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Patovicas se justificaron: "fueron solo tres o cuatro golpes"

El auto de procesamiento en el caso de los guardias de seguridad de La Rinconada revela una violencia desmedida e injustificada. Fueron procesados sin prisión.

 

Los dos patovicas que agredieron a jóvenes alcoholizados a la salida del boliche La Rinconada de Piriápolis, justificaron su agresión ante la jueza del caso señalando que fueron "solo tres o cuatro golpes" y que lo hicieron porque el boliche ya cerraba y no se retiraban del lugar.

Según se desprende del auto de procesamiento (ver adjunto), la jueza del caso, la Dra. Marcela Vargas, dispuso el procesamiento de uno de los guardias "como autor penalmente responsable de un delito de lesiones personales, en calidad de autor, disponiéndose como medida sustitutiva a la prisión preventiva la obligación de guardar arresto domiciliario nocturno en el horario de 21.00 a 8.00 por el término de cuarenta y cinco días, oficiándose y requiriéndose oportunamente constancia de su cumplimiento".

En el otro caso, fue procesado sin prisión "como autor penalmente responsable de dos delitos de lesiones personales, en régimen de reiteración real, en calidad de autor, disponiéndose como medida sustitutiva a la prisión preventiva la obligación de guardar arresto domiciliario nocturno en el horario de 21.00 a 8.00 por el término de sesenta días, oficiándose y requiriéndose oportunamente constancia de su cumplimiento".

Los jóvenes fueron advertidos sobre las 6 y media de la mañana que abandonaran el local bailable mientras estaban dormidos en unas sillas dentro del boliche.

 

DICTAMEN. La sentencia aclara que los jóvenes agredidos estaban alcoholizadas y que fueron retirados a empujones y arrojados por las escaleras del local.

El pronunciamiento de la jueza describe que mientras se encontraban comiendo panchos con otros amigos fuera del lugar, y luego de haber sido arrojados por la escalera, los guardias de seguridad de burlaban de ellos, según declararon los testigos.

Los tres jóvenes recriminaron a los guardias el trato recibido señalando que eran clientes del lugar. Según los testigos, los tres hombres desalojados siempre se dirigieron a los guardias de forma correcta.

Pese a esto, los patovicas se acercaron a los jóvenes que ya se habían retirado de la zona y uno de ellos corrió 50 metros, sorprendió de atrás a uno de los damnificados, y le propinó golpes de puño en la cabeza.

El guardia reconoció el hecho y narró “fueron unos tres o cuatro piñazos, nada más”.

Otro de los jóvenes también fue agredido por el encargado de la seguridad interna de La Rinconada.  Según la sentencia, le dio “diversos golpes en distintas partes del cuerpo hasta que la víctima cayó al suelo, donde continuó la agresión”.

Se relata también que una joven que no pertenecía al grupo se acercó para disuadir a los agresores y recibió de uno de los guardias un golpe de puño en su rostro que la arrojó al piso. El guardia reconoció el hecho y no pudo justificarlo ante la magistrada. 

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