El conflicto en la región etíope del Tigré está marcado por una "brutalidad extrema" y todos los actores involucrados pueden haber cometido "crímenes contra la humanidad", concluyó este miércoles la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet.
Posibles "crímenes contra la humanidad" en conflicto en región etíope del Tigré
El conflicto en la región etíope del Tigré está marcado por una "brutalidad extrema" y todos los actores involucrados pueden haber cometido "crímenes contra la humanidad", concluyó este miércoles la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet.
La responsable presentó una investigación conjunta de la ONU y la comisión etíope de los derechos humanos --creada por el gobierno de Adís Abeba-- sobre el conflicto que asola el país desde hace un año.
"Existen motivos razonables para creer que todas las partes (...) cometieron violaciones del derecho internacional, de los derechos humanos, del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los refugiados, algunas de las cuales pueden constituir crímenes de guerra y contra la humanidad", concluye este informe.
En su presentación en Ginebra, Bachelet aseguró que "la gravedad de las violaciones y las agresiones que hemos censado señala la necesidad de responsabilizar a sus autores, sea cual sea su bando".
"Esta investigación es la ocasión de todas las partes para reconocer su responsabilidad, comprometerse a tomar medidas concretas en materia de responsabilidad y reparación a las víctimas y encontrar una solución sostenible para poner fin al sufrimiento de millones de personas", dijo Daniel Bekele, comisario en jefe de la comisión etíope, citado en un comunicado del Alto Comisionado.
El documento abarca el periodo del 3 de noviembre de 2020, fecha en que el primer ministro y Nobel de la Paz Abiy Ahmed lanzó la ofensiva contra los dirigentes disidentes de Tigré, hasta el 28 de junio, cuando el gobierno declaró un alto el fuego unilateral.
Desde entonces, la situación en el terreno ha evolucionado mucho, hasta el punto que el gobierno etíope declaró el martes el estado de urgencia en el país ante el avance del Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (TPLF) hacia la capital.
El informe, presentado simultáneamente pero no conjuntamente en Etiopía por Bekele, se basa en una investigación en el terreno, 269 entrevistas confidenciales y reuniones con autoridades locales y federales, oenegés o profesionales médicos.
El equipo investigador se encontró con obstáculos y no pudo realizar todas las visitas previstas en algunas partes de Tigré, señaló en un comunicado el Alto Comisionado.
El informe suscitó dudas sobre su imparcialidad dado que uno de los investigadores del Alto Comisionado fue expulsado de Etiopía por las autoridades junto a otros seis responsables de la ONU.
El TPLF criticó el documento alegando que su "metodología sesgada ensuciaba la reputación" del Alto Comisionado.
Por su parte, el gobierno opinó que la colaboración con esta institución era "la demostración de la seriedad" con la que trataba el respeto a los derechos humanos.
El informe denuncia, basándose en testigos, ataques indiscriminados contra civiles, ejecuciones extrajudiciales, tortura, secuestros, detenciones arbitrarias o violaciones sexuales y saqueos.
Los investigadores se reunieron con mujeres supervivientes, la mitad de las cuales fueron víctimas de violaciones colectivas, aunque también hubo hombres que sufrieron violencia sexual.
La tortura es endémica, con "víctimas golpeadas con cables eléctricos y barras de hierro, detenidas en secreto, amenazadas con armas de fuego en su cabeza y privadas de comida o agua".
También informa de masacres que costaron la vida a cientos de civiles y acusa a todas las partes de haber atacado escuelas, hospitales o lugares de culto.
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FUENTE: AFP
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