El papa León XIV rezó la oración de Vísperas en la Catedral Metropolitana junto a obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas, diáconos y consagrados de todos los rincones de Uruguay.
Papa León XIV a religiosos: "Sosténganse unos a otros y permanezcan siempre en comunión con el sucesor de Pedro"
El sumo pontífice rezó Vísperas en la Catedral Metropolitana y les dejó varios mensajes a los presentes. Además, recordó a Artigas y a Monseñor Jacinto Vera.
Posteriormente, se dirigió a los presentes y les pidió que se sostengan unos a otros y permanezcan siempre en comunión con el sucesor de Pedro, que también necesita el apoyo de sus oraciones.
En relación al Salmo de la oración de Vísperas que reza "donde está tu tesoro, ahí estará tu corazón", el Vicario de Cristo les dijo que quienes han entregado la vida al Señor "necesitamos preguntarnos dónde está nuestro corazón. A veces puede quedar enganchado a una obra que consideramos nuestra, al reconocimiento que recibimos o a la tranquilidad de tener todo bajo control y, sin darnos cuenta comenzamos a mirar a los demás desde una perspectiva fundada en nuestras preocupaciones".
León XIV recibió la llave de la ciudad de manos del intendente de Montevideo, Mario Bergara
Y agregó: "La fidelidad a nuestra vocación pide volver una y otra vez a Jesucristo. Dejar que sea Él nuestro tesoro. Aquel a quien queremos parecernos".
El papa les recordó que el amor de Cristo ha querido llegar al mundo a través de ellos, por medio de las manos consagradas del sacerdote o del carisma de una congregación religiosa.
"Hay una transformación que el Señor realiza al quien permanece cerca de Él (...) la prueba de nuestra fe produce constancia. La semejanza con Cristo madura también con las dificultades", advirtió.
León XIV comentó que la Catedral conserva recuerdos de la vida de su pueblo, entre ellos la pila bautismal de José Gervasio Artigas, "signo de la fecunda contribución de la Iglesia al bien del país".
En relación al prócer, León comentó que en el bautismo comenzó para él una vida nueva como hijo de Dios, "esa misma gracia está en el origen de nuestra propia historia. Por el bautismo, Cristo nos ha hecho partícipes de su vida y nos invita a crecer en su semejanza. Hace que aprendamos a mirar, a escuchar y a amar como él".
Además, recordó que en la Catedral descansa el cuerpo del beato Jacinto Vera, el primer obispo del Uruguay y destacó que durante su vida, quienes se acercaron a él encontraron algo de la bondad de Cristo, incluso antes de escuchar su prédica.
El sumo pontífice agradeció las oraciones que hoy permiten que jóvenes hayan empezado su camino en el Seminario y en la vida consagrada: "¡Qué alegría saber que siguen habiendo respuestas generosas al amor de Cristo!".
Y añadió: "Que el ejemplo de esta tierra anime a muchos otros a pedir con la misma confianza".
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