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Preparan homenajes en Valizas a casi un año del crimen de Lola Chomnalez

Este lunes 28 se cumple un año de la desaparición de la joven de 15 años, cuyo cuerpo fue encontrado dos días después en plena playa.

“Yo no puedo parar de pensar ni un día. Mi vida y la de mi familia cambiaron para siempre”, contó Ricardo Giamberini, el artesano que encontró muerta a Lola Chomnalez en Valizas el 30 de diciembre.

“A veces siento paranoia, que me observan, que me persiguen, a veces me paso todo el día recordando aquella tarde que la encontré para ver si descubro alguna pista de quién pudo haber sido”, reveló el hombre durante una entrevista con Clarín.

El lugar donde fue encontrado el cuerpo de Lola se convirtió en un bañado y está prácticamente cubierto por el agua de las lluvias. No hay placas ni otra señal que indique que allí apareció muerta la joven.

Este domingo, los padres de Lola, Diego Chomnalez y Adriana Belmonte, calificaron la investigación llevaba adelante por las autoridades uruguayas como un “chiste macabro”.

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, les respondió y defendió el accionar de la Policía y la Justicia uruguaya.

“La investigación no es un chiste macabro, macabro es el acontecimiento que sucedió, eso sí es macabro. La investigación por más buena voluntad que se ponga, si existen dificultades, y una es las demoras que hubo en hacer la denuncia, y otra es que la denuncia se hizo en Prefectura no en la policía”, indicó el jerarca.

HOMENAJE. Los alumnos de la Escuela 61 de Barra de Valizas preparan un homenaje con grullas para este próximo lunes 28 cuando se cumple un año de la muerte de la joven de 15 años.

Más allá de la conmoción que el crimen causó en el tranquilo balneario rochense de poco más de 300 habitantes, el recuerdo de Lola sigue presente. El pueblo continúa con su rutina diaria a la espera de la llegada de los primeros turistas de este verano.

“Hasta que no se resuelva el caso el pueblo no se va a sacar el dolor”, comentó Alejandra, una artesana del lugar. 

Coincidió con ella, María, la dueña de un restaurante. “La comunidad vive igual, pero queremos justicia y saber quién fue. Nosotros también tenemos esa espina clavada”, comentó.

En el único hotel, su propietario, Leonardo Fagúndez, aseguró que incrementó las medidas de seguridad tras el crimen de Lola. Lleva un registro de la población flotante y a sus huéspedes los identifica con pulseras.

“Vemos que lo que pasó, lejos de hacer que la gente no venga, provocó todo lo contrario. Gente que conoció el lugar por el asesinato”, dijo.

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