Nacional

"Negocios" que podrían llevar a prisión a la cúpula de la Armada

Un barracón metálico, un motor de barco, una grúa. Compras millonarias a empresas inexistentes. Ingresos "extras" de 270.000 pesos por mes por vales de nafta

 

Unas 39 compras "fantasmas" en la Armada Nacional y 4.500 vales de nafta usados en forma indebida podrían llevar a la cárcel a los últimos cuatro comandantes de la fuerza de mar.

La causa está dividida en cuatro expedientes judiciales, según un informe aparecido hoy en el semanario Brecha.

Hasta el momento hay un comandante preso, Juan Fernández Maggio. Junto a él hay otros tres oficiales procesados. Se trata de Gerardo Feble ( ex director de logística) y Pablo Da Costa. El oficial Danilo Damonte consiguió prisión domiciliaria  por colaborar con la justicia.

La jueza Graciela Gatti pidió días atrás el procesamiento de seis nuevos oficiales -entre ellos el ex comandante Hugo Viglietti- y trece empresarios privados que actuaban como proveedores.

Entre los indagados se encuentra también el ex comandante Oscar Debali a causa de cuatro compras fantasmas y del negociado con los vales de nafta, el cual proporcionaba "ingresos extras" para los jefes estimados en unos 270.000 pesos por mes. Hay cuatro estaciones de servicio involucradas. Por esta investigación también está siendo indagado el ex director de Material Naval, Hugo Roldós.

La magistrada de Crimen Organizado está abriendo una nueva caja de pandora: 16 nuevas "compras fantasmas" efectuadas en los tiempos en que el jefe del Estado Mayor era Federico Lebel, uno de los oficiales que el Ministerio de Defensa dejó "a disponibilidad" en las últimas horas.

EL CASO CARAMÉS. Pero ahora, según Brecha, uno de los que podría terminar preso es el último comandante en Jefe, Alberto Caramés, quien pasó a "retiro voluntario" esta semana.

Caramés, que fue director de la Dirección de Materiales de la Armada entre 2006 y 2009, está cada vez más rodeado por la investigación.

En principio había sido llamado como informante, pero a medida que la investigación avanzó, la justicia descubrió que se trata de un caso de corrupción institucionalizada, un caso que involucra millonarios contratos por el uso indebido de combustible y la compra de maquinaria y bienes que nunca llegaron a formar parte del patrimonio real de la Armada Nacional.

El jefe Caramés ordenó la compra directa -a través de mecanismos establecidos por la normativa que rige las compras del Estado- de un motor con ensamble a la empresa Motoreng, supuestamente con sede central en Alemania y cuyos también supuestos representantes eran los hermanos Daniel y Gustavo Trocki. Ambos se encuentran prófugos.

El 16 de diciembre de 2011, el comandante saliente declaró no saber sobre la inexistencia de tal empresa. Sin embargo, no pudo explicar por qué la maquinaria supuestamente adquirida jamás llegó a la Armada.

Se trata de la misma empresa a la que un antecesor, el recluso Fernández Maggio, había ordenado comprar una grúa que tampoco llegó a buen puerto.

El caso Caramés no queda allí. La justicia de Crimen Organizado investiga una compra fantasma de grandes proporciones a pedido suyo: un barracón metálico a Butler Manufacturing Company-Kansas, una empresa que se presenta como "líder mundial en edificios metálicos".

La adquisición se llevó a cabo mediante contratación directa, el pago figura como realizado, pero no hay prueba de documentación, ni registro visual alguno sobre la existencia del bien.

 

FOTO: Ex comandante Oscar Debali. (EFE)

Dejá tu comentario