COMPLEJO CULTURAL CRECE

Primer lavadero comunitario: funciona en Flor de Maroñas y enfoca el trabajo en mujeres jefas de hogar

"Muchas de ellas no tienen agua. Más allá del acceso al lavarropas, no tienen agua, y después son familias muy numerosas y esto les libera un tiempo para pensarse", señaló una de las psicólogas que trabajan allí.

En Flor de Maroñas funciona el primer y único lavadero comunitario, ubicado en el complejo cultural Crece.

Comenzó a funcionar en 2024 y se realizan lavados de ropa perteneciente a familias vulnerables, particularmente mujeres jefas de hogar que no acceden al agua o al lavarropas. Hay dos lavadoras, dos secadoras, mobiliario y artículos de higiene, entre otros elementos.

La psicóloga María Reyno, que trabaja allí, explicó que el lavadero funciona como primer punto de conexión con mujeres vulnerables para acercarlas al sistema, "liberar su tiempo, y poder acompañarlas y estar más cercanas en lo que es su vida cotidiana. Luego de tres años hoy podemos decir que la red expandió el uso", dijo.

Actualmente, son 27 las personas que utilizan este servicio, el 90% mujeres jefas de familia. También asisten personas en situación de calle y "usuarios con distintos motivos que los lleva a usar un lavadero comunitario", indicó Reyno.

"Muchas de ellas no tienen agua. Más allá del acceso al lavarropas, no tienen agua, y después son familias muy numerosas y esto les libera un tiempo para pensarse, sentirse, poder salir a buscar empleo, ir prolijos o prolijas a la escuela las infancias", agregó.

En el espacio también se pueden duchar y los miércoles funciona un dispositivo que le llaman "el ropero", con la posibilidad de tener "otro stock de ropa y un dispositivo muy lindo que funciona también es el hilando historias, para las mujeres, que empiezan a coser, bordar, y empiezan a armar todo un circuito bien interesante".

"El impacto que nosotras vemos es que cambia su circulación social a partir de este movimiento, que parece menor, pero después lleva un reflejo en la vida cotidiana de empoderamiento o de autonomía o sobre todo de mayor circulación", explicó Reyno y agregó que una persona que asiste al centro "empiezan a levantar la mirada, la ropa empieza a tener mayor rotación, su higiene personal refleja el poder acercarse a otros y a otras, vecinos y vecinas que han culminado el ciclo básico o bachillerato. Otros que han retomado su salud".

Virginia Olivera es madre de dos adolescentes, hace cinco años que participa de actividades del complejo Crece, pero hace pocos meses que es usuaria del lavadero.

"Me agendaron para que una vez a la semana traiga una valija mediana llena", dijo. "Te simplifica, te da mucho más descanso. Por ejemplo, yo en este momento estoy operada y se me recomplicaría lavar a mano con un brazo solo porque estoy operada de un brazo. Es poder abarcar un poco más de todo lo que uno quiere más o menos el día a día", añadió. En su caso, trabaja haciendo feria, y ahora está estudiando para terminar el liceo.

LAVADERO COMUNITARIO DOS

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