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¿Por qué Astori fue a la cumbre de la Alianza del Pacífico?

Bloque crece 5% anual, mientras que Mercosur lo hace a 2.9%. Libre comercio y coherencia política. Las desinteligencias entre Argentina, Brasil y Venezuela

La escasa respuesta a los problemas de la integración del Mercosur, y la necesidad de la diversificar mercados para un país pequeño, explica en gran medida el viaje de José Mujica a China y a Europa.

La decisión de Uruguay de no firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos sigue firme. La coalición gobernante no se pone de acuerdo acerca de “casarse” con la principal economía del mundo por las implicancias políticas que ello tiene.

Por eso no es casual que el vicepresidente Danilo Astori también se encuentre fuera del país, y no reguardando en la Torre Ejecutiva las espaldas del presidente Mujica, quien vuelve al país el 6 de junio luego de una larga gira.

El principal referente económico del Frente Amplio, se encuentra como veedor en las sesiones de la Alianza del Pacífico, el bloque conformado por México,Colombia, Perú y Chile.

Muchos se deben preguntar por qué. Astori está allí por razones que los números explican por sí mismos. 

Mientras los países del Mercosur crecen a una tasa promedio de 2.9%, el bloque del Pacífico ha tenido un aumento combinado de su PBI del 5%, según explica en una nota el periodista Andrés Oppenheimer en su columna del Miami Herald.

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, dijo sobre el éxito de la Alianza del Pacífico: “es el nuevo motor económico y de desarrollo de América Latina y el Caribe”.

“La Alianza del Pacífico, que fue lanzada oficialmente apenas hace un año, se está consolidando como un bloque económico con enorme potencial, mientras que el Mercosur –el mercado común constituido por Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay y Paraguay, que está temporariamente suspendido– se está convirtiendo en un comité político y está cada vez más debilitado por disputas internas”, escribe en analista argentino, ganador del Premio Pulitzer.

En medio de una desaceleración general del comercio global, el comercio entre los países de la Alianza del Pacífico creció 1,3 por ciento el año pasado, mientras que el comercio entre los miembros del Mercosur cayó un 9,4 por ciento, según la CEPAL, apuntó.

La división entre los bloques del Pacífico y el Atlántico de Latinoamérica se acentuó en la cumbre de la Alianza del Pacífico celebrada en Cali, Colombia, la semana pasada.

Oppenheimer traza una situación compleja entre ambos bloques que podría ser una buena razón para que gobernantes uruguayos busquen un reencuentro. En esa reciente reunión, los presidentes de la Alianza del Pacífico afirmaron que de ninguna manera pretenden tomar distancia del Mercosur, del ALBA y de otros bloques regionales. Sin embargo, eso fue precisamente lo que hicieron.

En Cali, se presentaron como un grupo de países estables que “respetan la democracia y el estado de derecho” y que por lo tanto ofrecen oportunidades de inversión mucho mejores en contraposición a países como Venezuela, Argentina y otros países populistas que expropian empresas extranjeras a su capricho.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo en ese sentido que los miembros de la Alianza comparten “una visión en favor de la vigencia del Estado de derecho y de la democracia, y de creer que con libre comercio podemos encontrar mayor competitividad para nuestros pueblos”.

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, cuyo país se está integrando oficialmente a la Alianza del Pacífico, dijo: “Ya basta de ideologías, ya basta de consignas, ya basta de buscar chivos expiatorios. Tenemos que asumir con responsabilidad las tareas que aun tenemos pendientes en materia de desarrollo”.

Por el contrario, las cosas en el Mercosur no están bien. El diario Valor Económico, de Brasil, informó la semana pasada que la presidenta Dilma Rousseff tuvo recientemente un diálogo privado “durísimo” con la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner sobre las trabas comerciales y el tratamiento a las inversiones en Argentina.

Oppenheimer recuerda la reciente frase de José Mujica sobre el matrimonio Kirchner, que en realidad más allá de la artillería explosiva (“Esta vieja es peor que el tuerto”) reflejaba el descontento por las políticas proteccionistas argentinas.

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