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Opositores al golpe de Estado en Sudán inician protesta

Los opositores al golpe de Estado militar en Sudán iniciaron este sábado una demostración de fuerza contra el general Abdel Fattah al Burhan, decididos a devolver el país a la senda democrática a pesar de cinco días de represión mortífera.

Los opositores al golpe de Estado militar en Sudán iniciaron este sábado una demostración de fuerza contra el general Abdel Fattah al Burhan, decididos a devolver el país a la senda democrática a pesar de cinco días de represión mortífera.

La respuesta del ejército será vigilada por el mundo entero, advirtió un alto responsable estadounidense. "Será una verdadera prueba de las intenciones de los militares", dijo, previniendo ante un estallido de violencia.

Un grupo de manifestantes inició una marcha este sábado en Omdurman, ciudad gemela de Jartum, indicaron testigos, mientras las fuerzas de seguridad patrullaban y bloqueaban los puentes que comunican a la ciudad con los suburbios, registrando a peatones y vehículos.

A pesar de los nueve muertos y más de 170 heridos por la represión militar desde el golpe de Estado del lunes, el riesgo de un nuevo baño de sangre en este país diezmado por los conflictos no menoscaba la determinación de los manifestantes, asegura a AFP la militante prodemocracia Tahani Abbas.

"Los militares no nos dirigirán, aquí dejamos nuestro mensaje", dice. Y la "manifestación del millón" de personas prometida en redes sociales y en grafitis en las paredes de Jartum, donde el internet está cortado por las autoridades, no es más que "un primer paso".

En un país dirigido casi sin interrupción por los militares en sus 65 años de independencia, la calle decidió levantarse ante el general Burhan que disolvió el lunes las instituciones del gobierno transitorio y arrestó a la mayoría de líderes civiles.

- "El mundo los mira" -

El eslogan principal de los opositores es que "no hay vuelta atrás posible" tras la revuelta que tumbó en 2019 al dictador Omar al Bashir, un general subido al poder con otro golpe hace 30 años, al precio de seis meses de movilización y más de 250 muertos.

Desde el lunes, muchos sudaneses declararon "desobediencia civil" y se protegen en barricadas. Se enfrentan a balas reales o de goma y a gases lacrimógenos lanzados por las fuerzas de seguridad que han dejado al menos nueve muertos, probablemente más, según una asociación de médicos.

La manifestante Abbas asegura que su "única arma es el pacifismo y ya ha funcionado". "Ya no tenemos miedo", asegura.

Jibril Ibrahim, ministro de Finanzas que había apoyado la sentada pro-ejército antes del golpe de Estado, ya advirtió que "destruir los bienes públicos no es una manifestación pacífica", en un mensaje Twitter, lo que deja entender que las fuerzas del orden podrían volver a disparar contra los manifestantes que monten barricadas.

"Los golpistas intentan perpetrar actos de sabotaje para encontrar un pretexto para desencadenar la violencia", acusa de antemano el portavoz del gobierno derrocado en Facebook.

Pero esta vez "los dirigentes militares no deben equivocarse: el mundo los mira y no tolerará más sangre", avisó Amnistía Internacional

El sábado, nuevamente, el emisario británico Robert Fairweather exhortó a las fuerzas de seguridad sudanesas a "respetar la libertad y el derecho de expresión".

El secretario general de la ONU Antonio Guterres instó "a los militares a hacer gala de moderación y a no causar más víctimas".

- Sanciones internacionales -

El golpe sepultó las esperanzas de unas elecciones libres a finales de 2023 y llevó al país a lo desconocido.

Casi la totalidad de dirigentes civiles, que integraban junto a los militares las instituciones de la transición ahora disueltas, están todavía detenidos o en arresto domiciliario.

Numerosas instituciones públicas anunciaron que se unían a la "desobediencia civil" que ha transformado Jartum en una ciudad muerta desde hace cinco días.

Hace nueve días, decenas de miles de sudaneses habían marchado al grito de "Burhan, deja el poder", una manifestación que probablemente precipitó la maniobra del ejército.

Los militantes quieren llenar todavía más las calles esta vez, aunque muchos de ellos hayan sido detenidos. Los expertos señalan que, gracias a la experiencia de 2019, el movimiento prodemocrático está mejor organizado.

Además, cuentan con el apoyo de una comunidad internacional que ha multiplicado las sanciones contra los generales.

Estados Unidos y el Banco Mundial frenaron su ayuda, vital para un país sumido a una inflación galopante y una pobreza endémica. La Unión Africana suspendió a Sudán y el Consejo de Seguridad de la ONU exige el regreso de los civiles al poder.

"El 30 de octubre recuperaremos las conquistas de la revolución", asegura a la AFP Abdeljalil al-Bacha, que protesta en Omdurmán, ciudad gemela de Jartum en la orilla opuesta del Nilo Blanco.

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FUENTE: AFP

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