Polacos echan una mano a migrantes en la mortífera ruta del este de la UE

Envuelto en un saco de dormir en el bosque, un niño sirio lanza una sonrisa a una activista polaca que le acerca un peluche. Después, ella se inclina hacia su madre, le toma la mano y pregunta: "¿Va todo bien?".

28 de octubre de 2021, 07:21hs

Envuelto en un saco de dormir en el bosque, un niño sirio lanza una sonrisa a una activista polaca que le acerca un peluche. Después, ella se inclina hacia su madre, le toma la mano y pregunta: "¿Va todo bien?".

Esta familia de cuatro personas lleva una semana en los fríos y húmedos bosques que se extienden entre Bielorrusia y Polonia, junto a otros miles de migrantes que tratan de llegar a la Unión Europea desde el verano boreal.

Se embarcaron en el viaje para encontrar un tratamiento a la parálisis cerebral de su hijo, pero quedaron atrapados en la frondosa frontera entre estos dos países.

"Ellos (los soldados bielorrusos) nos dijeron que teníamos que escoger entre la muerte o Polonia", dice la madre de 25 años, Ala Massini, en un pinar cerca del pueblo polaco de Kleszczele.

"Fuimos a la frontera polaca para buscar ayuda al ejército y pedimos cruzar porque los niños estaban hambrientos, enfermos y fríos, pero nos dijeron que volviéramos a Siria", cuenta.

Entre la espada y la pared, los Massinis contactaron con la red de activistas polacos Grupa Granica (Grupo de Frontera), cuyos datos han estado circulando entre migrantes.

Los voluntarios llegaron a su geolocalización con ropas secas y comida. También les ofrecen asistencia legal y les alertan cuando vienen los guardias.

"Es muy importante mostrarles solidaridad, calor humano, que no están solos", dice Marysia Zlonkiewicz, activista del grupo.

A pesar de los duros postulados migratorios del gobierno polaco, la crisis ha generado una respuesta humanitaria colectiva en la comunidad, con trabajadores de oenegés, doctores, políticos y ciudadanos buscando formas de ayudar.

"Mucha gente se puso en contacto. Muchos quieren venir y ayudar a buscar madera para la gente que lo necesita, comida caliente, agua, ropa", relata Zlonkiewick a AFP.

- Peones del conflicto diplomático -

El grupo estima que hay cientos de migrantes en el lado polaco y miles en el bielorruso, muchos de ellos enviados repetidamente de ida y vuelta como si fueran "pelotas de tenis", dice la activista.

Los migrantes aseguran que las autoridades bielorrusas no les permiten llegar a Minsk para volar a casa y los polacos les impiden cruzar y presentar solicitudes de asilo, mandándolos de vuelta a Bielorrusia.

Algunos consiguen esquivar a los guardias polacos y llegan hasta Alemania, que también notó un incremento de los cruces en sus fronteras.

La Unión Europea opina que el controvertido régimen de Alexander Lukashenko envía deliberadamente esta ola de migrantes sin precedentes, especialmente de Oriente Medio, como represalia a las sanciones adoptadas en Bruselas por la represión contra la disidencia bielorrusa.

El gobierno polaco adoptó una postura firme contra estas llegadas, declarando un estado de emergencia que prohíbe acercarse a la frontera a periodistas y trabajadores humanitarios. También planea levantar un muro.

Varios migrantes murieron en el intento y los guardias fronterizos informaron de incidentes de migrantes lanzando piedras y palos a las fuerzas de seguridad.

- "Parecía la guerra" -

El grupo Medycy na granicy (Médicos en la Frontera) asegura que la situación es "dramática".

Han encontrado personas "expuestas a los elementos", que sufrían "deshidratación o malnutrición". "En algunos casos, sus vidas estaban directamente en peligro", indicó su coordinador Jakub Sieczko.

Estos buenos samaritanos se arriesgan a multas y arrestos al aventurarse en la zona. Algunos residentes, exentos de las restricciones en la frontera, se sumaron a su iniciativa.

Una de ellas explica que "parecía un poco la guerra". "En algunos lugares hay puestos militares cada cien metros. Hay campamentos enteros, con tiendas y fuegos".

La mujer, que prefiere hablar desde el anonimato, señala que "algunos guardias son muy agresivos" pero otros "no consienten lo que está pasando".

Una de estos agentes en Kleszczele, que tampoco quiere revelar su identidad, está a punto de llorar cuando describe el aprieto en el que se encuentran.

"Vemos la tragedia de esta gente y los ayudamos. Los llevamos al hospital", narra a AFP.

"Ni en un millón de años haríamos daño a nadie. Estas acusaciones de que les robamos las tarjetas SIM y les golpeamos son totalmente falsas", asegura.

- "Te sientes mal por ellos" -

El cercano pueblo de Michalowo protagonizó algunos titulares cuando un grupo de guardias fronterizos hizo regresar a un grupo de niños y mujeres a los bosques a pesar de los pedidos de asilo.

En respuesta a la polémica, las autoridades locales prepararon un almacén improvisado en el parque de bomberos, ahora lleno de bolsas y cajas con chaquetas, mantas, pañales, comida envasada y otros productos esenciales para migrantes.

"Llega el invierno. Si no hacemos algo, esto terminará en tragedia", dijo el alcalde Marek Nazarko en una protesta contra las medidas gubernamentales.

La pensionista Krystyna Luczewska condujo hasta este almacén desde la cercana ciudad de Bialystok con cinco bolsas de ropas de invierno en su coche.

"Lo siento por lo niños especialmente. Ves lo que está pasando y...". Las lágrimas impiden a esta mujer de 66 años terminar la frase.

La propietaria de una pensión cercana a la frontera cuenta que dos iraquíes llegaron a su puerta congelados, con las ropas empapadas y exhaustos.

"Les ofrecí té. Querían pagar por él, sacando un billete de 100 dólares. No lo cogí", explica a AFP.

"Te sientes mal por ellos y su sufrimiento... Creo que son gente honesta buscando una vida mejor, lejos de conflictos militares y problemas económicos. No son criminales", afirma.

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FUENTE: AFP

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