con ellas, los trabajadores".

Recordó que el hombre que pedía el dinero era el propio subsecretario de Planificación, Roberto Baratta: "hay que poner, hay que poner", les solía repetir a los empresarios.

"Nos decían que el dinero era para la campaña política", agregó Calcaterra.

En entrevista con La Nación, el propietario de IECSA e Isolux, entre otras empresas, explicó en que circunstancias estaba en ese momento.

"No teníamos un vínculo fluido con el Gobierno porque evidentemente estábamos en la otra vereda política y no era fácil para nosotros trabajar", declaró.

"En 2013, empezaron a pedirnos aportes para la campaña y ahí obviamente que la situación de la empresa no era fácil, estaba financieramente muy mal, estaba endeudado en $2000 millones, no aguantábamos más".

IECSA intentó, dijo, buscar salida participando de licitaciones en el exterior, incluso en Uruguay.

Incluso teníamos obras afuera, trabajamos en varios países de América Latina, como Chile, Colombia, República Dominicana, Paraguay, Uruguay. Me acuerdo de que justo emprendimos una concesión en Santo Domingo con la cual ingresó una plata bastante importante y tomé un poco de oxígeno, pero siempre estábamos al borde de caer. Teníamos entre 3000 y 5000 personas trabajando y la verdad que es una presión muy grande".

Calcaterra se presentó ante la justicia sin que mediara ningún pedidod e captura. Declaró y se fue de Comodoro Py sin ningún tipo de emplazamiento, a diferencia de otros empresarios que están detenidos por la causa llamada "Los Cuadernos de la Corrupción", en alusión al material encontrado a Oscar Centeno, chofer del MInisterio de Planificación.

Centeno anotó durante una década todos los encuentros de su jefe, Baratta, en sus recorridos de los días miércoles y jueves en busca de bolsas de dinero obtenidas por coimas cobradas a las grandes constructorqas de Argentina.

El presidente Mauricio Macri se enteró que su primo se iba a presentar ante la justica pocas horas de haber tomado la decisión.

Cuenta Calcaterra que Macri le preguntó: ¿Y por qué vas a ir si no figuras en la causa?

El empresario contó a La Nación que una de las razones fue cumplir con Javier Sánchez Caballero, exgerente de su empresa, quien está detenido.

"El viernes me junté con mis abogados, Javier no salía y yo dije: "No, muchachos, yo soy responsable de esto, me quiero presentar, hacerme cargo de la situación y que Javier salga de donde está".

"Decidí que sí o sí el lunes me iba a presentar. Yo no estaba en la causa ni mencionado. De ahí mi abogado habló con el fiscal, le dijo que queríamos presentarnos y, a partir de ahí, el sábado estuvimos trabajando. Tomada la decisión se lo comuniqué a mi familia, dentro de los cuales se lo informé a Mauricio [Macri], que también se sorprendió".

Calcaterra contó que de Comodoro Py salieron juntos con Sánchez Caballero. "Afuera nos abrazamos y lloramos", dijo.

El primo del presidente dijo que el gerente es una persona intachable con una linda familia. "No merecía lo que le estaba pasando".

"Me dijo muchas cosas lindas", agregó sobre la conversación que tuvo con su exgerente.

"Yo me equivoqué, hay gente que comete errores y yo cometí un error. Lo que estoy haciendo ahora está bien y es así, no era fácil trabajar metido en un sistema político de guerra donde yo era el rehén"

No obstante, y en contexto, Calcaterra no solo justifica el pago de las coimas. Sale a cuestionar a quienes critican a los empresarios.

"Se enfocan mucho en el sector de la construcción y fijate que esto fue un sistema del país, no de este sector. De los 20 detenidos tres son constructores, pero acá están con la obra pública. Ahí empezó la presión y decidimos poner dinero para que aflojaran".

El empresario contó que había distintos mecanismos de presión. Uno de ellos era no pagar, incluso hubo atrasos de hasta dos años.

Otra de las exigencias del gobierno estaba en los precios para que cerraran los números. Lo explica así: "te tenían que aprobar una redeterminación si no construías en 2013 con precios de 2006. No te alcanzaba ni para pagar los sueldos. No era algo específico, era como que te ibas hundiendo y bueno, ahí decidimos equivocadamente hacer estos pagos".

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